Muerte del soldado en Zapala: la fiscalía provincial recuperó un teléfono clave

Contenía dos videos filmados en el momento en el que encontraron herido de gravedad a Pablo Córdoba. El dueño dijo que los borró y después que le robaron el aparato. Ahora podrían rescatarse.

Luego de una rápida investigación, la fiscalía provincial de Zapala recuperó el teléfono de un soldado que filmó la agonía de Pablo Jesús Gabriel Córdoba, el voluntario que apareció con dos disparos en la cabeza en el cuartel de esa ciudad. Ese aparato, que la justicia federal no secuestró en cuanto supo del valioso contenido, ahora podrá ser peritado y la filmación podría recuperarse, si es que no se comete otro error.

Como informó diario RÍO NEGRO, en una audiencia realizada el lunes pasado el juez federal Hugo Greca, que investiga la muerte de Pablo, le impuso restricción a la fiscal Karina Martínez Stagnaro y al querellante Maximiliano Orpianessi: no podían preguntarle al soldado, de apellido Jara, sobre el robo del celular que contenía dos videos y un audio.

«Ese tema lo maneja provincia», fue el argumento de Greca, como si el robo del aparato no pudiera tener vinculación con su contenido. «¿Y si se lo robaron por los videos?», fue la pregunta de la fiscalía y la querella, que no encontró eco en el magistrado.

La justicia provincial de Neuquén, que se maneja con otros tiempos y otra eficacia, demoró apenas una semana en esclarecer el misterio del robo del celular de Jara. La autora fue una mujer, que se aprovechó de un estado de ebriedad del soldado. El aparato fue recuperado el miércoles 4 después del mediodía.

Para comprender la magnitud que esa prueba tiene para el esclarecimiento de la muerte de Pablo hay que seguir una secuencia.

La importancia del celular


El 1 de junio a las 6 de la mañana, en el Grupo de Artillería 16, Pablo Córdoba estaba de guardia y el soldado Jara también. Habían hecho juntos el curso de ingreso y tenían una buena relación.

Se escucharon dos detonaciones. Oficiales, suboficiales y soldados salieron a recorrer, en medio de la oscuridad, para averiguar a qué se debieron.

Jara declaró cuatro veces en la causa federal. Aunque fue agregando información nueva cada vez, algunos hechos los mantuvo inalterables. Los más relevantes son:

Él fue el primero que encontró a Córdoba, agonizando.

• La víctima no tenía puesto el chaleco.

Lo filmó con su teléfono y se lo envió por whatsapp a una tía que vive en Centenario. «Qué feo eso que me mandaste», le contestó ella, es decir, lo vio.

Todo esto tiene relevancia porque otros militares afirman que Jara no fue el primero en llegar junto a Córdoba; y las pericias sobre las manchas de sangre en la ropa determinaron que mientras se desangraba producto de los disparos, tenía el chaleco colocado.

Qué más dijo el testigo


Jara dijo más cosas. Por ejemplo, que a él lo mandaron a buscar una ambulancia y que varios militares se quedaron junto al herido, solos, durante 10 o 15 minutos.

Desmiente a otros testigos respecto de la posición del casco y la radio de la víctima, y asegura que el lugar donde lo encontraron «está bastante alejado» del puesto de guardia que debía cubrir Córdoba. (La madre, Natalia Uribe, cree que a su hijo le dispararon en otro lado y lo llevaron hasta el sitio donde apareció).

Muchos de estos interrogantes podrían despejarse con los videos que filmó y el audio que grabó. Pero el juez Greca no se lo pidió ni secuestró hasta que fue demasiado tarde: el domingo 24 de septiembre se lo robaron.

Borrados por temor


Y además, Jara dijo que «por temor» borró los videos, con la opción «eliminar para todos» Es decir, que ni la tía de Centenario lo tendría en su aparato. ¿La justicia federal intentó comunicarse con esta mujer? No, hasta donde se sabe.

El robo del celular se produjo durante una salida nocturna a un boliche a la que fue invitado por dos mujeres militares que incluso le pagaron la entrada, según declaró.

La fiscalía provincial de Zapala pudo averiguar rápidamente cómo se lo robaron y quién. El miércoles lo recuperó en un allanamiento.

Falta saber si la imputada en el hurto y Jara se conocían de antes. El soldado dice que no recuerda nada de lo que sucedió esa noche/madrugada.

¿Qué pasará ahora con ese aparato? Será remitido al juez federal Greca. Un experto informático podría recuperar los videos.

Una pieza clave para la investigación


El soldado Jara es muy importante para el caso. A tal punto que declaró que dos militares lo fueron a visitar a su casa mandados por el teniente coronel Germán Isidro Green para preguntarle por el celular robado. (De paso: Green será trasladado en los próximos 60 días. Sigue la diáspora de jefes que estuvieron el día que hirieron a Córdoba).

Jara dijo también que después de cada vez que se presentó a declarar en el juzgado federal, en el cuartel le preguntaron sobre qué lo habían interrogado y qué había dicho.

Jara pidió ayuda psicológica, y el Ejército le ofreció un profesional de la institución. El soldado dijo que quería elegirlo él, y que no tuviera nada que ver con el arma.

La madrugada que encontró a Córdoba agonizando llamó por teléfono a su esposa, pero se desconoce el tenor de la conversación.

Lo que sí se sabe es que la esposa de Jara fue a visitar a Natalia Uribe, la madre de Pablo, a su lugar de trabajo, la abrazó llorando y se fue sin poder hablar por la angustia. Prometió que regresaría acompañada, pero nunca volvió.


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