“La antesala de la muerte”
Con los hechos acaecidos en el partido entre Boca y River, más allá de todo lo que se dijo, del escándalo mundial y del fallo bochornoso del tribunal de disciplina de la Conmebol, creo que llegó la hora de hacer un análisis profundo y tomar todas las medidas necesarias para evitar definitivamente la posibilidad cierta de que en algún momento tengamos una tragedia con pérdidas que van a ir mucho más allá de lo económico que, pareciera ser, es lo único que preocupa a los dirigentes del fútbol argentino. El desarrollo de los pueblos en su cultura y educación puede ser ordenado o caótico, con la suerte de que hoy día contamos con algunos referentes que superaron los mismos o peores males que nos aquejan, por caso recordamos el derrotero de los Hooligans, quienes por años asolaron al público futbolero y hoy están borrados definitivamente de las canchas de Inglaterra y de toda Europa Nuestros males futboleros comenzaron hace muchos años, cuando se fueron permitiendo pésimos arbitrajes que fueron envenenando ese sentimiento del amor que se siente por el club y que se lleva en el corazón de por vida. En este sentido el circo de la AFA manejó displicentemente resultados, ascensos y descensos con total impunidad, haciendo valer su poder económico y sometiendo a su antojo quiénes formaban el círculo de privilegiados. En algún momento también comenzaron a verse algunos nichos de negocios, entre otros, restaurantes, parrillas, estacionamientos, reventa de entradas, merchandising, coacción a los jugadores y directivos del club, aprovechados por quienes serían a la postre los llamados barrabravas, vulgares delincuentes, y los directivos y políticos que se niegan a estigmatizarlos y que a su vez los utilizarían dentro y fuera del club como guardaespaldas y fuerza de choque en los actos partidarios A esto le agregamos un sinfín de mentiras en otros tantos intentos por dar una solución definitiva que dieron vueltas con los gobiernos y directivos de turno, la Secretaría de Seguridad, la Policía, la Justicia, y nuestro consabido coqueteo con el mundo del hampa y la droga, siendo el gobierno nacional el máximo responsable que permitió y permite el enquistamiento en la sociedad de las ideas del exjuez de la Corte Zaffaroni, que están emparentadas con el tango de Enrique Santos Discépolo “Cambalache”: “Siglo XX problemático y febril… la Biblia junto al calefón… da lo mismo un burro que un gran profesor”, desnaturalizando la cultura del respeto, la hombría del bien, el sacrificio, el trabajo, el estudio, la honestidad, la moral. Hago la salvedad de algunos buenos dirigentes, caso Cantero del Club Independiente en su lucha con los violentos y las barras bravas del Rojo, que intentó convencer con sus ideas y medidas que resultaron estériles porque, entre otras cosas, lo felicitaron, lo aplaudieron y lo dejaron “solo”. Todos ustedes, señores, que viven echándose la culpa unos con otros y deslindando responsabilidades, con una estupenda e histórica ineficacia, apañando, insisto, a estos delincuentes, lograron que hoy la familia no pueda ir más a las canchas a disfrutar de un buen espectáculo, como así tampoco confraternizar con simpatizantes de otro club. Si así sigue esta historia, espero que Dios los ilumine a tomar las decisiones para erradicar definitivamente estas bandas de delincuentes e inadaptados que enferman la sociedad, de no pararlos a tiempo –hoy gas pimienta que en la opinión de un especialista en el peor de los casos mata– van a lograr pasar de la antesala de la muerte a lo que puede llegar a ser una tragedia que después va a ser muy difícil de explicar. Silvano Giacolla Caruso DNI 8.119.343 Cinco Saltos
Silvano Giacolla Caruso, DNI 8.119.343 Cinco Saltos
Con los hechos acaecidos en el partido entre Boca y River, más allá de todo lo que se dijo, del escándalo mundial y del fallo bochornoso del tribunal de disciplina de la Conmebol, creo que llegó la hora de hacer un análisis profundo y tomar todas las medidas necesarias para evitar definitivamente la posibilidad cierta de que en algún momento tengamos una tragedia con pérdidas que van a ir mucho más allá de lo económico que, pareciera ser, es lo único que preocupa a los dirigentes del fútbol argentino. El desarrollo de los pueblos en su cultura y educación puede ser ordenado o caótico, con la suerte de que hoy día contamos con algunos referentes que superaron los mismos o peores males que nos aquejan, por caso recordamos el derrotero de los Hooligans, quienes por años asolaron al público futbolero y hoy están borrados definitivamente de las canchas de Inglaterra y de toda Europa Nuestros males futboleros comenzaron hace muchos años, cuando se fueron permitiendo pésimos arbitrajes que fueron envenenando ese sentimiento del amor que se siente por el club y que se lleva en el corazón de por vida. En este sentido el circo de la AFA manejó displicentemente resultados, ascensos y descensos con total impunidad, haciendo valer su poder económico y sometiendo a su antojo quiénes formaban el círculo de privilegiados. En algún momento también comenzaron a verse algunos nichos de negocios, entre otros, restaurantes, parrillas, estacionamientos, reventa de entradas, merchandising, coacción a los jugadores y directivos del club, aprovechados por quienes serían a la postre los llamados barrabravas, vulgares delincuentes, y los directivos y políticos que se niegan a estigmatizarlos y que a su vez los utilizarían dentro y fuera del club como guardaespaldas y fuerza de choque en los actos partidarios A esto le agregamos un sinfín de mentiras en otros tantos intentos por dar una solución definitiva que dieron vueltas con los gobiernos y directivos de turno, la Secretaría de Seguridad, la Policía, la Justicia, y nuestro consabido coqueteo con el mundo del hampa y la droga, siendo el gobierno nacional el máximo responsable que permitió y permite el enquistamiento en la sociedad de las ideas del exjuez de la Corte Zaffaroni, que están emparentadas con el tango de Enrique Santos Discépolo “Cambalache”: “Siglo XX problemático y febril... la Biblia junto al calefón... da lo mismo un burro que un gran profesor”, desnaturalizando la cultura del respeto, la hombría del bien, el sacrificio, el trabajo, el estudio, la honestidad, la moral. Hago la salvedad de algunos buenos dirigentes, caso Cantero del Club Independiente en su lucha con los violentos y las barras bravas del Rojo, que intentó convencer con sus ideas y medidas que resultaron estériles porque, entre otras cosas, lo felicitaron, lo aplaudieron y lo dejaron “solo”. Todos ustedes, señores, que viven echándose la culpa unos con otros y deslindando responsabilidades, con una estupenda e histórica ineficacia, apañando, insisto, a estos delincuentes, lograron que hoy la familia no pueda ir más a las canchas a disfrutar de un buen espectáculo, como así tampoco confraternizar con simpatizantes de otro club. Si así sigue esta historia, espero que Dios los ilumine a tomar las decisiones para erradicar definitivamente estas bandas de delincuentes e inadaptados que enferman la sociedad, de no pararlos a tiempo –hoy gas pimienta que en la opinión de un especialista en el peor de los casos mata– van a lograr pasar de la antesala de la muerte a lo que puede llegar a ser una tragedia que después va a ser muy difícil de explicar. Silvano Giacolla Caruso DNI 8.119.343 Cinco Saltos
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