La «Academia» despeja el camino al título

Empató el clásico con Ríver en forma dramática y mantuvo los cinco puntos de ventaja que parecen ya ser decisivos.

Redacción

Por Redacción

BUENOS AIRES (DyN) – El sufrido e inclaudicable Racing de Reinaldo Merlo empató de corazón sobre la hora el crucial clásico ante Ríver 1 a 1 en un «Cilindro» vestido de gala y, a tres fechas del desenlace, ya tiene bajo control más de medio título del torneo Apertura, una conquista doméstica que busca con ansiedad desde hace 35 años.

El grito del alma surgió tras el zurdazo terminal del colombiano Gerardo Bedoya, a los 41 minutos del segundo período, luego de un rechazo imprudente y frontal del arquero Comizzo.

Racing corrigió su actitud especulativa de la primera mitad del encuentro y metió el zarpazo decisivo que privó a Ríver de llevarse de Avellaneda los puntos que necesitaba para luchar cuerpo a cuerpo por el premio mayor.

Ríver se equivocó al replegarse en demasía cuando sacó la diferencia en el parcial y la igualdad que alcanzó Racing en el epílogo del partido parece anticipar que a Racing ya nadie podrá dejarlo sin el título tan largamente esperado y tan intensamente soñado por varias generaciones de fieles.

El conjunto de Mostaza dará la vuelta olímpica el domingo próximo si vence a Banfield (en estadio todavía indefinido) y tanto Ríver como Boca (con la derrota de ayer quedó a nueve puntos, lo que virtualmente está fuera de discusión) consiguen imponerse en sus respectivos compromisos.

El primer tiempo del clásico tuvo una gran carga emotiva, pero para la dimensión del partido del año, como se lo había denominado, careció de vuelo futbolístico. Fue previsible que Ríver se pusiera en ventaja, porque buscó el único resultado que le servía, el triunfo.

El gol lo consiguió Cambiasso con un disparo corto y letal, al conectar la pelota que le bajó Cardetti, primer destinatario de un tiro libre de D»Alessandro.

En el primer período se vio a un Racing muy mezquino, que la intención de defenderse no sólo la presentó con la elección de Bedoya para reemplazar al suspendido Chatruc, sino que en los córners favorables para Ríver ni ubicó a alguno de sus jugadores como para esperar la réplica.

Racing generó su primera llegada neta recién a los 28 minutos, cuando Barros Schelotto remató apenas ingresando al área y Comizzo atajó con comodidad.

Por esa misma circunstancia, el local en los esporádicos contragolpes que desplegó siempre perdió por inferioridad de numérica y por la calidad de los defensores visitantes: Garcé, Ayala y Yepes.

Racing sí tuvo su chance a los 42 minutos, cuando Estévez protagonizó la acción más incisiva con un derechazo que rebotó en el horizontal. El capítulo tuvo profundos baches y la pelota en varios pasajes quedó alejada de los arcos.

No sólo Racing estuvo lejos, por momentos Ríver también, por lo que apeló a remates desde media distancia de Zapata y Yepes. De todos modos, Ríver dispuso del jugador más desequilibrante de la cancha: Ortega.

Más allá de que a D»Alessandro le cometieron infracciones alevosas (Vitali, Barros Schelotto y Bastía, en ese orden), fue Ortega el que se puso el equipo al hombro y con cambios de frente o centros produjo las situaciones más claras.

Además el visitante contó con Cardetti, muy peligroso, quien debió ser marcado por dos o tres rivales. Precisamente Cardetti estuvo en las situaciones profundas, como un remate de derecha apenas desviado y otro intento en el que la pelota pegó en Bedoya cuando se iba al gol.

El segundo tiempo fue totalmente diferente al primero. Racing adelantó líneas, los atacantes fueron atacantes, Ríver retrocedió y el partido se hizo más de ida y vuelta, más largo, con mayores espacios.

Quedó claro que Racing demoró un tiempo en jugar como para conservar los cinco puntos de ventaja.

Ríver no tuvo la suficiente capacidad para asegurar el triunfo mediante un contraataque, en especial porque perdió el balón y Cardetti quedó aislado. D»Alessandro fue vital para su equipo, tanto que hasta sacó sobre la línea decisiva de cabeza un envío de Loeschbor que tenía apariencia de empate.

