La Esperanza, el barrio de Plottier abandonado a su propia suerte
En la biblioteca, los libros juntan polvo; el gimnasio de 600 metros cuadrados, fue un polideportivo que reunía a los jóvenes. Todo está ahora sin vida.
Alejado del casco urbano, el barrio La Esperanza reúne centenares de casas pequeñas y humildes que se pierden entre las chacras fuera de producción. Aunque lo fundaron hace más de tres décadas, su historia se remonta hasta 80 años atrás.
Las calles son estrechas y polvorientas. Todo parece una postal del olvido. Lo único que se mantiene reluciente es la plaza, que desde el corazón de barrio llama la atención con el follaje verde de los árboles y el césped.
Don Molina (se presenta así, sin nombre), es vecino del barrio desde hace 28 años. Es empleado municipal y también el encargado del pequeño pulmón verde. Habla pausado y explica que mantiene su trabajo como puede, que los aspersores los compró con plata de su bolsillo y que haría lo mismo con las luces pero que es imposible “porque se robaron hasta los cableados subterráneos”.
Andrés Beroiza (otro placero municipal) asegura que el barrio fue víctima de un vaciamiento institucional y eso que se refleja en la biblioteca popular o en el enorme gimnasio que se emplaza a un lado de la plaza. Es una mole de ladrillos construida en la década del 90, una estructura de poco más de 600 metros cuadrados, con aros de básquet, cancha de fútbol y handball, y una pequeña cocina.
Molina se mete en ese sector del gimnasio, señala con bronca la mesada de granito que está partida al medio y recuerda: “no sabés cómo venían los pibes a tomar mates acá. Se la pasaban adentro”.
Ahora es imposible: el olor a orina es insoportable, la mayoría de las paredes están cubiertas de grafitis y las otras están marcadas con hollín.
En la esquina de Armenia Wegner y José Barroso, frente al ex centro deportivo, están los cimientos de lo que en algún tiempo fue el comedor comunitario y el jardín maternal. El pequeño edificio fue incendiado, las ventanas de acrílico se derriten sobre las paredes.
Unas 350 familias viven en el barrio, que otrora estaba rodeado de chacras productivas y suelo fértil. Hoy en día, los loteos privados fueron ganando terreno y son pocos los frutales que se ven.
El barrio se formó con peones que trabajaban en la producción y “después hubo un plan de viviendas del Fonavi, que eran 15 o 17 viviendas. Es uno de los tantos barrios espontáneos, con gente en gran mayoría de trabajo. Gente muy localista de su barrio”, cuenta el historiador de Plottier, Agustín Hugo Milán. “Hace 10 u 8 años que el barrio está abandonado”, agrega Milán. Y es real. Los edificios abandonados no lo desmienten.
Vecinos
“Hace algunos años nos movimos por la creación de escuelas pero ni la Provincia ni el Municipio han trabajado por el barrio”.
Agustín Hugo Milán, historiador de Plottier.
Datos
- 350
- familias son las que viven actualmente en el barrio, que antes estaba rodeado de chacras productivas.
- “Hace algunos años nos movimos por la creación de escuelas pero ni la Provincia ni el Municipio han trabajado por el barrio”.
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