La actividad ladrillera busca superar años de agonía
Llegó a abastecer a todo el Alto Valle y vender al sur y a Chile pero la produción regional languidece. En Allen había 117 hornos en 2013 y hoy quedan 48. Apuestan a proveer a la obra pública.
Los tres últimos años fueron terribles para la actividad ladrillera en Río Negro”, explica Eduardo Marinao, delegado de la Unión Obrera Ladrillera (Uolra). De las épocas doradas, cuando abastecían a toda la región y colocaban decenas de camiones con ladrillos por ventas al sur del país y a Chile, solo quedan recuerdos.
Un ejemplo sirve para explicar cómo se redujo la actividad y lo aporta Allen, zona histórica de producción. En 2013 había 117 hornos, hoy quedan 48.
Desde el gremio esperan que el gobierno de Alberto Fernández tome medidas para reactivar la construcción y así repunte la actividad. Sin embargo nada ha cambiado con la nueva administración, mencionó el sindicalista.
Marinao contó que el secretario general Luis Alberto Cáceres y la comisión directiva del gremio han estado trabajando con el Frente de Todos en la provincia . “La esperanza y propuesta es trabajar en proyectos para la actividad ladrillera y cómo proveer a la obra pública”, señaló.
Esperan que el nuevo parque ladrillero que funciona en Roca sea el puntapié inicial. Cáceres había anticipado que si la fórmula Fernández ganaba la presidencia, el Municipio de Roca se comprometía a comprar los ladrillos para las 231 Viviendas, obra que lleva años paralizada. Nada se ha comunicado al respecto por parte del Municipio ni tampoco desde el nuevo gobierno de Fernández.
Ahora todo es expectativa para quienes viven de una actividad afectada por la caída de la obra pública.
“Las ladrilleras están atadas a la construcción. Estos tres años fueron duros para la actividad. La gente opta entre construir, ampliar su casa o alimentarse. Y si la plata no alcanza, siempre van a elegir alimentarse”, explicó.
El sector ladrillero se caracteriza por los emprendimientos familiares, pero muchas de ellas se fueron a la horticultura, las tiendas de ropa o la albañilería.

En el Paraje El Arroyón, cerca del lago Pellegrini, funcionaron 25 hornos y ahora quedan 16 . Mientras que en Viedma quedan 7, 10 en Sargento Vidal y unos 50 en Roca.
Solo en Allen, el epicentro de la actividad, unas 1.200 familias vivían en la zona de producción y unas 5.000 personas se dedicaban a la actividad.
Desde 2016 empezó a caer producción y según el sindicalista hoy mermó en un 60%.
“Muchos compañeros se fueron a otras actividades como la horticultura. A algunos le fue bien a otros mal, y otros pusieron tiendas de ropa”, señaló.
Hubo casos de familias que optaron por irse al sur para dedicarse a la construcción.
“El futuro de esta actividad depende mucho de las autoridades nacionales, de las decisiones políticas del nuevo presidente para ver si se va a reactivar esto. Y si eso se produce, va a llevar un tiempo”, expresó.

