La pandemia impactó en los procesos de donación de órganos

Tanto en Río Negro como en Neuquén se redujeron notablemente. De todas maneras los especialistas aseguran que pudieron cubrirse las urgencias.

La donación de órganos disminuyó un 50% en Río Negro, producto del impacto de la pandemia por coronavirus. Aún en este contexto los operativos continuaron con fuerza sostuvo Leonardo Uchiumi, coordinador del Cucai en la provincia.

Desde el 2017 a la fecha hubo dos hechos que incidieron en el nivel de donaciones: la “Ley Justina”, sancionada en 2018 y reglamentada en enero de 2019, y la emergencia sanitaria por covid.

En 2017 solo se realizaron cuatro operativos. Este número incrementó a 20 en 2018 en medio del debate de la “Ley Justina”. Tras reglamentarse en enero de 2019, las ablaciones marcaron una cifra récord de 37.

El nombre es en homenaje a Justina Lo Cane, la adolescente de 12 años que falleció el 22 de noviembre de 2017 a la espera de un corazón.

La ley 27.447 dispone que “toda persona mayor de 18 años” es donante de órganos o tejidos, salvo que haya dejado constancia expresa de lo contrario.

En Río Negro, al igual que en el resto del país, la norma tuvo una repercusión muy positiva. Pero la pandemia del coronavirus en 2020 volvió a cambiar el escenario.

Uchiumi explicó que durante la cuarentena al restringirse la circulación de personas también disminuyeron los accidentes de tránsito que son la principal causa de muerte cerebral.

“Los golpes en la cabeza en siniestros de tránsito son la principal causa de muerte encefálica. Estos se redujeron en forma notable y se tradujo también en una reducción de la cantidad de donantes”, manifestó.

El coordinador expuso que ciertos trasplantes se vieron limitados por la alta ocupación de las terapias intensivas debido a la pandemia. Un ejemplo de esto son los trasplantes renales, ya que existe la posibilidad para el paciente del tratamiento de diálisis.

Sin embargo, no se pospusieron los procedimientos en donde la vida depende de un órgano, como por ejemplo los trasplantes de corazón.

“A pesar del contexto de pandemia se han podido realizar ablaciones, no pasó como en otros países sudamericanos donde se llegó a cero”, remarcó.

“Tenemos más posibilidades de estar en lista de espera que ser un donante de órganos”, reflexionó Uchiumi.

Por otro lado, el protocolo establece que algunas enfermedades no son compatibles para que la persona pueda donar como la hepatitis y el VIH. Ahora también se le realiza un PCR, ya que si da positivo para covid se descarta como donante.

El órgano más complejo para trasplantar es el pulmón por el mantenimiento que debe realizarse del donante, “hay que encontrar un equilibrio, que el donante esté bien con una buena cantidad de líquidos y con un estado aerodinámico bueno”, detalló.

En cambio, los procedimientos para el corazón, el hígado y los riñones si bien son delicados, no representan el mismo nivel de dificultad que un trasplante de pulmón.

“A pesar del contexto de pandemia se han podido realizar ablaciones, no pasó como en otros países sudamericanos donde se llegó a cero”.

Leonardo Uchiumi, coordinador del Cucai en la provincia.

En Río Negro 184 personas están esperando un trasplante. De esto grupo 157 necesitan un riñón, 20 pacientes esperan un trasplante de hígado, uno de corazón, de pulmón cinco y uno renopancrático.

Uchiumi explicó que la alta cifra de pacientes que necesitan un riñón se debe a que no hay suficientes donantes. Además, en general estos pacientes primero entran a tratamiento de diálisis como alternativa y si aparece un donante compatible se realiza el trasplante.

El tratamiento sustitutivo al órgano es una máquina que elimina sustancias dañinas de la sangre cuando los riñones no lo pueden hacer. Los pacientes pueden estar varios años realizando diálisis.

“En este caso como la vida del paciente no depende estrictamente de un trasplante puede realizar el tratamiento”, reiteró.

Si bien por cada donante hay dos riñones nunca se llega a cubrir la demanda de los pacientes que están en lista de espera.

De la lista de espera renal, un 50% tienen entre 40 y 59 años. En forma global el 80% de los 185 inscriptos están ente 30 y 69 años.

En Río Negro sólo se realizan trasplantes de córnea (ver aparte). El resto de los órganos se trasplantan en otros hospitales de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Santa Fe.

