La odisea diaria de transitar por la ruta «chica»

Lo más riesgoso por estos días es el pavimento, que está destruido, con pozos de todos los tamaños. Pero la situación va más allá: falta señalización, hay animales sueltos y las banquinas son angostas.

Por Redacción

CIPOLLETTI (AC).- No está pintada. Faltan carteles, y entre los que subsisten, varios se hallan rotos o a punto de derrumbarse. Las banquinas parecen el borde de un pergamino y una de ellas apenas tiene espacio junto a un desagüe. El pavimento está tan destrozado, que los pozos acompañan a los automovilistas por doquier.

No se trata de un tramo. Desde Cipolletti a Roca la ruta 65 o «chica» es un verdadero desastre. Cada vez se hace más peligroso para los valletanos utilizar esta vía alternativa a la ruta nacional 22.

Como si se tratara de una caja de sorpresas, además de la carencia de mantenimiento de años, se puede ver de todo: trozos de ladrillos, maderas o fruta que caen de camiones mal cargados, tractores que ocupan toda o parte de la calzada por la escasez de banquinas, bicicletas sin luces y animales muertos o sueltos. Hasta un chancho andaba ayer.

Son todos factores de riesgo.

«Río Negro» recorrió la ruta y pudo verificar muchas de estas situaciones, cotidianas y preocupantes, comunes para cientos de personas que utilizan esta vía por diversos motivos.

Por estos días lo más grave es el pavimento. Está tan deteriorado, tan poceado, que obliga a los conductores a realizar maniobras bruscas para no terminar con el auto en el taller, o peor: ser víctima de un accidente.

 

Pozo a pozo

Hay pozos, pocitos y pozones. Empiezan en Cipolletti, apenas se llega al cruce de Circunvalación (en el acceso a la isla Jordán) y acompañan en forma constante, a lo largo de kilómetros.

Se los ve de distintos tamaños a la altura del segundo acceso al barrio Colonia María Elvira, en Puente 83 apenas se traspasan los lomos de burro, a la altura de la antena de LU19, en las curvas de STHIMPRA y la de la estación de servicios en Fernández Oro, en el cruce de la ex juguera Urundel y cerca de una despensa que ya está en jurisdicción de Allen.

Para seguir hasta Roca, hay que animarse además a transitar el acceso Martín Fierro de Allen, que lejos está

de ser un alivio. Allí también hay que enfrentarse a los destrozos.

Las imperfecciones se van haciendo más graves al avanzar hacia Guerrico y se mantienen hasta proximidades de J. J. Gómez. Recién allí la cosa empieza a mermar, aunque igual el auto padece las ondulaciones que dejaron las reparaciones hechas con pocas ganas.

Todos los lugares son riesgosos tal como están, pero hay dos que lo son mucho más, y que afectan a quienes transitan en dirección este-oeste (Roca-Cipolletti).

Uno de ellos está a unos 300 metros al oeste del acceso al barrio El Maruchito de Allen, donde un pozo ocupa casi todo el carril. El otro, es en el cruce de la ex Urundel, en Fernández Oro. A pesar de que se publicó la existencia de un pozazo allí, hasta ahora nadie se ocupó de hacer aunque sea un simple bacheo.

El abandono del asfalto va de la mano con la ausencia o escasez de señalización. Faltan carteles por todos lados hasta en algunos sectores peligrosísimos, como por ejemplo, en la curva de 90 grados que está en la zona de Guerrico. Vaya a saber qué mano anónima se apropió del que advertía la presencia del cruce. Ahora, quienes viajan desde Roca a Allen, sólo tienen una pequeña señal, que para colmo, está a punto de derrumbarse.

A la espera de una primavera que nunca llega

Estamos en julio y la excusa es la misma de todos los inviernos: hay que esperar a que mejore el tiempo para empezar las obras. Pero siempre pasa lo mismo: llega la primavera, pasa el verano y lo único que se hace, con suerte, es un bacheo que se lo lleva la primera lluvia.

La ruta 65 requiere una repavimentación de fondo, porque los arreglos provisorios que se realizan, nunca fueron una garantía.

Esta vía alternativa a la ruta nacional 22 es muy transitada todo el año, sobre todo en la temporada frutícola. En los meses de cosecha los camiones utilizan muchísimo este camino.

Sin embargo, carece del mantenimiento necesario. No sólo de asfalto sino también de señalización.

Hay muchos lugares peligrosos que no cuentan con los carteles básicos, y la pintura, elemental para guiarse en las oscuras noches, jamás tocó este camino provincial.

Muchos accidentes que nutren el listado de casos en la provincia ocurren en este tramo. Muchos, podrían evitarse si se hiciera una mayor prevención. Pero hasta ahora no hay ni promesas de arreglos. (AC)


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