“La inflación y la pobreza son dos caras de la misma moneda”



Manuel Alvarado Ledesma, economista.

La inflación, es tal vez una de las más graves herencias que acaba de recibir el gobierno de Alberto Fernández. Pero es además uno de los problemas que una y otra vez atraviesan la dinámica de la economía nacional. Para analizar este aspecto, “Pulso” dialogó con el economista y profesor Manuel Alvarado Ledesma, quien analizó el fracaso de la gestión Macri para combatir el alza sistemática en el nivel de precios, y explicó su visión en relación al fenómeno recurrente en Argentina.

PREGUNTA: ¿Qué balance realiza de la herencia que dejó Mauricio Macri?

RESPUESTA: El gobierno anterior fue ciclotímico en materia económica. Intentó evitar todo tipo de ajuste al inicio de la gestión y apostó al endeudamiento. Ello lo puso en una delicada situación de riesgo, que quedó plasmada una vez que el mercado se puso más duro. A eso se sumó la sequía. La reacción llegó recién el último año, cuando se intentó un ajuste tardío y desordenado, que empieza a dar algunos resultados, pero que no se llegan a apreciar antes de las elecciones PASO. Tras las primarias, creo que el único objetivo pasó a ser lograr llegar al final del mandato y llevar a cabo una entrega del poder ordenada.

P: ¿Cuáles fueron esos “resultados”?

R: Bueno, lentamente comenzaba a haber una baja en la inflación, y equilibrio en las cuentas, tanto fiscales como en el saldo de cuenta corriente.

P: La administración Macri se autoimpuso la lucha contra la inflación y la pobreza como medida de éxito. ¿Por qué no logró éxito en ninguno de los dos aspectos?

R: La inflación y la pobreza son dos caras de la misma moneda. Sinceramente yo no creo en la lucha directa contra el hambre. El hambre no es un problema de distribución, es la consecuencia de un aspecto mucho más profundo. La distribución del ingreso es un tema a tener muy en cuenta, pero no es el centro de la cuestión. El aspecto central es la inflación, que justamente genera una mala distribución de los ingresos, y tiende a reducir el producto general de la economía. Cuando hay inflación, todos los empobrecemos un poco, pero el que peor la pasa es el que tiene ingresos bajos o muy bajos. La pobreza es el resultado más cruel de la inflación. Y el expresidente Macri, subestimó la complejidad de un fenómeno como la inflación.

P: ¿Por qué es tan difícil erradicar la inflación?

R: La inflación es un fenómeno muy complejo. Y una vez que la sociedad se acostumbra a convivir con alta inflación, la inflación se perpetúa per sé. Los que tienen más capacidad de defenderse de la inflación, son los que están más cerca de la información privilegiada o los que tienen mayor poder adquisitivo. No haber realizado un plan integral en contra de la inflación, fue uno de los principales errores de la anterior gestión, y eso sucedió porque verdaderamente no se entendió el carácter estructural del problema. La clave es la falta de confianza en el peso. Culturalmente el argentino utiliza el peso solo para las transacciones cotidianas, y elige el dólar como reserva de valor.

P: ¿La inflación es solo un fenómeno monetario o es un problema multicausal?

R: En efecto la inflación es un fenómeno complejo, y cada circunstancia es diferente, no es matemático. El elemento clave es la confianza en la moneda, y la inflación es un fenómeno muy ligado a la psicología social. Si la emisión monetaria está acompañada de una marcada ausencia de confianza en la moneda, entonces se acelera la velocidad de circulación del dinero, porque la gente “quiere sacarse los pesos de encima”. Ello opera como una nueva pseudocreación del dinero, y en el tiempo, ello genera inflación. Por el contrario si hay confianza en el peso, el dinero circula más lento, porque la gente no tiene problema en “quedarse con los pesos en la mano”, y ello repercute en un nivel de inflación mucho menor.

P: ¿Qué opina del paquete de medidas anunciado por Alberto Fernández?

R: No se advierte un plan económico integral. Por ahora vemos parches. Y los arreglos parciales tienen la particularidad de arreglar una cosa y desarreglar otra. Un claro ejemplo es el impuesto a la compra de divisas. Una medida que solo es efectiva en el cortísimo plazo, que a mi entender es alto en un 30%, e invita a todo tipo de trampas. Y que al impactar sobre la cotización paralela, sin duda también se trasladará en parte al nivel de precios. Hay que darle el crédito al gobierno, porque acaba de asumir. Lo cierto es que en los próximos meses debiera comunicarse claramente cuál va a ser el rumbo.


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