Habló Don Vicente: “La pasé mal con el puma y ahora hay que sanar las heridas”

Vicente Navarrete contó a “Río Negro” desde el hospital de Valcheta como salvó su vida tras luchar con el felino. Quedó malherido, de noche y en medio del campo.



Cortes en ambos brazos y en la cara. Las huellas de la pelea en Don Vicente.
(Foto: gentileza Matías Quilodrán)

“La pasé muy mal pero nunca dudé. Ahora tienen que sanar las heridas donde me mordió el puma. Son plaga y nos hacen mucho daño”, explicó desde una cama del hospital de Valcheta Vicente Navarrete, el hombre que el domingo enfrentó al felino en su campo y salvó a su perro.

El campesino, de 64 años, luchó cuerpo a cuerpo con un puma de grandes dimensiones y lo mató a puñaladas. Recibió varias heridas, pasó la noche sin poder moverse y bajo intenso frío, hasta que lo encontraron los bomberos y la policía de Valcheta.

Con una fractura en la muñeca izquierda y cortes por mordeduras y zarpazos, fue trasladado ayer desde el hospital de Valcheta hasta San Antonio por una interconsulta traumatología. “Hoy me siento bastante bien. Tienen que sanar las heridas donde me mordió el puma, pero estoy bien” afirmó en diálogo con “Río Negro”.

Cortes en ambos brazos y en la cara. Las huellas de la pelea en Don Vicente.
(Foto: gentileza Matías Quilodrán)

Don Vicente Navarrete está internado en el hospital de Valcheta. “El paciente evoluciona bien. Seguirá en observación unos días más”, dijo el director Alejandro Solari.

El hombre de campo hoy puede contar lo vivido junto a su fiel amigo, Pico, uno de los perros que siempre lo acompañan. El domingo no se despegó un instante de su amo y fue clave con sus ladridos para que lo encontraran.

Era la hora de la siesta del domingo y Vicente recorría junto a su esposa Honoria Antilef el campo que tienen a 15 kilómetros al sur de Nahuel Niyeu. Allí crían 30 yeguarizos y más de 40 vacunos. Se mueven a diario para cuidar los animales de los depredadores. En especial de los pumas que, en los últimos años se multiplicaron.

Buscaban unas vacas cuando Pico encontró a un puma merodeando los animales. Según detalló Vicente a “Río Negro”, le pidió a su esposa que se acercara a los vacunos para darles de comer. A partir de allí el campesino vivió una odisea. “Escuché ladrar al perro y pensé, tiene un 'lión empacado'". El hombre dijo que en la zona el puma es una plaga.

“Ovejas ya no podemos tener desde hace años. Y las vacas y yeguarizos no crían -no se alcanzan a desarrollar las crías- porque el puma mata los terneros, los potrillos, es plaga”

señaló Don Vicente

Debido a que el caballo que montaba era “nuevo” y asustadizo, ese día Vicente salió al campo con un solo perro, y el cuchillo que siempre lleva “cruzado” en la cintura. No llevó arma de fuego, como suele hacerlo.

Llegue -al lugar donde estaba el puma- y rugía. Tengo unas boleadoras de hierro, pero no podía boleárselas porque se había metido entre dos matasebos. Entonces con un palo de jarilla hice una lanza, le até el cuchillo en la punta con un tiento del recado y despacito le fui buscando el flanco hasta que le pegue una puñalada detrás de la paleta. Perdió mucha sangre. El perro lo mordía y el puma no hacía nada. Salió disparando para una quebrada y se metió en una cueva”.

Vicente y Pico lo siguieron hasta una zona pedregosa y elevada donde se había escondido. Al encontrarlo, el campesino le pegó con las boleadoras y el animal quedo tendido, aturdido. Se acercó y repentinamente el puma se paró y lo atacó. “Le fui a meter otra puñalada detrás de la paleta y reaccionó. Fue un segundo. Saltó… se me vino encima y caímos los dos desde lo alto de una barranca de piedra. Pero no le aflojé las puñaladas”, agregó el hombre. El puma le mordió la muñeca izquierda, se la fracturó y también le mordió la derecha, pero cuando estaba en esa acción cayó muerto al piso, desangrado.

“Yo quedé irreconocible. Tenía sangre por todos lados. Me arañó todo. No me sacó los ojos de casualidad”,

explicó el criancero.

Vicente quedó malherido y sin poder caminar. Por un problema cardíaco crónico, se agitaba y no podía levantarse. Se arrastró unos 200 metros desde las bardas hasta un lugar plano y más bajo para que lo vieran. “Por mi problema del corazón me quería parar y me agitaba. Perdía mucha sangre y me hice un torniquete con las boleadoras. El frío ayudó a que la sangre se coagule… La pasé mal”, explicó.

Uno de los bomberos que participó en su búsqueda, Julio Monsalves, conocía la zona y cuando llegó al campo, le preguntó a su esposa por dónde podía estar y la mujer le indicó la zona donde había escuchado ladrar al perro. “Se vinieron derecho. Yo estaba deshidratado. Había estado tirado en el campo desde las 3 de la tarde hasta las 5 de la mañana. Le tengo que agradecer mucho a los bomberos y a la policía de Valcheta”, sentenció.

Don Vicente está ahora rodeado por su mujer y sus hijos en una cama del hospital. No deja de contarles la experiencia vivida. En Valcheta todos hablan de él.


Destacan la labor de policías y bomberos


La Jefatura de la Policía de Río Negro destacó el veloz accionar del personal de la Unidad 15 de Valcheta y de los bomberos voluntarios de esa localidad en el rescate de Vicente Navarrete.

Desde la fuerza se detalló que luego de recibir un llamado telefónico pasada la medianoche del domingo, personal de esa comisaría montó en forma inmediata un operativo conjunto con los bomberos y alrededor de las 4:50 del lunes, luego de un rastrillaje intenso y tras ser alertados por el perro Pico, lograron hallar al campesino con signos de deshidratación y heridas en su rostro, cuero cabelludo, y antebrazos.

“El campesino salvó su vida de milagro, gracias al veloz accionar policial, tomando en cuenta el intenso frío que se registraba a esa hora de la noche y a las heridas que presentaba”,

señalaron desde la fuerza policial.

Vicente y su familia también destacaron el trabajo de ambas fuerzas públicas y manifestaron su “eterno agradecimiento”.

La conversación con Don Vicente.

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