Kleppe ingresó en convocatoria de acreedores

La firma factura cerca de 30 millones de dólares anuales. La deuda alcanza los 19 millones.

La empresa frutícola Kleppe SA, con domicilio administrativo en Cipolletti, ingresó el viernes pasado en convocatoria de acreedores como consecuencia de la fuerte crisis financiera por la que estaba atravesando.

Conforme a información suministrada en forma extraoficial se supo que la deuda que mantiene la firma con terceros rondaría los 19 millones de dólares, de los cuales cerca del 90% estaría relacionado con el sistema financiero y el restante 10% con los proveedores, dentro de los cuales se encuentran los productores.

Asimismo trascendió que la banca nacional sería acreedora de unos 11 millones, mientras que existe una deuda con la Corporación Financiera Internacional del orden de los 6 millones de dólares. «El concurso preventivo no es consecuencia de un problema comercial, sino es netamente financiero», sentenció una alta fuente de la empresa en comunicación con este medio.

Kleppe actualmente factura cerca de 30 millones de dólares al año, orientada una parte importante de su comercialización hacia el mercado interno nacional. En total vende por año cerca de 3,4 millones de cajas. El 75% de la fruta embalada es de producción propia y el restante 25% de pequeños productores que abastecen a la empresa todos los años.

Asimismo ocupa en época de cosecha más de 1.000 personas, entre lo que es el trabajo a campo y el galpón de empaque.

Para muchos operadores del sector, el sistema financiero fue el detonante de ésta y muchas de las convocatorias de la región.

Sin embargo, uno de los puntos cuestionados a la firma ha sido el cambio de escala productiva que sufrió en estos últimos años.

Durante la temporada 1998 Kleppe se asoció con Gasparri SA, empresa que se encuentra en convocatoria de acreedores desde hace tiempo, para embalar un mayor volumen de fruta. De esta manera pasó de comercializar 1,1 millón de cajas, a cerca de 3,6 millones de una temporada a otra.

Para poder sostener este cambio de escala, la firma no tuvo otra salida que acudir al financiamiento bancario.

La elevada tasa de interés que cobra el sistema financiero, sumada a los problemas de calidad de la fruta almacenada en las cámaras frigoríficas, resultaron una combinación explosiva a la hora de analizar los números finales de la temporada.

«Algunos bancos locales no nos permitieron continuar refinanciando la deuda y no tuvimos otra salida que pedir el concurso. El sistema financiero es muy perverso en este sentido», aclaró la fuente consultada en otra parte de la conversación.

Mal comienzo

Justo cuando las empresas de la región comienzan a programar sus compras de insumos a través de créditos de capital de trabajo para poder encarar sin problemas la temporada frutícola, Kleppe pide su concurso preventivo.

Un mal comienzo y una mala señal para el mercado financiero, que no dudará en ajustar las actuales condiciones de los créditos para la actividad, más aún si se tiene en cuenta que los gobiernos de Río Negro y Neuquén están buscando fondos con muy buenas garantías, demanda que, en definitiva, compite en forma totalmente desleal con el desarrollo de la actividad productiva.

Kleppe estaba considerada como una de las empresas más sólidas de la región. Un reciente informe del BCRA señala que la firma tiene una deuda importante con el sistema financiero, pero la misma estaba muy bien calificada.

Los hechos no le dieron la razón al BCRA.


La empresa frutícola Kleppe SA, con domicilio administrativo en Cipolletti, ingresó el viernes pasado en convocatoria de acreedores como consecuencia de la fuerte crisis financiera por la que estaba atravesando.

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