La Inversora también apuesta a producir en Santo Tomás

La firma emblemática de El Chañar III Etapa comenzó una experiencia piloto para cultivar uva para vinificar, cerezas y arándanos. Se estableció en un lote de seis hectáreas que estaba destinado a turismo rural. Se hará en tres etapas, dijo el subsecretario Leandro Bertoya.

NEUQUEN (AN).- La firma emblemática de El Chañar III Etapa, La Inversora, propietaria de la Bodega del Fin del Mundo, inició una experiencia piloto en Santo Tomás, una pequeña localidad situada a unos 40 kilómetros de Piedra del Aguila. Se trata de un proyecto para cultivar uvas, cerezas y arándanos, que permitirá crear fuentes laborales para los jóvenes, que se ven obligados a migrar a los centros urbanos en busca de su futuro.

El emprendimiento es ejecutado desde este año en un predio de seis hectáreas, cuyo destino inicial era el turismo rural. Actualmente se están cultivando dos hectáreas de uvas blancas y tintas para vinificar, dos de cerezas y otras dos hectáreas más de arándanos, un fruto que cuenta con gran aceptación en los exportadores del mundo, contando entre los principales consumidores a Estados Unidos y Alemania.

Si bien el proyecto se encuentra en una etapa experimental, los estudios de suelo, agua y condiciones climáticas realizados el año pasado, arrojaron muy buenas condiciones y perspectivas para que la idea prospere. Santo Tomás tiene además la ventaja de contar con un microclima apto para estos cultivos.

Los técnicos explicaron que existen frutales muy sensibles que normalmente sufren las heladas en el valle, como los almendros y los damascos, que se desarrollan satisfactoriamente en esta localidad neuquina.

Este nuevo emprendimiento contempla tres etapas. Comenzó con un experiment de uvas blancas y tintas, Malbec y Pinot, de ciclo corto que son las que se pueden trabajar en la zona para pasar posteriormente al proyecto de cultivo de cerezas que La Inversora SA ya implementó en la zona de El Chañar. En una tercera etapa se apuntará al cultivo de los arándanos.

«Este proyecto surgió de la necesidad de generar condiciones laborales para los habitantes de ese lugar y evitar de ese modo la migración a los grandes centros urbanos. La idea es generar empleo en el interior para que los jóvenes no terminen en los cordones urbanos desarraigados de su pueblo y de su gente», explicó el subsecretario de Producción, Leandro Bertoya, en una visita que realizó a Santo Tomás en septiembre pasado.

En esta etapa trabajan en el cultivo unos 15 jóvenes y junto a la comuna se está elaborando un plan de transferencia de tecnología a los pobladores de la localidad para que puedan trasladar la experiencia en sus predios particulares y conformar así un nucleo sólido de microemprendimientos. Junto con el aporte tecnológico, se brindará capacitación integral a los productores una vez que el proyecto supere su proceso experimental.

Santo Tomás apunta su producción fundamentalmente al autoconsumo, pero con este nuevo sector productivo, la localidad podrá cruzar las fronteras y comercializar sus productos en todo el mundo.

«Esta es una etapa experimental que demandará unos dos años, pero de prosperar el proyecto seguramente la producción podrá ser exportada, para lo cual existen mercados muy importantes», comentó Julio Viola, presidente de la empresa y uno de los propietarios de las Bodegas del Fin del Mundo.


NEUQUEN (AN).- La firma emblemática de El Chañar III Etapa, La Inversora, propietaria de la Bodega del Fin del Mundo, inició una experiencia piloto en Santo Tomás, una pequeña localidad situada a unos 40 kilómetros de Piedra del Aguila. Se trata de un proyecto para cultivar uvas, cerezas y arándanos, que permitirá crear fuentes laborales para los jóvenes, que se ven obligados a migrar a los centros urbanos en busca de su futuro.

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