La Cámpora contra las cuerdas



Puede que Juan Cabandié no sea un cadáver político, pero no le será nada fácil recuperarse de las heridas autoinfligidas que han hecho de él un paria repudiado por casi todos los oficialistas. Estará en lo cierto cuando dice ser víctima de una “operación” montada por gendarmes deseosos de perjudicar al gobierno kirchnerista, pero sucede que les suministró toda la munición que necesitaban para lograrlo. Al insultar a una joven agente de tránsito por tratarlo como si fuera un ciudadano común, no un hombre sumamente importante que, para más señas, se había “bancado” la dictadura militar por ser hijo de desaparecidos, Cabandié se las ingenió para brindar al país una exhibición paródica de prepotencia autoritaria. De haberse tratado sólo de un arranque de furia por parte de un individuo notoriamente irascible, el episodio no hubiera tenido un impacto político significante pero, desgraciadamente para Cabandié, en opinión de millones de personas su forma de comportarse es típica de los miembros de La Cámpora, una agrupación que se destaca por la combinación de soberbia e ineptitud que es la característica más llamativa de sus militantes. Desde que se difundió aquel video, filmado hace cinco meses en Lomas de Zamora, que mostraba a Cabandié mientras procuraba intimidar a la agente de tránsito, tanto Martín Insaurralde, el principal candidato oficialista en las elecciones legislativas que están por celebrarse, como otros dirigentes kirchneristas están tratando de distanciarse de quien, días antes, habían considerado un “cuadro” valioso. En un intento de limitar el daño provocado por el porteño, Insaurralde jura que nunca se le hubiera ocurrido despedir a la agente por el crimen de molestar a un personaje de la talla de Cabandié y que, de todos modos, sería “incapaz de maltratar a una mujer”. Sin embargo, sucede que la joven sí perdió el trabajo poco después del incidente, de suerte que parecería que los funcionarios de la intendencia de Lomas de Zamora se sintieron obligados a aplicarle “el correctivo” pedido por el militante kirchnerista. Sea como fuere, se informa que, para que el melodrama protagonizado por Cabandié tenga un final módicamente feliz, la joven se verá reincorporada pronto, mientras que ya fue desplazado el jefe de Tránsito de la jurisdicción. A veces, un episodio que en otras circunstancias pasaría inadvertido o algunas palabras banales pueden tener consecuencias políticas desproporcionadas. La reina María Antonieta de Francia nunca recomendó a los pobres conformarse con pasteles si no había pan, pero durante muchos años la leyenda en tal sentido contribuyó a justificar los horrores de la Revolución francesa. Asimismo, ya parece más que probable que la actitud asumida por Cabandié sea recordada por décadas por reflejar con gran precisión la mentalidad de la facción kirchnerista en que milita. Para buena parte de la ciudadanía, Cabandié es un integrante típico de La Cámpora, una especie de organización de ayuda mutua que, merced al respaldo decidido de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, ha logrado enquistarse en el Estado nacional, en muchas administraciones provinciales y municipales, además de distintas instituciones legislativas y partes del crónicamente caótico aparato peronista. Pues bien, los perjudicados por el avance hasta hace poco irrefrenable de tales jóvenes y no tan jóvenes han estado aguardando el momento para comenzar a desalojar a sus “militantes” de los lugares que han ocupado. Gracias a Cabandié, y a “la operación” atribuida a Gendarmería, parecería que no tendrán que esperar mucho tiempo más para iniciar la contraofensiva prevista. El peronismo, advertido por los resultados de las primarias de agosto de que el clima político experimentaba una de sus mutaciones esporádicas, ya se preparaba para ajustarse a la realidad imperante, de ahí el crecimiento del movimiento que se ha aglutinado en torno a la figura del intendente de Tigre, Sergio Massa, y los esfuerzos del gobernador Daniel Scioli, acompañado coyunturalmente por Insaurralde, por mostrar que, si bien son oficialistas leales, en verdad son muy diferentes de personas como Cabandié que se creían destinadas a desempeñar un papel protagónico en el escenario político de mañana como herederos del matrimonio Kirchner.

Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 5.124.965 Director: Julio Rajneri Codirectora: Nélida Rajneri de Gamba Vicedirector: Aleardo F. Laría Rajneri Editor responsable: Ítalo Pisani Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA - Sábado 19 de octubre de 2013


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