La contundencia villera o el aguante zapalino

Villa Iris está obligado a derrotar a Don Bosco, que ganó 3-2 en la ida. Se define el finalista.

Villa Iris necesita al menos un par de festejos para lograr la clasificación para la final de la liguilla

de Lifune.

neuquino. Hoy saldrá el finalista para el torneo Clausura y habrá que ver si Villa Iris tiene la contundencia necesaria para dar vuelta el resultado o Don Bosco aguanta la mínima diferencia (3-2) que logró hace una semana en Zapala.

Se verán las caras en la cancha de Independiente, a partir de las 18, y hay promesa de buen espectáculo, tanto dentro como fuera del rectángulo de juego, porque se especula con la presencia de más de un millar y medio de personas.

Mientras tanto, Atlético Neuquén espera sentado. Ganó la fase regular y está expectante por conocer su rival para la definición de la segunda competencia del año, que por los caprichos de la organización, recién se dará en los primeros días del 2003.

A pesar de las obligaciones de uno y otro para esta tarde, ninguno de los directores técnicos modificará el dibujo táctico.

Claro que si uno repasa los nombres de Don Bosco, tranquilamente podría sumar hombres en defensa.

En principio, saldrá con tres atrás, pero no sería descabellado que los mediocampistas Néstor Ceballos o José Belabarba terminen en la cueva con el correr de los minutos.

Esa podría ser la única modificación posicional en el elenco del barrio zapalino, que para esta final recupera al «Petaca» Marcelo Hernández, un volante que rindió en gran forma durante la última etapa de la ronda clasificatoria.

Después, es un conjunto sin muchos misterios, con un enganche clásico como Martín Mercado, un delantero por afuera (Marcelo Urrutia) y otro por adentro (Aldo González).

Enfrente estará Villa Iris, que de movida tendrá una a favor: el aliento de su público. El encuentro generó mucha expectativa en el barrio Mariano Moreno, que seguramente copará el reducto de los rojos.

En la cancha, un par de cambios. Matías Rodríguez por Carlos Calfunao y Martín Castillo por Manuel Laino. A priori, será un equipo más ofensivo, pero de todos modos muchas de sus posibilidades dependerán de la tarde que tenga Héctor «Toto» Méndez.

La lucha está planteada y sólo falta que Omar Sánchez de el pitazo inicial. Ahí, el villero tratará de dar vuelta la historia y Don Bosco lo aguantará.

Si el elenco capitalino gana por un tanto de diferencia, habrá alargue de 30 minutos, sin gol de oro y si continúa la paridad, el finalista se definirá con la ejecución de penales.


Villa Iris necesita al menos un par de festejos para lograr la clasificación para la final de la liguilla

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