La necesidad tiene cara de hereje
Análisis
BUENOS AIRES (AFP/R. Central).- Argentina desempolvó la discusión de la deuda con el Club de París en un viraje que abarca otras negociaciones con el FMI, los fondos buitres y Repsol, al verse ahogada por la falta de divisas y con las finanzas de capa caída. La misión emprendida por el ministro de Economía Axel Kicillof en la capital francesa, para solucionar una mora de 9.500 millones de dólares con el club de potencias, es parte de una ofensiva para sofocar conflictos externos y mejorar la imagen de Argentina a fin de atraer inversiones. Pero los cambios que tuvo que realizar el gobierno nacional fueron abruptos. “Ni un dólar a los fondos buitres”, dijo la presidenta Kirchner hace un año atrás por cadena nacional en referencia a los grupos de acreedores que litigan contra Argentina en tribunales de Estados Unidos. Pero sin decir “agua va”, el gobierno inició arreglos con los fondos, según admiten fuentes oficiales bajo estricta reserva de identidad. “¡Por fin nos sacamos de encima los planes de ajuste del FMI!”, proclamaba en 2006 en un acto político ante miles de seguidores el fallecido expresidente Néstor Kirchner tras cancelarle ‘cash’ toda la deuda de 9.500 millones de dólares. El acuerdo con el Club de París incluye que la Argentina respete el artículo IV del FMI, que fija una revisión anual de indicadores económicos fundamentales. A Kicillof no le quedará otro remedio que aceptar la revisión para poder contar con las inversiones que tanto necesita. No caben dudas de que la falta de dólares está dejando de lado los principios que, en su momento, eran inquebrantables para el modelo nacional y popular.
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