Pero el remate ascendente de Bedoya de ninguna manera fue una apariencia y se convirtió en un anticipo de lo que está por ocurrir: precisamente lo que en Racing esperan desde hace tres décadas y media.

Ledesma quitó todo y Ortega los volvió locos

Angel Comizzo (5): Se equivocó al despejar para el medio en el gol de Bedoya. Por lo demás, se había mostrado seguro.

Ariel Garcé (6): Sólido en la marca y acertado en las escasas proyecciones del primer tiempo. Evoluciona partido a partido.

Celso Ayala (6): Buena labor. Contuvo a Milito y Estévez aunque le faltó mas seguridad en el juego aéreo.

Mario Yepes (6): Volvió a ser el gran tiempista de siempre. Cruzó bien y salió bien, pero Racing tampoco atacó demasiado.

Eduardo Coudet (5): No mostró la dinámica acostumbrada. Se enfrascó en muchas jugadas controversiales.

Cristian Ledesma (7): Un pulpo «quita pelotas» que distribuye el juego con precisión. Otro que se adueñó del puesto.

Esteban Cambiasso (5): El oportunismo para reeditar al goleador de las primeras fechas, pero sin gravitar mucho en ofensiva.

Víctor Zapata (5): Algún remate de media distancia y el despliegue de siempre, pero como a Coudet se lo vio muy contenido.

Andrés D»Alessandro (6): Cargó de tarjetas amarillas a Racing (Barros Schelotto, Vitali y Bastía) y cumplió, pero no tuvo la estatura de conductor que Ríver necesitaba para ganar el clásico.

Ariel Ortega (7): Fue el que encontró los espacios y desequilibró permanentemente. Sus indescifrables enganches enloquecieron a los rivales. Al final perdió la paciencia.

Martín Cardetti (4): Con la pólvora mojada. En el último suspiro del partido se perdió un gol increíble.

Matías Lequi (4): Entró para ser el cuarto hombre de la defensa. Se lo vio demasiado atado y perdió mucho en la marca. (DyN).

Bedoya y un disparo que valió una fortuna

Gustavo Campagnuolo (6): No fue muy exigido ni tuvo responsabilidad en el gol. Seguro en los escasos contraataques de Ríver.

Francisco Maciel (7): Acertó en los cruces cuando se proyectó Loeschbor y fue preciso en los pases. Lo mejor del fondo.

Gabriel Loeschbor (6): Infranqueable por arriba y muy peligroso cuando fue al área del rival. Un cabezazo suyo fue rechazado en la línea por D»Alessandro.

Claudio Ubeda (6): Más prolijo y más seguro que en otras ocasiones .

Martín Vitali (7): Correcto en la marca, filoso en las proyecciones, fue uno de los artífices de este empate con sabor a victoria porque lanzó el centro que sirvió de preludio al gol de Bedoya.

Adrián Bastía (7): Si bien tuvo algún inconveniente con D»Alessandro, fue valioso para la contención en el medio.

Gerardo Bedoya (8): Su puntaje aumenta por el gol con definición impecable. Como defensor-volante había redondeado una discreta actuación, pero el gol vale más de medio campeonato.

Carlos Arano (5): Escaló por su lateral en algunas ocasiones al comienzo, pero después jugó muy contenido.

Gustavo Barros Schelotto (4): No le aportó al líder el volumen de juego que necesitaba. Fue acertado el ingreso de Leonardo Torres para reemplazarlo.

Diego Milito (5): Fue poco abastecido, pero aportó todo su esfuerzo.

Maximiliano Estévez (5): Con sus gambetas complicó a Ríver, pero cayó en excesos.

Leonardo Torres (6): Clarificó un poco el juego de Racing.

Foto: Pudo haber sido el gol del campeonato. El centro desde la derecha fue despejado a medias por Comizzo y la pelota quedó servida para la entrada de Bedoya. El colombiano le dio como venía y el zurdazo casi rompe las piolas del arco «millonario», haciendo estéril el vuelo del arquero visitante. Faltaban apenas cuatro minutos y Rácing volvía a tener el título casi a mano.


BUENOS AIRES (DyN) - El sufrido e inclaudicable Racing de Reinaldo Merlo empató de corazón sobre la hora el crucial clásico ante Ríver 1 a 1 en un "Cilindro" vestido de gala y, a tres fechas del desenlace, ya tiene bajo control más de medio título del torneo Apertura, una conquista doméstica que busca con ansiedad desde hace 35 años.

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