La participación popular en el bicentenario
Por Oscar SmoljanSecretario de Cultura de la Ciudad de NeuquénDirector del Museo Nacional de Bellas Artes Neuquén
APUNTES DE LA CULTURA
En estos días, miles de vecinos ganaron las calles de esta capital y de todas las ciudades del país, como parte de los festejos del Bicentenario de la Revolución de Mayo.
Es un hecho frecuente que, desde hace unos años se ha hecho costumbre en nuestra sociedad, cada vez que se organizan eventos donde queda abierta la libre concurrencia. Y así fue como ayer lunes asistieron al Paseo de la Costa, para disfrutar del hermoso día, y de ese espléndido solar de nuestra capital que expresa una concepción urbanística de ciudad, una urbe de cara al río, en contacto con el aire puro y la naturaleza.
Esta masiva concurrencia de los neuquinos a uno de sus tantos paseos, nos habla de toda una cultura que se encuentra absolutamente instalada en el colectivo social de nuestra comunidad, y que tiene que ver con la apropiación de los espacios públicos por parte de la gente, con un fin de disfrute y enriquecimiento espiritual individual.
Pero además está relacionado con toda una forma de entender el fenómeno cultural basada en la libre e irrestricta participación popular: la cultura de la inclusión de todos los sectores sociales por igual, sin distinciones de ningún tipo, en el hecho artístico, recreativo o social que se produzca.
Muchos de esos miles de ciudadanos que ayer colmaron la ribera, también asisten a los recitales masivos y llenan las calles de Neuquén cada verano en los espectáculos gratuitos al aire libre del Plan NQN Cultural. Muchos de ellos también asisten a los conciertos de grandes figuras de la música o elencos teatrales. Son los que llenan los museos cuando una muestra, colección o evento los tiene como epicentro.
Este es el nuevo lenguaje que habla el arte en el mundo, que se habla en los museos de las principales capitales y en los conciertos multitudinarios de cualquier ciudad. Un lenguaje hablado por todos, sin distinciones políticas o ideológicas, sino unidos por la sola satisfacción del hecho colectivo gestado alrededor de una expresión cultural genuina. Tal como ocurrió también en los festejos del Bicentenario en la Capital Federal.
Estos doscientos años del primer gobierno patrio, bicentenario de nuestra existencia como pueblo autodeterminado, nos encuentra a los neuquinos y a todos los argentinos, inmersos en esta cultura de la participación, libre y gratuita, abierta para todos.
La herramienta más eficaz de la que disponen los seres humanos para superar las crisis, tal como lo vimos en el 2001 cuando los museos de Neuquén se llenaban en plena catástrofe.
Pero también, la cultura es el arma indicada para alejar el fantasma del autoritarismo, que siempre acecha a los pueblos libres.
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