La Justicia de Mendoza condenó al exjuez Walter Bento por liderar una red de coimas y lavado de activos 

El Tribunal Oral Federal  2 lo declaró culpable por asociación ilícita, cohecho pasivo, enriquecimiento ilícito y lavado de activos agravado, al considerar probado que utilizó su función judicial para obtener beneficios económicos ilegítimos.

Redacción

Por Redacción

El Tribunal Oral Federal N° 2 de Mendoza declaró este martes culpable al exjuez federal Walter Bento (62) por corrupción, al considerarlo jefe de una asociación ilícita destinada a “obtener dinero a cambio de decisiones judiciales ilegítimas”, además de hallarlo responsable por cohecho pasivo, enriquecimiento ilícito, lavado de activos agravado, falsedad ideológica y ocultamiento de prueba. El veredicto fue dictado por unanimidad, pasadas las 16, y dejó para una instancia posterior la determinación de las penas, que se resolverá este miércoles en una audiencia de cesura. 

Antes de ingresar en el análisis de fondo, el tribunal abordó distintos planteos formulados por las defensas. En primer lugar, rechazó el argumento de acusación incompleta presentado por los abogados de Bento, su esposa Marta Boiza y sus hijos Luciano y Nahuel Bento. Luego, hizo lugar parcialmente a un pedido de prescripción de la acción penal, lo que derivó en el sobreseimiento de Bento por los delitos de abuso de autoridad, desobediencia de una orden judicial, omisión o retardo de justicia y prevaricato, correspondientes a hechos con penas menores, sin afectar los cargos centrales de la acusación. 

En su decisión definitiva, el tribunal declaró la responsabilidad penal de Walter Ricardo Bento por el delito de asociación ilícita, en calidad de jefe, en concurso real con el delito de cohecho pasivo, por ocho hechos, en calidad de autor. Esos hechos corresponden a los casos N° 1, 2, 3, 4, 6, 7, 9 y 10 analizados durante el debate oral. A su vez, fue condenado en concurso real con los delitos de enriquecimiento ilícto, lavado de activos agravado —por haber sido cometido como miembro de una banda y en ejercicio u ocasión de su carácter de funcionario público—, falsedad ideológica por dos hechos y ocultamiento e inutilización de un objeto destinado a servir de prueba, con imposición de costas. 

Al analizar la asociación ilícita, el tribunal sostuvo que quedó acreditada la existencia de una estructura criminal estable, con permanencia en el tiempo, división de roles y obtención efectiva de resultados judiciales, que funcionó desde al menos 2007. “La estructura, la permanencia en el tiempo, la división de roles y la efectiva obtención de resultados judiciales demuestran la existencia de una asociación ilícita típica, organizada para delinquir”, afirmó la jueza durante la lectura del veredicto. Según se expuso, Bento ocupó un rol principal dentro de ese engranaje: “Desde esa posición, Bento ordenaba el curso de las maniobras”. 

El fallo identificó como pieza clave del engranaje delictivo al fallecido Diego Aliaga, señalado como operador y nexo entre los distintos integrantes de la organización. De acuerdo con la acusación avalada por el tribunal, el propósito de la estructura era “obtener dinero a cambio de decisiones judiciales ilegítimas”, mediante el cobro de sobornos a personas investigadas en causas penales, a quienes se les garantizaban beneficios procesales como libertades, sobreseimientos o recalificaciones favorables. 

Uno de los tramos centrales del veredicto estuvo dedicado al delito de lavado de activos, que el tribunal tuvo por plenamente probado y calificó como una “expresión paradigmática de corrupción judicial”. En palabras de la jueza, se trató de un caso en el que “se utilizó la función judicial como plataforma para la obtención y legitimación de beneficios ilícitos”. Según se detalló, Bento encabezó un entramado familiar destinado a ocultar el origen ilícito de los fondos e incorporarlos al patrimonio bajo una apariencia de legalidad. 

La sentencia afirmó que la intervención del exjuez fue determinante: “Seleccionó oportunidades de inversión, definió la estructura de titularidad y canalizó fondos a través de la estructura familiar”. El tribunal agregó que seleccionó de manera deliberada a los integrantes del grupo familiar que aparecerían como titulares de los bienes, con operaciones propias y cruzadas entre su esposa Marta Boiza y sus hijos Luciano y Nahuel Bento, orientadas a disimular el origen ilícito del dinero. 

En ese análisis, las juezas destacaron un aspecto particularmente sensible del caso: la utilización de un hijo del matrimonio con discapacidad severa como parte del esquema patrimonial. “En este entramado no dejaron afuera a su hijo con discapacidad: pusieron bienes a su nombre, consagrándolo propietario de inmuebles, vehículos y locales”, afirmó el tribunal. Para las magistradas, su situación personal fue instrumentalizada para justificar titularidades y dar apariencia de legalidad a los fondos. “En todo este escenario se advierten tipologías típicas como indicadores de lavado de activos”, concluyó el veredicto. 

El tribunal también tuvo por acreditados dos hechos de falsedad ideológica vinculados a operaciones inmobiliarias y financieras. En uno de ellos, referido a un crédito hipotecario otorgado por el Banco Nación en 2011, se consideró probado que Bento y Boiza introdujeron manifestaciones falsas en un instrumento público al declarar que cumplían los requisitos para acceder a un préstamo subsidiado, pese a que ya eran propietarios de múltiples inmuebles. “La falsedad ideológica se consuma con la sola introducción consciente de lo falso en un instrumento público; lo que se afecta es la fe pública”, sostuvo la jueza. 

El segundo hecho de falsedad ideológica estuvo vinculado a la compraventa de un departamento en el complejo Premium Tower, realizada en 2021. En esa operación, según el tribunal, Boiza declaró falsamente no encontrarse alcanzada como persona políticamente expuesta, lo que permitió concretar la transacción en condiciones que no correspondían. 

Con información de Infobae.


El Tribunal Oral Federal N° 2 de Mendoza declaró este martes culpable al exjuez federal Walter Bento (62) por corrupción, al considerarlo jefe de una asociación ilícita destinada a “obtener dinero a cambio de decisiones judiciales ilegítimas”, además de hallarlo responsable por cohecho pasivo, enriquecimiento ilícito, lavado de activos agravado, falsedad ideológica y ocultamiento de prueba. El veredicto fue dictado por unanimidad, pasadas las 16, y dejó para una instancia posterior la determinación de las penas, que se resolverá este miércoles en una audiencia de cesura. 

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