Van a juicio los tripulantes de los vuelos clandestinos de Neuquén a Bahía Blanca

El juez federal Gustavo Villanueva elevó los procesamientos del copiloto y el mecánico que acompañaban los traslados de desaparecidos de la región hacia los centros de detención y tortura. La conexión con los “vuelos de la muerte” en Campo de Mayo.

El juzgado federal de Neuquén cerró la investigación con todos los tripulantes del avión que en 1976 llevó a desaparecidos de la región al centro clandestino de Bahía Blanca. El piloto Juan José Capella fue condenado en el último juicio “La Escuelita” a 15 años de prisión por las torturas, las desapariciones forzadas, secuestros y las violaciones que padecieron unas 20 víctimas que llevó en cuatro vuelos clandestinos registrados entre Neuquén y Bahía Blanca como parte del operativo de los grupos de tareas de la dictadura en el Alto Valle.

Durante el debate quedó al descubierto que Capella no iba solo: el mecánico que lo acompañó en esos viajes irregulares, Antonio Florentino Colombo, quedó procesado por los mismos delitos y también el copiloto Daniel Eduardo Gordoa.

La Cámara Federal de Roca confirmó los procesamientos de ambos los primeros días de junio y, la semana pasada, el juez Gustavo Villanueva inició la elevación a juicio de la causa de Gordoa y Colombo.
Se confirmó que fueron partícipes secundarios de los secuestros y torturas de Susana Mujica, Cecilia Vecchi, Mirta Tronelli, Jorge Asenjo, Carlos Schedan, Arlene Seguel, Eduardo Buamscha, Pedro Maidana, Miguel Pincheira, Alicia Pifarré y Carlos Chávez.

También de Darío Altomaro, César Giliberto, Eduardo Paris, Alicia Villaverde, Nora Rivera, EvaGarrido, Héctor González, Dora y Argentina Seguel.

Se los responsabilizó como partícipes secundarios en la violación de las hermanas Seguel en “La Escuelita” de Bahía quienes, al momento del vuelo, tenían 16 y 19 años.

Su hermana Arlene ( 21) sigue desaparecida tras su secuestro en Neuquén y traslado en un viaje en distinta fecha al de Dora y Argentina.

Fueron cuatro viajes clandestinos pilotados por Capella – Gordoa y asistidos por Colombo en junio de 1976, según la acusación en sede judicial.

“Capella fue el primer piloto del Ejército condenado por transportar secuestrados. En el juicio de la ESMA, se condenó a pilotos de Prefectura y fueron absueltos los de la Armada” describió el fiscal José Nebbia de la causa en Neuquén.

Uno de los aviones que tiraban perseguidos políticos al Río de la Plata, fue traído la semana pasada desde Estados Unidos y las planillas que guardó el comprador de la aeronave Skyvan PA-51 sirvieron para identificar el vuelo desde Aeroparque en el que fueron arrojadas las monjas francesas, las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo y una militante de derechos humanos que querían sacar una solicitada para exigir la aparición de los desaparecidos.

En el caso del juicio conocido como el de los “Vuelos de la Muerte” (Campo de Mayo) la condena recayó sobre los jefes de los pilotos.

La fiscalía de Neuquén denunció en esa causa (que se instruye en la sede San Martín) al testigo de la defensa oficial (exmilitar dedicado ahora a vuelos primados y a peritajes) con el que se buscaba desincriminar al piloto Capella.

Carlos Martínez Junor declaró en favor de Capella y fue convocado al aeropuerto de Neuquén por las defensoras del imputado en calidad de experto para la inspección del avión Twin Otter AE 106. Las sobrevivientes de los vuelos clandestinos de junio de 1976 reconocieron el avión en el que fueron cautivas hasta Bahía.

Martínez Junor “fue uno de los posibles pilotos de los vuelos de la muerte en Campo de Mayo, lo denunciamos acá en el juicio y en la jurisdicción de San Martín”, recordó Nebbia.

EL Skyvan era utilizado por un privado para prácticas de paracaidismo. El Twin Otter fue remodelado en 2015 y está operativo en el Ejército Argentino.

El copiloto Gordoa (retirado del Ejército) y el mecánico militar retirado Colombo llegarán a juicio en condiciones de excarcelación. Así lo definió el juzgado y la Cámara Federal de Roca lo confirmó tras rechazar la apelación de Colombo. Gordoa no apeló su procesamiento.

Ambos fueron acusados de ser participes necesarios del traslado de detenidas y detenidos desaparecidos en junio de 1976.

«Entraban maniatados, encapuchados»


El Twin Otter estaba en Bahía Blanca, destinado al uso exclusivo del comandante del V Cuerpo del Ejército. Pero según las planillas logradas por la fiscalía y los registros del aeropuerto Juan Domingo Perón, es el único que se usó para trasladar hacia el centro clandestino bahiense a los 20 perseguidos políticos de la región por los que se hizo el séptimo juicio.

También trajo de regreso a sobrevivientes. Algunos quedaron en la exU9 de Neuquén y otros fueron derivados a la cárcel de Rawson, donde desaparecieron en noviembre de 1976.

“Entraban maniatados, encapuchados o vendados los ojos” en un avión de no más de 16 metros de longitud, describieron los camaristas, por lo que consideraron que fue imposible “que no supiera la tripulación de esos aviones, lo que estaba sucediendo allí”.

Los jueces Hugo Horacio Greca y Ezequiel Humberto Andreani argumentaron que los tripulantes sabían de la clandestinidad de ese cautiverio y que la tortura era la práctica habitual a quienes los militares consideraban subversivos.

Reafirmaron que la violencia sexual en los centros clandestinos “fue una herramienta cotidiana para vencer la resistencia física y mental de las personas cautivas” y que Colombo y Gordoa contribuyeron a la totalidad de las acciones llevadas a cabo por los grupos de tarea donde los hechos de abuso sexual padecidos por las hermanas Seguel (sobrevivientes) “no fueron aislados y así quedarían incluidos en el conocimiento y dolo” de Colombo, que apeló su procesamiento por la acusación de violencia sexual.

El juicio a los tripulantes será por la participación secundaria en la violación de las hermanas Seguel, además de las torturas, el secuestro y la desaparición forzada de los 20 trasladados en esos vuelos.

La aeronave que está en el aeropuerto de Neuquén


El avión caza Gloster Meteor que está en el ingreso del aeropuerto Juan Domingo Perón en Neuquén pudo haber sido utilizado en el bombadeo de Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955.

En 2017, uno de los administradores, Juan Monzón, dijo que no fue parte de la flota bombardera, en respuesta a la polémica que se originó cuando la entonces diputada provincial Nanci Parrilli aseguró que el avión “fue parte de la masacre” que cobró 308 víctimas en Plaza de Mayo.

Oficialmente se respondió que cuando fue instalado, al avión se le adicionó una patente de un Gloster que sí estuvo en la masacre: la C-093. El jet de combate fue fabricado en 1944. En 1947 los compró el presidente Juan Perón y llegaron a Buenos Aires cuando se creó el Regimiento Caza interceptores, con seis aviones.

La página “Arqueología aeronáutica” reseñó al avión del aeropuerto neuquino con una “identificación errónea”. Consignó que fue parte de un desguace que quedó de la aviación y está modificado: lo pintaron y le pusieron una matrícula.

Los Gloster Meteor participaron del 16 de junio de 1955 del bombardeo y el 17 de mayo de 1959 se hizo un rematriculado total de las aeronaves con el cambio de identificación y de función de Interceptor a Caza.


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