La Justicia finalmente decretó la quiebra de la ex papelera Massuh
La compañía fundada por un ex presidente de la UIA está intervenida por el Gobierno que le cambió su nombre por el de Papelera Quilmes, aunque sin asumir el pasivo.
Como la estatización de sus operaciones no incluyó la condonación de su pasivo, la papelera que hasta la intervención del Gobierno comandó Héctor Massuh finalmente cayó de la cuerda floja en la que venía haciendo equilibrio y quebró.
La empresa del ex presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) estaba en concurso preventivo desde octubre de 1998, cuando acusó al incremento de las importaciones de papel de su crítica situación.
Sin embargo, y a pesar del cambio de modelo económico, no logró recuperarse. En los años sucesivos realizó diferentes propuestas de reestructuración a sus acreedores, sin llegar a buen puerto. Hasta que en abril del año pasado el gobierno kirchnerista decidió estatizarla, designar a Guillermo Moreno al frente del rescate comercial y cambiarle el nombre por el de Papelera Quilmes.
Si bien Moreno ya no está al frente de la compañía, su sucesor siguió el plan de rescate trazado por el Secretario de Comercio Interior para reflotar las plantas de la localidad de Quilmes y de la provincia de San Luis, donde se produce la marca de cuadernos Laprida.
La empresa acusa deudas por $249 millones, en especial con los bancos Provincia, Nación y Cuidad. También acumula una deuda posconcursal de u$s 30 millones con el fondo canadiense IIG Trade Opportunities. Y enfrentaba 14 pedidos de quiebra, siendo el del fondo Clariant Argentina el más avanzado.
Esta semana, el Juzgado Nacional en lo Comercial 26, a cargo de María Cristina O’Reilly, decidió avanzar en la causa y decretar la quiebra.
La historia de conflictos financieros y laborales de Massuh es larga. De hecho, el desembarco del Gobierno se decidió tras una propuesta realizada por los trabajadores que acusaban a Massuh de haber vaciado una de las principales productoras de papel del país.
FUENTE: Cronista Comercial
Como la estatización de sus operaciones no incluyó la condonación de su pasivo, la papelera que hasta la intervención del Gobierno comandó Héctor Massuh finalmente cayó de la cuerda floja en la que venía haciendo equilibrio y quebró.
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