La danza de nombres crece día a día

Redacción

Por Redacción

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CIUDAD DEL VATICANO.- La renuncia del papa Benedicto XVI abre la puerta a una amplia gama de posibles sucesores, desde el conservador cardenal de Milán hasta un aspirante de Ghana y varios latinoamericanos. Pero no debe esperarse un cambio radical en el rumbo de la Iglesia Católica: Benedicto XVI nombró a la mayoría de los cardenales que escogerán a su sucesor entre sus propias filas. No hay un claro favorito, aunque varios candidatos destacados han sido mencionados a lo largo de los años como “papables’’. Así las cosas, ¿regresará el papado a un italiano después de tres décadas en manos de un polaco y un alemán? ¿O merece América Latina, donde vive el 40% de los 1.200 millones de católicos del mundo, un representante al frente de la Iglesia? A pesar de ese entusiasmo, más de la mitad de los cardenales que pueden votar en el Colegio Cardenalicio son de Europa, lo que da al Viejo Continente una ventaja, aunque no existe ninguna regla de que los cardenales voten según bloques geográficos. También es probable que el próximo Papa no altere radicalmente el rumbo de la Iglesia, aunque las sorpresas son posibles. “Dada la preponderancia de cardenales nombrados por los papas Juan Pablo y Benedicto, es poco probable que el próximo Papa implemente cambios radicales’’, dijo el reverendo James Martin, autor jesuita. Un puñado de italianos cumplen los requisitos, el principal entre ellos el cardenal Angelo Scola, arzobispo de Milán. Scola tiene una relación estrecha con Benedicto XVI, un intelecto profundo y dirige la arquidiócesis más importante de Italia, algo nada desdeñable dado que los italianos aún dominan el Colegio Cardenalicio. Otro italiano destacado es el cardenal Gianfranco Ravasi, jefe de la oficina vaticana de Cultura y peso pesado intelectual, que cita a Hegel y a Neitzsche con tanta facilidad y frecuencia, que las Sagradas Escrituras. También hay un puñado de candidatos de América Latina. Los que lideran las posibilidades son el cardenal brasileño Odilo Pedro Scherer, de 63 años y arzobispo de São Paulo, y el cardenal argentino Leonardo Sandri, de 69 años y jefe de la oficina de iglesias de rito oriental del Vaticano. Sandri ganó fama como la “voz’’ del papa Juan Pablo II cuando el pontífice no pudo expresarse más debido al Mal de Parkinson que sufría. Por su parte, el cardenal brasileño João Braz de Aviz, de 65 años, se ha ganado aplausos como jefe de la oficina del Vaticano para congregaciones religiosas, aunque es el único cargo que ha tenido desde 2011. El cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, de Ghana, es uno de los cardenales africanos de más alto rango en el Vaticano y en la actualidad dirige la oficina de Justicia y Paz. El cardenal Antonio Tagle, arzobispo de Manila, es una estrella en ascenso, pero con sólo 56 años y sólo un año como cardenal, se le considera demasiado joven. América del Norte cuenta con varios candidatos, aunque no con muchas probabilidades. Ellos son el cardenal Timothy Dolan, de Nueva York, y el cardenal Raymond Burke, un ultraconservador y principal juez del Vaticano. El cardenal canadiense Marc Oeullet es un contendor y se ha ganado el respeto de sus colegas como jefe de la oficina de obispos del Vaticano, un cargo difícil e importante que aprueba a los obispos de todo el mundo. (DPA)


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