Juicio Escuelita: la fiscalía consiguió más pruebas con dos testimonios de cautiverio en la dictadura de Neuquén

David Lugones y Raúl Radonich testimoniaron sobre el secuestro del ex bancario en Neuquén y aportaron detalles sobre su propio derrotero de persecución. Cómo aprovecharon el juicio los estudiantes de periodismo en la sala.

Por Shirley Herreros

El juez Alejandro Cabral felicitó los detalles y aportes de David Lugones al término de su testimonio ayer en una audiencia en la que reveló haber estado cautivo en “La Escuelita” junto con una mujer que lloraba y pedía saber qué había sido de su amiga.


La fecha de su permanencia en el centro clandestino (hasta el 29 de diciembre de 1976) y la descripción de los padecimientos de la joven secuestrada a su lado, fueron muy similares a los primeros testimonios de este juicio: el de Matilde Segura y María Ester Sepúlveda.


El público enmudeció por los detalles de las vivencias de dos testigos del terror en Neuquén.

Los jueces Alejandro Silva y Alejandro Cabral están en la sala y el juez Ernesto Sebastián se conecta de modo virtual en cada audiencia (foto Cecilia Maletti)


Lugones y Raúl Radonich, ambos sobrevivientes del centro clandestino “La Escuelita”, testimoniaron por Juan Colobig, a quien conocían desde los grupos juveniles en la iglesia católica, en el caso de Lugones. O por su participación en el peronismo tras el regreso de la democracia, en el caso de Radonich.


La fiscalía les pidió que abundaran sobre su detención y tortura en Neuquén y sobre la vida social y comunitaria a partir de 1.977. Describieron cómo los jóvenes eran detenidos después de catequesis por llevar la Biblia latinoamericana, la contención que daba el obispado en las parroquias, con actividades a los jóvenes de 19 y 20 años.


También revelaron el impacto entre pares por del secuestro de Colobig en junio de 1978, desde la casa matriz del Banco Provincia de Neuquén.


El detalle de la ciudad vigilada y la persecución abierta de civiles que tomaban fotos, pedían datos o se mostraban hostiles e impunes en Neuquén, conmocionó al público, también por el derrotero de tortura y cautiverio de Colobig, Radonich o Lugones descripto durante la jornada.

La sala de audiencias se mantiene llena durante la etapa testimonial del juicio (foto Cecilia Maletti)


“Cuando se está al filo de la vida o la muerte, al lado de los genocidas, que son los dueños de esos minutos de vida; cuando el dolor de la tortura lacera una y otra vez, es cuando el terror se mete en la cabeza, queda como en blanco, para sobrevivir. El miedo vuelve y acecha en una pesadilla interminable en la noche; hay quienes lo pueden hablar, algunos lo hacen a los meses, o a los años, otros no lo hacen; por eso cuando el Colo no quiso hablar de lo que pasó en la Federal, dije: está Colo”, explicó Lugones.


Al finalizar, Radonich le dijo al tribunal que “la memoria siempre es un espacio en disputa, me retiro confiado en que la sentencia sea reparadora, basada en la templanza y sensibilidad, para que se haga Memoria, Verdad, Justicia”.


Estudiantes de periodismo en la sala


Una treintena de estudiantes de quinto año que tomaban fotos, pedían entrevistas y buscaban despachos periodísticos en los cuartos intermedios, le dieron calidez a la intensa jornada. El grupo de estudiantes vino de una secundaria de Roca (SRN1), con sus docentes, de un taller de comunicación.


“Trabajamos desde principios de año con la cobertura y el análisis del Terrorismo de Estado en la región y cuando se enteraron del juicio, les propusimos que hicieran la difusión como trabajo práctico y entre las conversaciones, surgió la cobertura del juicio”, dijo Sol Busso, comunicadora social y una de las docentes a cargo del grupo.

Integrantes del taller de periodismo del SRN1 de Roca hicieron entrevistas en los cuartos intermedios (foto Cecilia Maletti)


“Tenían muchas ganas de registrar, de hablar con gente que la había vivido, nos decían. Querían saber cómo funciona el juicio, tenían pensado testimonios del público, ver cómo lo reflejan los medios y había un gran interés en los testimonios. Preguntaron si iban a estar las Madres”, explicó.


En jornadas anteriores hubo estudiantes del I.Maria Auxiliadora, del Don Bosco y del IFD 6 de Neuquén capital. También pidieron charlas sobre lo que escuchaban en la audiencia.


El juez Alejandro Cabral felicitó los detalles y aportes de David Lugones al término de su testimonio ayer en una audiencia en la que reveló haber estado cautivo en “La Escuelita” junto con una mujer que lloraba y pedía saber qué había sido de su amiga.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios