“La muerte es un acto perverso”
Con lo escrito a continuación, anhelo llegar a quienes están de acuerdo con matar, en este caso a los perros, quiero hacer un abordaje desde la metafísica (ir más allá) y primero comentarles que me parece terrible desear o llevar a cabo un acto tan perverso como quitar una vida por el sólo hecho de hacerlo. En la naturaleza se contempla este acto por supervivencia en el sentido de matar para un provecho cierto, pero así, cometer esta maldad porque no tolero a estos seres indefensos que forman parte de nuestro entorno, merece un estudio más profundo. Si nos remitimos a la historia, en todos los tiempos están mencionados tanto desde el plano religioso como del literario, haciendo énfasis en la compañía que nos han brindado y por esto quiero dejarles unos fragmentos del Mahabharata de Vedavyasa, del capítulo “El rey Yudhistira y su perro Dharma” (libros sagrados de la India), en donde dice: “–Mi querido Yudishthira, ellos también han ido al cielo después de haber abandonado el cuerpo humano, pero a ti se te ha pedido que vengas conmigo, pues se te ha concedido el privilegio de entrar en la morada de los dioses con tu forma humana. –Me siento muy honrado por tu venida, mi Señor, y ahora que me aseguras que allí voy a encontrarme con mis seres queridos, ya estoy dispuesto a irme contigo al cielo. Pero también quería pedirte que me permitieses llevarme este perro conmigo. Ha estado junto a mí desde que salimos de Hastinapura, se ha entregado a mí y me gustaría llevármelo conmigo al cielo. Indra se echó a reír al ver el amor tan tonto que aquel hombre sentía por un perro y le dijo: –Yudishthira, a ti se te ha otorgado la inmortalidad, ya eres igual a mí, eres la persona más afortunada de este mundo. Por favor, no pierdas todo esto debido a tu amor por un perro; en el cielo no hay lugar para perros. Por favor, abandona esa idea y ven conmigo. Yudishthira sacudió su cabeza negativamente y dijo: –Mi señor, me estás pidiendo que haga algo que no puedo hacer. Este perro ha compartido conmigo todas las penas y vicisitudes del camino y se ha entregado a mí; yo no puedo abandonarlo. –Eres necio; has llegado hasta el umbral del cielo y aún así, todavía te dejas afectar por tus sentimientos humanos. Yo no puedo subir este perro a mi carro. –Todas las acciones por las que he ganado este cielo perderán sus méritos si actúo sin compasión hacia este perro. Siempre ha sido mi norma el jamás abandonar a alguien que dependiera de mí y este perro está dependiendo de mí. No puedo abandonarle e irme. Indra dijo: –Tú has abandonado a todos tus hermanos y a tu reina, ¿acaso quieres a este perro más que a todos ellos? –Todos ellos estaban muertos, no podía devolverles la vida. No les habría abandonado si aún estuviesen con vida y ese es el caso de este perro; está vivo y no puedo abandonarlo. No entraré al cielo a menos que se me permita traer este perro conmigo. Puedes estar seguro. En ese momento, el perro cambió su forma asumiendo la forma de su padre, el Dios del Dharma, el regente del orden universal y le dijo: –Hijo mío, estoy orgulloso de ti, te has ganado mi corazón con tu compasión.” Al respecto, también quiero hacer la salvedad de que no escuché ni leí ningún artículo de opinión a favor, de parte de algún rabino, pastor o eclesiástico en el que defiendan la vida, sobre todo por ese mandamiento, que está de una forma u otra redactado en todas las religiones, “No matarás”, claro, no dice a quién y cualquiera que lea esto, lo puede orientar a sus gustos y deseos, o sea, ¿se referirá a los humanos?, entonces, como no quiero a los perros, los mato, ¿está bien esto? Como soy una defensora de la vida en todas sus dimensiones, quiero dejarles algo a quienes tienen el corazón sin sentimientos. Susana Mónica Schlicht, DNI 11.640.998 – Neuquén
Susana Mónica Schlicht, DNI 11.640.998 – Neuquén
Comentarios