“No te imaginás que tu hermana tenía el peor enemigo en su familia”

Olga Aguado se refiere así a Diego Tolaba, acusado del femicidio de Delia, cometido el 29 de noviembre del año pasado. Viajó desde La Pampa, donde vive, y está presente en todas las audiencias. Asegura que atraviesa días muy difíciles.



Olga Aguado (ubicada en el centro) fue la primera testigo del juicio. Asistió a todas las jornadas acompañada por su hermana y su mamá.

Olga Aguado (ubicada en el centro) fue la primera testigo del juicio. Asistió a todas las jornadas acompañada por su hermana y su mamá.

-No me da ninguna impresión. Es un témpano. Yo le busco la mirada.

Olga Aguado se sienta todos los días en la segunda fila del público de la sala de juicios por jurados de la Ciudad Judicial, junto a su mamá, Eusebia, y a su hermana Rosa. En diagonal, a su derecha, ve como la policía ingresa esposado a Diego Tolaba, acusado del femicidio de Delia. Él se acomoda, suele saludar a sus defensores, y mira siempre hacia el frente. Escucha con atención a los testigos. Vuelven a esposarlo y jamás se da vuelta.

-Todo el tiempo trato de que mire para el sector donde estamos, pero no.

Tolaba estaba casado con Delia, la hermana de Olga. Tuvieron tres hijos. Un tribunal popular será el encargado de determinar si es el responsable de su asesinato, cometido el 29 de noviembre de 2018. El juicio comenzó el martes pasado y está previsto que concluya esta semana. Olga, de 40 años, fue la primera en declarar y no duda.

“Yo sí, sé que es él. En el momento en que recibo la llamada de una de las amigas, en ese momento fue el vuelco. Me vine de viaje desde La Pampa ese día, tratando y rogándole a Dios que no fuera él. Que no fuera él por los chicos para que no quedaran solos. Fue duro. Después configurarlo en tu cabeza es crudo, porque no te imaginas que tu hermana tenía al peor enemigo en su familia”, aseguró Olga.

Está presente durante todas las audiencias. Escuchó a policías y a peritos. Vio las imágenes de la autopsia de Delia y las entrevistas en cámara Gesell que le realizaron a dos de sus sobrinas.

Fueron días muy difíciles, pero bueno está la contención del equipo del Centro de Atención a la Víctima, que me están acompañando, están los abogados (querellantes), que nos sostienen con todo el trabajo que están haciendo”, manifestó.

Ella se comunicaba diariamente con su hermana, pero se encontraban una vez al año. Delia solía pasar a verla de camino a Los Toldos, Salta, dónde la familia es oriunda. Los testigos citados hasta el momento describieron que era víctima de maltrato psicológico, que lo había naturalizado, y que no quería hacer la denuncia porque buscaba separarse en buenos términos.

“No sabía absolutamente nada de la violencia que ella vivía en la familia. Por eso te digo: armar en la cabeza totalmente lo opuesto a lo que yo me imaginaba de mi hermana, que estaba bien. Lamento mucho que mi hermana no me haya pedido… no sé o me haya dado alguna pista para poder hacer algo al respecto, o bueno, estar al tanto”, agregó Olga.

Esta semana serán convocadas las amigas de Delia y sus compañeros de trabajo. Están previstas cinco jornadas al menos de juicio hasta el veredicto del jurado.

Hay algo que sí le resultaba al menos extraño a Olga y era que solo Delia tuviese un empleo registrado. Ella se había recibido de técnica en Seguridad e Higiene y trabajaba en una empresa de servicios petroleros. Tolaba, a los 34 años, era gendarme retirado. Los testigos que comparecieron indicaron que la joven no administraba su dinero. Le pagaban su salario con cheques y era él el que los cobraba. La limitación o control de los ingresos es una de las formas que adopta la violencia de género, del tipo económica (ver aparte).

Así lo describió Olga: “Ella le dijo a mi madre que él le manejaba el dinero. Eso lo sé por medio de mi madre, ahora me lo comunica. Esto de que ella trabajara, eso sí, me llamaba mucho la atención. Como ella me dijo: “yo gano el triple que él, me conviene trabajar a mí y él se queda al cuidado de los chicos y llegamos a ese acuerdo”. Cuando hay una familia que ambos quieren salir adelante, ambos trabajan, y se dividen las tareas de los hijos, de la casa, me hacía ruido eso. Lo pregunté. “No él está bien así”, me dijo. Que él estaba bien cuidando a los chicos, que no trabajaba.”

Violencia económica y patrimonial

•La ley 26.485 clasifica a la violencia de género en tipos y menciona la económica y patrimonial. La define como la que se dirige a ocasionar un menoscabo en los recursos de las mujeres.

¿Cómo se produce este perjuicio? La norma enumera algunos mecanismos: la perturbación de la posesión, tenencia o propiedad de sus bienes; la pérdida, sustracción, destrucción, retención o distracción indebida de objetos, instrumentos de trabajo, documentos personales, bienes, valores y derechos patrimoniales; la limitación de los recursos económicos destinados a satisfacer sus necesidades o privación de los medios indispensables para vivir una vida digna; y la limitación o control de sus ingresos, así como la percepción de un salario menor por igual tarea, dentro de un mismo lugar de trabajo.


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