En Roca, la idea es que la actividad quede ligada y sea provedora para la construcción de los planes de vivienda nacionales, una fracción que se puede llegar a comercializar. También apuntan a aplicar tecnología en la producción ladrillera, para que sea más rentable para el hornero.
Hoy los ladrillos que se producen en la región se colocan en el Alto Valle. “Se venden más en la zona de los barrios. Los compañeros van con su camión y los vecinos compran”.
Marinao contó que en un momento de buena producción se llegaron a vender en Allen 10 camiones por mes, con 10 mil ladrillos cada uno, para colocarlos en ciudades del sur del país. “Hoy penas se llega a uno o dos camiones en el mes”, señaló.
“Antes te aventurabas para ir al sur. Te parabas al costado de la ruta y se vendía”, recordó.
El gremialista aseguró que el ladrillo que se produce en Allen “es muy bueno y con un mínimo de acompañamiento de las autoridades de gobierno se podría generar más de lo que se hace”.
Según Mariano, la falta de apoyo local y provincial influyó para que no se instale el parque ladrillero en Allen.
“Allen tiene muy buenas arcillas y gente con muy buen conocimiento para producir un ladrillo de primera”, remarcó.
Dijo que la arcilla es muy pura y le da muy buena densidad al ladrillo. “Esta arcilla no se encuentra en otros lugares. En Allen tenemos unas canteras privadas y otras estatales”. Para Marinao están dadas las condiciones para instalar una cooperativa en las 54 hectáreas donde están asentados las familias ladrilleras. “Hay agua, luz, y el gas pasa cerca. El lugar está aprobado por el plan rector”, dijo.
Sin embargo, el primer parque ladrillero de la Patagonia se instaló en el parque industrial de Roca, a más de 4 kilómetros de la zona urbana. Un lugar que aún no cuentan con los servicios. (Ver aparte)
Para Mariano fue una buena decisión que se instale un parque, aunque argumentó que en Allen también se podría hacer, ya que están dadas todas las condiciones pero falta decisión política.
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Una posible solución para los cortadores
El delegado de la Unión Obrera Ladrillera (Uolra) en Río Negro, Eduardo Marinao, señaló que uno de los emprendimientos de ladrillos de Allen está en tratativas para comprar una máquina cortadora que aumentaría la producción y compensaría la falta de mano de obra.
Señaló que uno de los problemas es que no hay cortadores de ladrillos.
“La mano de obra solía venir del norte argentino y de Bolivia, pero por la devaluación del peso argentino ya no les sirve trabajar aquí”, explicó Marinao.
Señaló que la provincia de Córdoba hay una fábrica que produce y vende estas máquinas.
“La máquina que se busca introducir aquí produce unos 1200 ladrillones por hora”, explicó.
Indicó que los horneros de Allen fueron a Córdoba para hacer pruebas. La máquina no va atentar contra la mano de obra local sino que va a compensar esa falta de trabajadores que ya no vienen a la región. “Para producir 45 mil ladrillones se necesitan unos 8 trabajadores entre cortadores, uno que quema y otro que arma. Con la máquina se va poder hacer todo el trabajo solo con tres personas”, detalló Marinao.

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El primer parque ladrillero patagónico no tiene servicios
Los trabajadores del parque ladrillero que se inauguró hace siete meses en Roca tratan de mantenerlo pese a que no cuentan con los servicios básicos.
En julio pasado, el gremio de la Unión Obrera Ladrillera (Uolra) anunció junto con el Municipio la creación del primer parque ladrillero de la Patagonia. El lugar elegido para su instalación fue el Parque Industrial II, sobre ruta provincial 6, rumbo a Casa de Piedra, a 4 kilómetros del área urbana. El predio tiene 48 hectáreas.
El proyecto que fue anunciado en una especie de acto político, contó con referentes de organizaciones kirchneristas como el movimiento Evita, y la presencia de la diputada Silvia Horne. Aún no cuenta con agua, luz ni gas.
Los 12 ladrilleros que trabajan allí sueñan con que el lugar se convierta en un importante centro de producción y formación para sus compañeros.
Los ladrilleros se organizaron en una cooperativa de trabajo.
“Hay 8 hornos funcionado y 12 compañeros trabajando. Ya hemos vendido ladrillos”, contó el presidente la cooperativa Juan Carlos Boccardi.
El referente señaló que varios ladrilleros vivieron el problema de que los barrios se acercaron a los hornos, lo que complicaba su actividad, en especial para realizar la quema. “Empezamos a juntarnos y armamos la cooperativa”, dijo.
Boccardi mencionó que están esperando que se coloque el servicio de agua. Por el momento el Municipio lleva camiones con el suministro. “También nos trae la tierra y arcilla para hacer el ladrillo”, agregó.
Adán tiene 50 años y es uno de los ladrilleros que trabaja en el parque. El hombre contó que trabajaba en barrio Nuevo pero se tuvo que ir porque las casas se acercaron al horno.
“Tengo mi hornalla y estoy levantando la segunda. Hace un mes que estoy en el parque”, mencionó.
La capacidad de producción es de 10 mil ladrillones por quema.
Los 1000 ladrillones cuestan $5.000 si se despachan del horno y trasladados en obra $6.000.
Adán espera que el próximo año estén los servicios instalados.
Los tres últimos años fueron terribles para la actividad ladrillera en Río Negro”, explica Eduardo Marinao, delegado de la Unión Obrera Ladrillera (Uolra). De las épocas doradas, cuando abastecían a toda la región y colocaban decenas de camiones con ladrillos por ventas al sur del país y a Chile, solo quedan recuerdos.
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