La nueva ultraderecha, desde las cárceles hasta las canchas de fútbol




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DPA

El histórico juicio contra la célula neonazi volvió la atención sobre la escena de ultraderecha en el país. ¿Quiénes son los nuevos nazis alemanes? Desde actos políticos hasta los estadios de fútbol y los conciertos de rock, la escena de la extrema derecha cuenta con un amplio entramado bien organizado y distribuido por todo el país, como quedó demostrado el mes pasado cuando se destapó toda una red de contactos neonazis en las prisiones alemanas. Los servicios secretos alemanes cifran en 22.400 las personas de extrema derecha en el país, de las cuales 9.800 serían neonazis. El número de actos violentos a manos de neonazis en el 2011 ascendió a 775. Desde la reunificación alemana en 1990, la violencia de ultraderecha se ha cobrado la vida de 182 personas, según la Fundación Amadeu Antonio. La cifra casi triplica el recuento oficial de la policía, que sólo reconoce 63. La extrema derecha ha ido ganando adeptos entre los jóvenes alemanes a través de la música racista y de marcas de ropa afines con su ideología o conciertos nazis. “A través de esta red y de sus actividades han conseguido fortalecer su presencia en el día a día y se han centrado, sobre todo, en reclutar a niños y jóvenes”, alertó el portavoz del grupo de trabajo “Estrategias contra el extremismo de derecha” de los socialdemócratas, Sönke Rix. Su marca de ropa favorita, Thor Steinar, junto con códigos como los números 18 u 88 –que significan “Adolf Hitler” y “Heil Hitler” por el lugar que ocupan sus iniciales en el abecedario– son habituales entre sus simpatizantes y se pueden ver en los conciertos de música racista. Asimismo, los conocidos como “CD de patio de colegio” son repartidos por el partido NPD y por asociaciones afines de forma gratuita entre los jóvenes. En estos CD se pueden encontrar todas las canciones relevantes en la escena musical de la extrema derecha. Grupos como Sturmwehr, Faustrecht, Schlachthaus, Faktor Widerstand y Jungvolk son sólo algunos de los 180 registrados que incitan al odio a través de mensajes como “formas parte de la sublevación. Acabemos con la tiranía de los judíos” o “ellos acaban con nuestra raza”. La escena musical neonazi es un negocio millonario. El Centro de Educación Política en Sajonia cifró en 3,5 millones de euros los beneficios de los neonazis procedentes de la venta de artículos de promoción y de música, con conciertos multitudinarios como el último celebrado en julio del 2011 en Sajonia, que congregó a 1.500 personas. La escena neonazi también está muy presente en los estadios de fútbol alemanes. En los últimos años se ha convertido en un auténtico problema en algunos estadios del este de Alemania, donde llaman judíos al club rival o emiten sonidos de mono contra los jugadores negros, mientras que en las proximidades del estadio reparten CD y folletos propagandísticos. “El fútbol no puede ser un lugar para el racismo u homofobia o cualquier otro tipo de discriminación”, declaró el presidente de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), Wolfgang Niersbach. Sin embargo, los grupos neonazis no son algo nuevo en la historia reciente del país. La derrota en las urnas del partido NPD en 1969 propició que surgiera la primera tendencia hacia un terrorismo de derecha en el país después de la Segunda Guerra. El grupo Frente Europeo de Liberación (EBF) fue fundado ese mismo año por miembros del Partido Nacional Democrático (NPD) para luchar en un primer momento contra el comunismo. En los años sucesivos, el número de grupos de extrema derecha creció y a finales del 2011 los servicios secretos registraron un total de 225 organizaciones con 22.400 miembros, a pesar de las numerosas prohibiciones de asociaciones, la última en el 2011, cuando se ilegalizó la Organización para Presos Políticos Nacionales y sus Allegados. Desde 1990 hasta el 2011 se han declarado ilegales diez organizaciones acusadas de promover el odio e instar a llevar a cabo actos violentos e ir contra la Constitución alemana. No obstante, aún está pendiente la ilegalización de su brazo político: el NPD. El partido cuenta con 6.000 miembros, una entrada de dinero de cerca de tres millones de euros anuales y representación parlamentaria en los estados federados de Mecklemburgo-Antepomerania y Sajonia. El Bundesrat (cámara alta) aprobó recientemente relanzar el intento de ilegalizar el NPD que fracasó en el 2003, después de que fuera rechazado por el Tribunal Constitucional al constatar el alto número de infiltrados en el partido.

Pablo Sanguinetti DPA

Participante en una manifestación neonazi en la localidad alemana de Wunsiedel, al este del país, el 13 de noviembre de 2011


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