La «niña mimada» de los años de gloria
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SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Los años de gloria de Parques Nacionales permitieron el desarrollo del turismo en la Patagonia, en especial en Bariloche, que fue la «niña mimada» de la institución.
Durante más de 3 décadas se construyeron caminos, hoteles y servicios para el visitante.
El contador Enrique Alejandro de Torres Curth, quien se desempeño entre 1942 y 1978 en la intendencia local, recuerda que la inauguración del edificio de la Intendencia Nahuel Huapi tuvo lugar el 25 de mayo de 1936, siendo su primer intendente el Ing. Emilio Frey, conocido pionero de la Patagonia que cumplió tareas limítrofes junto al perito Moreno.
Con posterioridad asumieron los intendentes Ing. Alexis Christensen, Ing. Julio Peña, Ing. Eduardo Mignaco, Ing. Miguel Cané, Ing. Raúl Rapp, el Sr. Carlos Bressler, el Sr. Diego Neil y el Ing. Saint Antonen, quien amplió sus funciones como superintendente de la zona sur.
Los primeros pasos para el control de la flora, fauna y pesca estuvieron a cargo de un equipo de personas contratadas, la mayoría de ellos hijos de pobladores del parque que, con el equipamiento primario, su propia caballada y la experiencia adquirida en los distintos lugares del parque, cumplieron funciones de personal de vigilancia en forma temporaria.
Para ello debieron cumplimentar un curso que les permitió conocer los reglamentos del parque para aplicar las medidas de vigilancia, detectar infracciones y labrar las respectivas actas.
Paralelamente, mientras se construían las instalaciones adecuadas para la escuela en Isla Victoria, los futuros guardaparques cursaban un período de la carrera en el edificio Ayecán Ruca de San Carlos de Bariloche.
La escuela contó con amplias comodidades habitacionales: dormitorios, comedor, sanitarios y confortables aulas, donde se dictaron las materias de servicios forestales, flora, fauna, administración, instrucción de actas por infracciones a los distintos reglamentos, manejo de la náutica, al tiempo que se brindó capacitación para desplazarse de a caballo, en el interior del parque.
Con la llegada del ferrocarril y con la construcción del primer hotel Llao-Llao, Parques Nacionales comenzó a gestar el turismo social.
Para ello, se ofrecían paquetes turísticos desde Buenos Aires, que incluían el traslado en tren, contratación de hoteles y excursiones lacustres y terrestres, que fascinaban a cada visitante al momento de tomar contacto con este ambiente natural.
Torres Curth recordó que dada la gran envergadura de los proyectos encarados, se necesitaba un organigrama acorde a atender todas las necesidades del momento.
«Jamás se pensó en una superestructura ociosa, sino todo lo contrario: que cada área tuviera responsables, en el amplio sentido de la palabra», afirmó.
El organigrama tenía la intendencia del parque; secretaría y despacho, División Bosques y Guardaparques, Administración, Servicios de Construcciones de Obras y Caminos; Servicio de Explotación y Servicios Turísticos; División Museos; Jefatura de Deportes Invernales; Dirección de Movilidad, Talleres y Depósitos.
Con motivo del auge turístico y a raíz de la creación de rutas aéreas que permitían arribar a este destino con mayor rapidez, fueron varios los sectores privados interesados en explotar los servicios. Y allí comenzó, podría decirse, el desprendimiento estatal de los recursos propios.
Nota asociada: Gran expectativa en Bariloche por la visita de Kirchner
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