En cuanto al registro de donantes señaló que del estimado de 757.052 habitantes que tiene la provincia solo 14,2% manifestó su voluntad de ser donantes o no serlo.

De esas 108.181 personas el 70% (75.319) son donantes expresos, y el 30% (32.862) se han negado.

184
personas en Río Negro necesitan un trasplante para salvar su vida en este momento, según los datos publicados en la web del Incucai.
157
aguardan un trasplante renal, 20 un trasplante hepático, 5 uno pulmonar, uno renopancreático y uno cardíaco.

En Neuquén hay 188 personas en lista de espera para un trasplante


Neuquén también sintió el impacto de la pandemia con respecto a los trasplantes, con una baja en la cantidad de donantes por cada millón de habitantes. Según el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai) la reducción de este punto fue más de la mitad entre el 2019 y el 2020.

Cuando se mira con detenimiento la cantidad de donantes, se observa que, en Neuquén, en 2018 fue de 17,01% y al año siguiente subió a 28,99%. Se estima que la “Ley Justina”, en honor a la adolescente que murió en 2017 fue el impulso detrás de ese aumento, que se reflejó en todo el país.

La ley dispuso que toda persona mayor de 18 años es donante de órganos o tejidos salvo que haya dejado constancia expresa de lo contrario .

El crecimiento de las cifras se vio menguado por la pandemia y la cuarentena.

De acuerdo al Incucai, del 28,99% del 2019 se pasó a 10,54% en 2020. La tendencia no pareciera mejorar si se tiene en cuenta que con la mitad del 2021 ya transitada, el porcentaje es de 2,97.

Según el organismo, en lo que va del año, Neuquén registró a dos personas que donaron órganos. Una fue en febrero y la otra, en mayo. Ambas donaciones fueron “generadas” en el hospital de mayor complejidad de la provincia, el Castro Rendón, y se trató de donantes multiórganos. Desde 2011, hubo 83 donantes neuquinos.

Actualmente, hay 188 pacientes en lista de espera: 175 aguardan un trasplante renal, dos uno renopancreático, ocho de hígado, dos cardíacos y uno cardiorenal.

Además, nueve esperan tejidos: ocho córneas y una escleras (la parte blanca del ojo).

La alta cifra de personas que aguardan un trasplante renal muestra la importancia de las políticas que se tomen al respecto. Por eso, en 2017 la provincia de Neuquén marcó un hito al realizar el primer trasplante de riñón en un hospital público de la Patagonia.

Ya han pasado cuatro años de aquel momento, cuando una madre, como donante viva, posibilitó el trasplante de su hijo.

“Haber logrado hacer un trasplante renal en el hospital público es una posibilidad de solucionar un problema concreto de la población y en especial de la población sin cobertura social. Consideramos que expandimos el derecho de los pacientes” afirmo en ese momento el nefrólogo Oscar Escobar, de la Unidad de Trasplante Renal.

A partir de ese día se decidió que el 28 de junio no sólo se celebrará el aniversario del hospital, sino también el primer trasplante renal de la Institución.

El hospital Castro Rendón fue el primero de la Patagonia donde se realizó un trasplante renal. Foto: Florencia Salto

Un gran avance para el hospital de Cipolletti


El 17 de marzo de este año se realizó por primera vez en Río Negro un trasplante de córnea en el hospital Pedro Moguillansky de Cipolletti.

El trasplante de tejido de córnea, a diferencia de otros órganos ,se puede realizar a personas que han fallecido por una parada cardíaca. En cuanto a los otros trasplantes en necesario que el corazón siga latiendo.

“Es mucho más práctico. Según las estadísticas son más las personas que fallecen por parada cardiaca que por muerte cerebral”, explicó el coordinador del Cucai.

Hace cuatro años la lista de espera llegaba a 70 personas.

Sin embargo, se empezó a montar un programa que comenzó en el hospital de Cipolletti para detectar cualquier muerte por parada cardíaca y evaluar a esa persona como potencial donante de córnea.

En 2017 inició el programa y “tuvimos donaciones récord y se bajó la lista de espera a dos pacientes”, destacó.

Antes debían aguardar años por una córnea y ahora entre un mes o dos, remarcó.

La terapia intensiva está abocada a la emergencia por covid. Foto: Florencia Salto

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