La Casa de Tucumán

Por Abel Sandro Manca

El 9 de julio se cumplieron 188 años de la declaración de nuestra independencia. El 24 de marzo de 1816 quedó constituido el congreso en la ciudad de San Miguel de Tucumán, donde enviaron sus representantes las siguientes provincias: Buenos Aires, San Juan, Córdoba, Mendoza, Tucumán, Salta, Charcas, Santiago del Estero, Jujuy, La Rioja, Chichas y Mizque. No tuvieron representación: el Alto Perú, porque después de la derrota de Sipe-Sipe quedaron aislados del resto de las provincias; Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y la Banda Oriental, porque no quisieron reconocer el Congreso, influenciados por Artigas, y el Paraguay, que se había desentendido de la suerte que corrieran las Provincias Unidas del Río de la Plata, que habían heredado el territorio del antiguo Virreinato.

El 9 de julio se cumplieron 188 años de la declaración de nuestra independencia. El 24 de marzo de 1816 quedó constituido el congreso en la ciudad de San Miguel de Tucumán, donde enviaron sus representantes las siguientes provincias: Buenos Aires, San Juan, Córdoba, Mendoza, Tucumán, Salta, Charcas, Santiago del Estero, Jujuy, La Rioja, Chichas y Mizque. No tuvieron representación: el Alto Perú, porque después de la derrota de Sipe-Sipe quedaron aislados del resto de las provincias; Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y la Banda Oriental, porque no quisieron reconocer el Congreso, influenciados por Artigas, y el Paraguay, que se había desentendido de la suerte que corrieran las Provincias Unidas del Río de la Plata, que habían heredado el territorio del antiguo Virreinato.

En la mañana del 9 de julio, por aclamación de los presentes, se votó para que «Las Provincias Unidas fueran una nación libre e independiente de los Reyes de España y de toda otra denominación extranjera», según consta en el Acta de Sesiones de aquel memorable día, firmada por los veintinueve congresales presentes, bajo la presidencia del sanjuanino Francisco Narciso de Laprida.

En la mañana del 9 de julio, por aclamación de los presentes, se votó para que «Las Provincias Unidas fueran una nación libre e independiente de los Reyes de España y de toda otra denominación extranjera», según consta en el Acta de Sesiones de aquel memorable día, firmada por los veintinueve congresales presentes, bajo la presidencia del sanjuanino Francisco Narciso de Laprida.

Las sesiones del Congreso se realizaron en la amplia casona ofrecida por la señora Francisca Bazán de Laguna, descendiente del fundador Domínguez de Velazco, situada en la calle «del Rey» (actualmente Congreso Nº 151). La casa había sido construida en la segunda mitad del siglo XVIII en un terreno de treinta metros de frente y setenta y uno de fondo. La fachada respondía al estilo barroco y en su entrada principal se observaba un portón de madera con tableros salientes o cuarterones franqueados por dos columnas en espiral. A cada lado, típicas ventanas protegidas por rejas salientes y en ambos extremos de la fachada, puertas más pequeñas. Luego del zaguán, se llegaba a un gran patio rodeado por habitaciones, y más hacia el fondo, un segundo patio con dependencias anexas y finalmente una huerta. La vivienda estaba cubierta con techos de dos aguas, de tejas.

Las sesiones del Congreso se realizaron en la amplia casona ofrecida por la señora Francisca Bazán de Laguna, descendiente del fundador Domínguez de Velazco, situada en la calle «del Rey» (actualmente Congreso Nº 151). La casa había sido construida en la segunda mitad del siglo XVIII en un terreno de treinta metros de frente y setenta y uno de fondo. La fachada respondía al estilo barroco y en su entrada principal se observaba un portón de madera con tableros salientes o cuarterones franqueados por dos columnas en espiral. A cada lado, típicas ventanas protegidas por rejas salientes y en ambos extremos de la fachada, puertas más pequeñas. Luego del zaguán, se llegaba a un gran patio rodeado por habitaciones, y más hacia el fondo, un segundo patio con dependencias anexas y finalmente una huerta. La vivienda estaba cubierta con techos de dos aguas, de tejas.

Para dar lugar a las reuniones de los congresales fue derribado un tabique que separaba dos habitaciones ubicadas sobre la línea del frente y así se pudo contar con una amplia sala de quince metros de largo por cinco de ancho.

Para dar lugar a las reuniones de los congresales fue derribado un tabique que separaba dos habitaciones ubicadas sobre la línea del frente y así se pudo contar con una amplia sala de quince metros de largo por cinco de ancho.

La Asamblea clausuró sus sesiones el 17 de enero de 1817, cuando los congresales se trasladaron a Buenos Aires. La propiedad pasó al uso de sus dueños hasta el año 1874, en que la compró el Estado en la suma de 25.000 pesos fuertes para destinarla a oficinas del Correo y Telégrafo. El edificio sufrió varias reformas dirigidas por el ingeniero Federico Stavelius, para adaptarlo a las nuevas funciones. Con el transcurso del tiempo, la casa -que había perdido su aspecto tradicional- amenazaba con derrumbarse. En 1903 el presidente Julio Argentino Roca ordenó su demolición, exceptuando el salón donde se juró la Independencia, que fue restaurado y cubierto por un templete. En octubre de 1941, durante la presidencia del Dr. Ramón S. Castillo, por iniciativa del diputado Ramón Paz Posse, se promulgó una ley que autorizó a invertir 100.000 pesos en la reconstrucción de la casona.

La Asamblea clausuró sus sesiones el 17 de enero de 1817, cuando los congresales se trasladaron a Buenos Aires. La propiedad pasó al uso de sus dueños hasta el año 1874, en que la compró el Estado en la suma de 25.000 pesos fuertes para destinarla a oficinas del Correo y Telégrafo. El edificio sufrió varias reformas dirigidas por el ingeniero Federico Stavelius, para adaptarlo a las nuevas funciones. Con el transcurso del tiempo, la casa -que había perdido su aspecto tradicional- amenazaba con derrumbarse. En 1903 el presidente Julio Argentino Roca ordenó su demolición, exceptuando el salón donde se juró la Independencia, que fue restaurado y cubierto por un templete. En octubre de 1941, durante la presidencia del Dr. Ramón S. Castillo, por iniciativa del diputado Ramón Paz Posse, se promulgó una ley que autorizó a invertir 100.000 pesos en la reconstrucción de la casona.

«Dirigió las obras el arquitecto Mario Buschiazzo, ateniéndose a documentos, dibujos y algunas fotografías antiguas. Al término de los trabajos, el edificio quedó con el primitivo aspecto colonial. Convertido en museo, la obra fue habilitada al público el 24 de setiembre de 1943.

«Dirigió las obras el arquitecto Mario Buschiazzo, ateniéndose a documentos, dibujos y algunas fotografías antiguas. Al término de los trabajos, el edificio quedó con el primitivo aspecto colonial. Convertido en museo, la obra fue habilitada al público el 24 de setiembre de 1943.

La fachada de la histórica Casa simboliza la más transcendente fecha de la historia argentina, que según el juicio de Mitre: «Dio nueva vida a la revolución y nuevo ser a la República».

La fachada de la histórica Casa simboliza la más transcendente fecha de la historia argentina, que según el juicio de Mitre: «Dio nueva vida a la revolución y nuevo ser a la República».


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