La escuela como punto de partida

La escuela, demostró otro estudio, es un lugar ideal para comenzar a revertir el sedentarismo creciente en los niños. «Si tomamos en cuenta que el 96% de los chicos en edad escolar está efectivamente escolarizado en la Argentina, esto nos muestra que el ámbito escolar es un excelente lugar para incrementar la actividad física de los chicos», comentó el licenciado Carlos Siffredi, director de la institución Club de Amigos.

Siffredi dirigió un estudio realizado en General Rodríguez (Buenos Aires), en el que evalúo el impacto de adicionar clases de educación física a alumnos de entre 9 y 12 años. Los resultados fueron rotundos: «Hallamos que entre una y dos clases extra de educación física son suficientes para mejorar la capacidad física de los chicos, a la vez que reducimos el riesgo de sobrepreso y obesidad», aseguró. Para llegar a esa conclusión, los investigadores dividieron a los 400 alumnos que participaron del estudio en dos grupos: uno recibió tres clases semanales adicionales de educación física, de 90 minutos de duración cada una; mientras que el otro grupo fue utilizado como control. ¿En qué consistían las clases extra? «Era una clase de educación física en la que los chicos hacían actividades que implicaban correr, saltar, que estimulaban la fuerza y la flexibilidad, siempre a través del juego -describió Siffredi-. En una segunda parte de la clase, los chicos practicaban diversos deportes».


La escuela, demostró otro estudio, es un lugar ideal para comenzar a revertir el sedentarismo creciente en los niños. "Si tomamos en cuenta que el 96% de los chicos en edad escolar está efectivamente escolarizado en la Argentina, esto nos muestra que el ámbito escolar es un excelente lugar para incrementar la actividad física de los chicos", comentó el licenciado Carlos Siffredi, director de la institución Club de Amigos.

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