La campaña sucia también es parte de la contienda electoral

Redacción

Por Redacción

AP

Golpes bajos, coacción e incluso difamación en la carrera por la búsqueda de votos

CHICAGO, EE. UU.- La presente campaña electoral estadounidense es una de las más reñidas de la historia reciente, lo que ha alentado los golpes bajos, la coacción e incluso la difamación entre los candidatos. “Cuando una elección es tan apretada, esta clase de cosas cuentan”, explica Kathleen Jamieson, del Centro de Políticas Públicas de la universidad de Pennsylvania. En las últimas semanas de la campaña, a medida que los sondeos arrojaban un empate o un margen muy pequeño de ventaja para el presidente Barack Obama o para el exgobernador de Massachusetts y candidato republicano Mitt Romney, los incidentes aislados han ido en aumento. La campaña de Romney lanzó la semana pasada un anuncio televisado en Ohio, un estado clave, en el que aseguró que el fabricantes de los vehículos Jeep, que recibió ayuda del gobierno de Obama en el marco de un plan de rescate de la industria automotriz en 2009, estaba expandiéndose hacia China en detrimento de Estados Unidos. La campaña Obama por su parte recibió las protestas de republicanos por asegurar que el exgobernador, un ferviente mormón, iba a prohibir toda clase de abortos, a pesar de que Romney ha asegurado repetidas veces que acepta excepciones en caso de violaciones, de incesto o de riesgo para la vida de la madre. En Florida (sureste), otro estado que puede inclinar la balanza el martes, los republicanos critican que la campaña demócrata acepte a inmigrantes indocumentados como voluntarios para recabar votos puerta a puerta. En ese estado, y en Virginia, las autoridades han abierto una investigación porque líderes republicanos locales habrían supuestamente contratado los servicios de empresas que destruían registros electorales de demócratas. Otros episodios aún más siniestros, corresponden a candidatos locales de ambos partidos o a extremistas, como el dvd de origen desconocido que pretende tener pruebas de que la madre de Obama participó en sesiones sadomasoquistas. “Tienes que ser un militante muy ferviente para creer en esta clase de difamaciones. No cambian el voto de nadie”, explicó Jamieson. “Y existe el riesgo de enojar a más gente de la que movilizas”, añadió. (AFP)


AP

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