La emoción tras conocerse el veredicto que condenó el femicidio de Delia

Diego Tolaba, su esposo, fue declarado culpable por unanimidad. El jurado popular tomó la decisión en apenas media hora de deliberación.



La emoción del público al oir el veredicto del jurado. Foto Yamil Regules.

La emoción del público al oir el veredicto del jurado. Foto Yamil Regules.

Apenas media hora duró la deliberación. El jurado popular declaró culpable hoy a Diego Tolaba del femicidio de Delia Aguado.

El veredicto fue unánime. El delito: homicidio doblemente agravado, por el vínculo, y por haber mediado violencia de género.

Sólo hubo aplausos y llanto hasta que alguien lanzó: "asesino". Afuera de la Ciudad Judicial, en un viernes caluroso, lo único que se oyó fue: "Delia Aguado, presente".

“No hay duda, fue él”, planteó el fiscal Agustín García en su alegato de clausura. Agregó: “no es que acá la fiscalía buscó un culpable, el culpable empezó a aflorar.” Afirmó que Tolaba encontró a Delia con su nueva pareja el 23 de noviembre de 2018 en el balneario Sandra Canale y que fue ese día que decidió cometer el crimen. De hecho el cuerpo de la víctima fue encontrado en aquel sitio exactamente una semana después. Aseguró que el acusado “venía preparando el terreno”: buscó desprestigiarla diciéndole a su entorno afectivo que “andaba en cosas raras”, que “era una cualquiera” y apuntó a responsabilizar a su nueva pareja.

Tolaba (34) y Delia (32) hacía seis meses que estaban separados, pero convivían. Él se había retirado de Gendarmería, y no tenía empleo registrado, y ella era técnica en Seguridad e Higiene. Tuvieron tres hijos.

García mencionó que existió violencia de género, y que no hubo denuncia porque Delia esperaba irse de su casa: “salir de ahí”. La abogada querellante, Celina Fernández, hizo hincapié en este aspecto del hecho. Manifestó que la víctima fue objeto de múltiples “humillaciones”: desde el control de su celular hasta de su vestimenta. Señaló que ella no manejaba su salario y que incluso Tolaba no reconocía su capacidad de trabajo en un ambiente masculinizado, como es el de una empresa de servicios petroleros. Indicó que la sometía sexualmente, quitándole la posibilidad de elegir cuando y con quien tener relaciones. “El amor pasa por otro lado, no por perseguir a alguien”, subrayó.

Fernández marcó que aún separados “Tolaba seguía en control de la vida de Delia”, y que incluso la hostigaba el dueño de la casa que alquilaban. “Era una extensión de su propiedad”, enfatizó. Sostuvo que cuando ella dijo “basta” él “ese límite no estuvo dispuesto a aceptarlo”. Explicó que lo único que podía llevarse Delia de su vivienda eran “los chicos y la ropa.” Le pidió al jurado que esto “no quede como un problema doméstico.”

El defensor, Fernando Diez, le solicitó al tribunal popular que Tolaba sea declarado no culpable. En su alegato de clausura remarcó que la fiscalía y la policía no investigaron de forma acabada a su nueva pareja (ver aparte).

Sobre ese punto también volvió el acusado. “Si ella estaba golpeada la tendrían que haber visto”, expresó cuando hizo uso de la última palabra. Tolaba contó que una semana antes del hecho la encontró en el balneario con un compañero de trabajo, y que los siguió hasta la comisaría segunda. Relató que allí ella no hizo la denuncia: “¿Cómo va a tener miedo? Va, y la hace”.

Olga, la hermana de Delia ni bien escuchó el veredicto. Foto Yamil Regules.

“Nadie fue capaz de hacer la denuncia”

Diez afirmó que cuando Tolaba denunció la desaparición de su esposa “lo tomaron como sospechoso, lo indagaron.” Esto, dijo, direccionó el trabajo de la policía y la fiscalía. Cuestionó el informe del médico forense que indica la data de la muerte de la víctima. Insistió en que la nueva pareja de Delia “mintió en su declaración” y que los acusadores dieron “una pátina” como que lo investigaron.

Las amigas de la víctima describieron durante el juicio el contexto de violencia machista en el que vivía. El defensor aseguró que “si era tan grave” el maltrato que ejercía Tolaba como era posible que ninguna de ellas se hubiese presentado ante las autoridades o llamara a la línea 148 (provincial). “Nadie fue capaz de hacer la denuncia”, sostuvo. Y agregó: “La situación no era de la dimensión que ahora tratan de demostrarnos”.

“Me fue infiel, yo la descubrí”

El imputado hizo uso del derecho a expresarse ante el jurado. Calificó a Delia como una persona “buenísima, me dio tres hijos”. “Soy incapaz de hacerle daño”, sostuvo. Indicó que desde chico vio como su padrastro golpeaba a su mamá.

“Me fue infiel, yo la descubrí”, contó. Afirmó que iban a separarse y que no tenía problema en que ella hiciera su vida “pero que no me deje al nene llorando.” Con respecto al hecho de que él administraba el salario de ella explicó que Delia sabía donde estaba la plata y que “podía sacar”. Que en su casa no había ningún “cofre.”

Aseguró que extraña mucho a sus hijos. Manifestó que está “preso inocentemente” y que lo han golpeado durante su detención.


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