“La mentira”

Por Redacción

Hace muchos años, mi padre en su pobre castellano solía decirme que la mentira destruyó y mató más gente que todas las guerras que se hicieron en el mundo.

Traducido a estos días parece ser una gran verdad que deviene de la comunicación transformada en propaganda a través de políticos, dirigentes gremiales, sociales, y todos aquellos que tienen o tuvieron alguna cuota de poder; los dimes y diretes, el secreto a voces, la hoy incorporada tecnología de punta, las redes sociales, como también algunos dichos al pasar que tienen que ver más con el oportunismo que con un análisis sensato, racional, constructivo, aunque lo verdaderamente cierto sea “no dar puntada sin hilo”. Por lo tanto, no hay inocencia alguna, todos de una u otra forma intentamos instalar nuestras ideas, o nuestro propio parecer inclusive, de ser necesario, haciendo un uso indebido de algún poder.

En una sociedad ordenada, con desarrollo en paz y con profundo respeto hacia el que piensa distinto se podrían lograr cosas que no tengan nada que ver con la violencia, el agravio, la descalificación y fundamentalmente con la corrupción.

La pregunta sería: ¿cuánto tiempo dura la mentira? ¿Y mientras tanto cuánto daño causa? A la primera se puede contestar simplemente: hasta que se devele la verdad. A la segunda: es muy difícil evaluar los efectos colaterales. Veamos algunos ejemplos:

• Brasil, con la mayor operación contra la red de sobornos y corrupción, el Lava Jato, que salpica a toda América Latina, donde la empresa Odebrecht entre 2004 y 2012 licuó u$s 8.000 millones y están involucrados importantes políticos de nuestro país, además de Inácio “Lula” Da Silva y Dilma Rousseff, entre otros; como también la sospechosa muerte en un accidente aéreo de uno de los jueces anticorrupción Teori Zavascki.

• Venezuela, país riquísimo en recursos naturales pero con una dura realidad: una profunda e histórica crisis económica que no se puede ignorar y menos ocultar, aun clausurando los canales de televisión. Teñida de corrupción, hambre, muerte. Hoy se saben 34, a manos del político de turno, el presidente Nicolás Maduro, continuador de Hugo Chávez, excéntricos, demagogos, dictatoriales y con planes inciertos sobre su propio país y los alrededores, avalados por propios y la impactante y soberbia reflexión de O. Parrilli, quien dijo que “A Maduro no lo critican por sus errores sino por sus aciertos, como a nosotros”, y agregó: “A los gobiernos nacionales y populares de Latinoamérica los acusan de lo mismo: ‘corruptos’. Les generan problemas de alimentos, los medios de comunicación los destruyen y hay una campaña feroz contra ellos”.

En nuestro país, la provincia de Santa Cruz no le va en zaga a Venezuela, comenzando con la trampa electoral del gobierno actual con la ley de Lemas para perpetuarse en el poder que vale la pena recordar. Por el PJ: Arturo Puricelli, Ricardo del Val, José Granero y Héctor García. Por el FpV: Néstor Kirchner, Héctor Icazuriaga, Sergio Acevedo, Carlos Sancho, Daniel Peralta y Alicia Kirchner.

La pregunta sería: ¿dónde está “todo” el dinero de estos últimos treinta y siete años? Contabilizando todos los hechos de corrupción, incluyendo entre otros a los López y Báez, padres, hijos, todos sus socios y la vasta red de corrupción…

Pero claro, faltan las desafortunadas y no menos impactantes declaraciones de la actual gobernadora Alicia Kirchner: “La provincia está quebrada” y “Fue un ataque planificado”. Y CFK, quien culpó al periodista Daniel Malnatti de organizar estos hechos y al presidente Macri. Señoras, nadie quiere y acepta la violencia, y de hecho está probado el repudio de toda la sociedad, pero cuando con las mentiras no se alcanza el objetivo echarle la culpa a los demás es una práctica muy común, detestable y repugnante, máxime cuando, además de hambre, desorden económico y maltrato a los jubilados, hay muertos, propio de los ineptos que no pueden resolver los problemas. Por lo tanto hay sobradas razones, incluidas la ayuda del gobierno nacional, por las que deberían hacerse cargo y responsables de la situación.

Silvano Giacolla Caruso

DNI 8.119.343


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