La Isla 132, bautizada Dr. Emilio Zingoni padre

La Ordenanza 13586/16 impuso el nombre del doctor Emilio Zingoni a la isla que bordea el límite sur de la capital neuquina, por ello nuestro sencillo homenaje.


Emilio fue el primer otorrinolaringólogo radicado en la zona. Nació un 19 de febrero de 1912. Su padre, don Fernando, llegó a estas tierras desde una aldea calabresa llamada Montalto Uffugo, con veintidós años. En la capital de Río Negro lo esperaba su hermano Vicente.


Poco después, y trayendo una tropilla de animales, arribó a nuestro valle. En este trajinar por los caminos de tierra se asentó en Catan Lil y luego en Zapala. Su esposa se llamaba Ema Mathiu: tuvieron ocho hijos. Emilio era el menor de ellos. En Catan Lil, en la estancia La Blanca, pasó su primera infancia junto a sus hermanos Miguel, Nicolino, Bernardino, Zulema, Ema, Vicente y Pablo.


Como no había colegios en la zona realizó los estudios primarios en Bahía Blanca y los secundarios en Buenos Aires, en el Instituto Libre de Segunda Enseñanza (1926 al 1931). A la edad de veinticinco conoció a quien sería su esposa, doña María Romana Caruso, que lo impulsó a estudiar medicina. Se casaron en 1943 y tuvieron seis hijos (Emilio Fernando, Cristina Amalia, María Cristina, Carlos Augusto, María Inés y María Elena). Terminada la carrera realizó la especialidad de otorrinolaringología bajo la tutela de afamados profesores: trabajó en el Hospital Muñiz con el Profesor Mercandino (ocupando puestos en la Cátedra); en el Instituto Lagleize y en el Instituto de O.R.L. del profesor Santiago Arauz (p), en la Capital Federal.


Antes de ingresar a la facultad don Emilio había realizado el curso de aspirante a Oficial de Reserva en el Ejército, luego de recibido fue incorporado a los servicios del Ejército como Subteniente Cirujano de Reserva (1946). Por ese motivo retornó a Neuquén, a las tierras donde se afincaron sus padres. Aquí desplegó su descollante tarea. Fue el primer otorrinolaringólogo de la Patagonia. Describir su amplia labor no es tarea fácil. Sus primeros pasos los hizo en su consultorio privado, ad honorem en el Hospital Neuquén y en el hospital de Allen, aportando su instrumental médico y quirúrgico. Junto a los doctores Rafael Vitale y Luis V. Ramón fundó lo que hoy es el Policlínico Neuquén. Además, y como si fuera poco, recorría el Alto Valle (Gral. Roca, Villa Regina), Plaza Huincul (Hospital de YPF) y Zapala atendiendo sus pacientes.


En 1952, con esfuerzo propio construyó la Clínica de Otorrinolaringología con internación para la especialidad (situada en Santiago del Estero esquina Roca de la ciudad de Neuquén), que funcionó hasta 2013 con la continuidad de sus hijos Emilio y Carlos. Además, en 1957 organizó el Colegio Médico de Neuquén con los recordados doctores Raúl Parodi padre, Juan Manuel Castro (hijo del Dr. Eduardo Castro Rendón, fundador del hospital regional que lleva su nombre), David Abraham, Roberto Chevalier, Jorge Gervasoni, Andrés Linares, Víctor Peláez, Claudio y Aldo Robiglio, Roberto Luis Vitale, Dr. Urroz, entre otros.


Emilio, además, fue el segundo médico, luego del recordado Gregorio Álvarez, con el que siempre mantuvo una estrecha amistad y profundo respeto mutuo, en nacer en Neuquén y volver a su querido terruño para ejercer su profesión.


Falleció en Neuquén el 29 de abril de 1990 a los 79 años. Sus restos, los de su esposa y de su hija, fallecida a corta edad, descansan para siempre en Casas Viejas, Catan Lil, Provincia de Neuquén. Historia de vida ejemplar, de sacrificio y amor. Pero también de la visión e inspiración que lo hicieron dedicarse a la otorrinolaringología en épocas donde era muy difícil hacerlo, y por, sobre todo, practicar y aplicarla en estas tierras, lugar que le dio el primer hálito de vida, y que tanto amaba y enseñó a amar a su descendencia.

Beatriz Carolina Chávez


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