Estuvo 34 días internada por las quemaduras que sufrió en un intento de femicidio en Plottier

Nancy Bustamante contó que aún no recuperó la movilidad de la mano derecha, y que ya no puede trabajar más como empleada doméstica. Quien era su pareja, Pablo Vilo, está acusado de haber prendido fuego la casa con ella y sus hijos dentro.

A las 17.33 los bomberos voluntarios de Plottier recibieron el aviso de que había un incendio en el barrio Obrero. El jefe, Carlos Mansilla, se subió al camión y en el trayecto vio una columna de humo muy densa y oscura. Era 26 de julio de 2022. A dos o tres cuadras advirtió que las llamas salían por una de las ventanas. Había riesgo de que se propagara. Fue intenso, rápido, de combustión violenta y de destrucción inusitada, según lo describió. La casa que ardía estaba en la esquina de Mazza y Hueney. «Salga, salga», le pidió una vecina a Nancy Bustamante, mientras la ayudaba. Cuando pudo hablar, dijo: «Se re pasó, me quiso prender fuego con los nenes».

Pablo Vilo está acusado del intento de femicidio de la mujer con quien estuvo en pareja durante 20 años. En el juicio, que comenzó hoy, la fiscal María Eugenia Titanti le reprochó al imputado, además de este delito, haber querido matar a dos de sus tres hijos, que estaban en la casa cuando el hombre inició el fuego. Consideró que hubo tres víctimas y que el caso ocurrió en un contexto de violencia de género.

En 2019, Nancy lo denunció por haberla lastimado con una tijera y la justicia de Familia le prohibió a Vilo acercarse a ella, lo que comúnmente se conoce como «perimetral». Regresaron porque él le prometió que «iba a cambiar».

La defensora pública, Verónica Zingoni, aseguró que la acción de Vilo puede ser «cuestionable, irreflexiva», pero que no quiso lastimar a nadie. «Se lo presenta como un monstruo», agregó. Solicitó otra calificación para lo sucedido: la de causar un incendio, en concurso ideal con las lesiones graves que le produjo a la mujer, a la que entiende como la única dañada.

El tribunal, integrado por las juezas Carina Álvarez, Patricia Lupica Cristo y Estefanía Saulí, escuchó a ocho testigos en la primera audiencia. La última fue Nancy, a la que el imputado jamás miró durante toda su declaración. Solo atinó, hacia el final, a observarla por la pantalla más grande que hay en la sala.

Vilo tiene 43 años y se encuentra detenido en la comisaría séptima de Plottier. Foto Matías Subat.

La mujer afirmó que «antes de esto» trabajaba como empleada doméstica, pero que ya no lo puede hacer. El fuego afectó su cara del lado derecho, su mano, que levantó para que vean los vendajes, y sus piernas. Explicó que estuvo 34 días internada en el hospital Castro Rendón de Neuquén, el de mayor complejidad de la provincia, donde fue sedada e intervenida quirúrgicamente. Recibió injertos de piel y durante mucho tiempo no pudo salir al sol, ni caminar. Todavía está en tratamiento.

Planteó que Vilo siempre fue violento con ella, incluso en sus tres embarazos, y que agredía verbalmente a sus hijos. Siempre insistía en que la casa era de él.

Ese día de invierno, discutieron. Ella se iba a ir con sus hijos, que hoy tienen 10 y 13 años. Los mandó a preparar las mochilas. En un momento le manifestó a Vilo que iban a tener que vender la casa. Él salió afuera y buscó un bidón con combustible. Roció el comedor, donde estaban los chicos, y la habitación matrimonial. Nancy remarcó que le lanzó líquido a ella también, que estaba al pie de la cama.

Cuando las llamas comenzaron a cubrirlo todo, los niños salieron a pedir ayuda a su tío, Daniel Apablaza, que vive a pocos metros. El hombre recordó que gritaban «con los pelos chamuscados» que su papá «se había vuelto loco» y los había prendido fuego. Sostuvo que vio a Nancy con la calza negra pegada en su cuerpo, incrustada. «Te encargo a mis hijos», le mencionó ella, antes de subirse a un auto para ir al hospital, porque la ambulancia no llegaba.

La fiscal le preguntó que relación tenía con Vilo. «Cuando él la golpeó por primera vez no quise saber más nada, él la desfiguró a golpes», respondió Apablaza.

«Mi mamá estaba incomunicada, él le vivía quitando el celular», señaló Lautaro Vilo, el hijo mayor de la pareja, que estaba trabajando en Neuquén cuando le avisaron del incendio. Llegó en moto y observó como la policía llevaba detenido a su papá. «Ni siquiera fue capaz de mirarme», indicó.

Tanto la vecina que la ayudó a salir, como Apablaza relataron que Vilo regaba la casa con una manguera, que nunca preguntó por el estado de salud de sus hijos y que hizo una mueca de risa cuando lo trasladaron. Nancy contó lo que le dijo cuando la vio a ella, quemada: «ahora sí, andate a la mierda».


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