“La educación no es patrimonio del gremio docente”

La vicegobernadora habló de la reforma educativa, de la política petrolera del gobierno neuquino y de la sucesión que se abre para el 2015.

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“Sapag nunca dejó de manejar el Ejecutivo como corresponde”, dijo Pechen.(Foto: Pilar Ariza )

NEUQUÉN (AN).- La vicegobernadora, Ana Pechen, vuelve a la carga este año con su proyecto de ley de educación. Sabe que ahora la composición de la Cámara es diferente y necesitará su poder de convicción para sumar otros sectores. Eso incluye al gremio docente ATEN, a cuya participación sigue manteniendo abiertas las puertas, aunque recuerda que “la educación no es patrimonio del gremio docente sino de todos los neuquinos”.

¿Vamos a tener ley de Educación este año?

–Sin prisa y sin pausa, porque todas las transformaciones cuando uno quiere que se consoliden necesitan de consensos amplios. Habíamos logrado en la Legislatura anterior un anteproyecto de ley, que creo que es la primera ley que se generó desde abajo para arriba. O sea no es la opinión del MPN, es la opinión de 5.000 personas que participaron y que un grupo de asesores de distintos partidos políticos lo condensó en una ley. Pero ahora hay otra instancia legislativa con otros bloques que aportarán lo suyo. Estamos dispuestos a esperarlos a discutir todo lo que sea necesario pero queremos que estos objetivos no se pierdan que son los que la sociedad les dio impronta. Nosotros hicimos una convocatoria inicial a distintos partidos políticos, a distintas iglesias, a gremios. Algunos, como ATEN, fueron renuentes. De todas manera nosotros hemos tenido participación de docentes, gente afiliada al gremio que ha presentado aportes.

–¿Sigue abierta la posibilidad de participar si el gremio cambia esa actitud?

–Por supuesto que sí. La convocatoria sigue abierta. Nosotros, por eso digo, no pretendemos apurar nada, porque creemos que las cosas apuradas no salen bien.

¿Hay un sector del gremio que se muestra hermético a la discusión?

–Sí. Yo creo que lo que no tenemos que cometer el error es pensar que la educación es patrimonio del gremio docente. Es patrimonio de la sociedad y el Estado es responsable de responder frente a esa sociedad brindando la educación pública para todos. Entonces creo que hay representaciones gremiales que respeto, pero no son ni los responsables ni los dueños de la educación de los neuquinos.

¿Hay una interna dentro del gremio al respecto?

–Bueno, en la sociedad hay de todo. Tal vez siempre se da en la docencia, en las universidades, en la intelectualidad, un porcentaje mayor de la izquierda con posiciones filosóficas y fundamentalistas muy radicalizadas. Ahora cuando uno ve la representación popular en las elecciones, esos sectores tienen una adhesión muy mínima. De hecho hoy en la Cámara tienen un sólo representante.

Justamente ese sector plantea ahora que el proyecto no se hace cargo de la educación más temprana.

–No, al contrario, nosotros pretendemos bajar la escolaridad un año más o sea hoy la obligatoria es desde cinco años hasta finalizar la secundaria. La idea es ir avanzando, hacer obligatorio cuatro y avanzar sobre tres si es posible, pero todavía no tenemos escolaridad secundaria completa en algunos lugares de la provincia y eso ya es obligación constitucional, hay que cumplirla.

Le tocó muy frecuentemente este verano hacerse cargo del Ejecutivo por los viajes del gobernador, ¿Sapag negocia gestiona en Buenos Aires y usted lleva la parte local?

–No, creo que Sapag nunca dejó de manejar el Ejecutivo como corresponde. Yo lo reemplazo en los momentos que no está. Se sumaron dos cosas en esta oportunidad una pequeña intervención que tuvo el gobernador y unas vacaciones que hicieron que enero se notara más mi presencia. Compartimos el mismo proyecto y, por supuesto, él tiene habilidades muy especiales como negociador con el gobierno nacional y eso requiere en momentos como este, que se discuten temas tan importantes para el futuro de la provincia como el destino de los hidrocarburos, que el gobernador esté en Buenos Aires más tiempo.

–Con respecto a la política hidrocarburífera, el gobierno provincial ha recibido críticas de sectores oficialistas a nivel nacional.

–Es injusta la acusación. Si alguien ha hecho algo por el aprovechamiento de los hidrocarburos ha sido la provincia de Neuquén y el gobernador Sapag. Todos saben que quien introdujo el concepto de shale oil, shale gas, fue el gobernador. Muchas veces nadie escuchaba ni creía en los reservorios de esta provincia y estos yacimientos no convencionales son unos de los más grandes del mundo. Cuando iniciamos la gestión había un proyecto claro por recuperar la inversión petrolera porque los pozos venían declinando por su antigüedad, hace más de 10 años. Sobre esa política él empezó, primero con la renegociación de los contratos petroleros, prorrogando el períodos de vencimiento de los contratos porque si no se iban a dedicar a extraer lo que quedaba sin invertir más

¿A usted le parece que el gobierno nacional descubrió ahora el tema de la falta de producción o que se había dejado estar?

–Parece que las políticas son de varios años. Hace tiempo que nosotros veníamos alertando de la necesidad de invertir y de mejorar el valor del gas en boca de pozo porque si a uno se lo pagan en el país a dos y si lo traen pagan siete. Las compañías son las mismas en el mundo, ¿quién va a proveer de gas en la Argentina?

Detrás de este cambio, ¿está un intento de estatizar o nacionalizar YPF?

–No me atrevería a decirlo, porque en realidad creo que los asesores de la presidenta y la presidenta han mantenido muy herméticamente sus decisiones, lo que nosotros hemos puesto un límite es a la dirección local. Diciendo claramente que el límite es la agresión a nuestro líder, a nuestro gobernador que fue elegido por la sociedad con total representatividad. La política nacional seguirá siendo discutida con la Ofephi, en el Congreso cuando corresponda

–¿Se puede aumentar la producción de los hidrocarburos sin estatizar?

–Si, yo creo que se puede hacer sin estatizar, pero hay que apostar a más. Hay que proveer una confiabilidad en las empresas. Hay muchos otros lugares en el mundo donde se puede invertir y los capitales no son demasiados riesgosos. El que tiene el capital no quiere arriesgarlo sin cierta seguridad.

HÉctor Mauriño

ENTREVISTA: Ana Pechen


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