Guido Ferrari: cómo es el arte impresionista de pintar la Patagonia al aire libre, bajo nieve y lluvia

Nacido en Bariloche y criado en Villa La Angostura, donde aún tiene su residencia, Guido Ferrari recorre el mundo con su arte. Aquí, nos cuenta sobre la experiencia de pintar al aire libre, de la cordillera al mar.

«La mano de la naturaleza completa la obra de arte”, dice Guido Ferrari. Nacido hace 28 años en Bariloche y criado desde muy chico en Villa La Angostura, donde aún tiene su residencia, aunque hoy sea un artista del mundo, hizo de la montaña y sus bosques su patio cotidiano, el lugar donde ir a jugar.
Ligado profundamente a la práctica impresionista del “plein air”, la pintura al aire libre, Guido no pinta la naturaleza porque hace algo más que eso: pinta junto a la naturaleza, que ofrece su mano y deja su presencia en forma de nieve, lluvia, viento u ofreciendo sus colores y perspectivas únicas.

Como hijo y nieto de patagónicos, el arte de Guido lleva la Patagonia en su ADN, al igual que su arte que hoy recorre el mundo. En un alto en su viaje por Europa, desde Bratislava, le contó a Río Negro sobre la experiencia de pintar la naturaleza patagónica en “plein air”.

Mirada del Doctor, uno de los bellos paisaje de cordillera barilochense.

La búsqueda. “Siempre tiene que ver con algo que me llama la atención interiormente. Muchas veces digo ‘bueno, hoy estoy para pintar montaña, hoy botes, hoy flores…’ entonces a partir de eso elijo el lugar donde quiero ir, cuándo. Después hay una segunda forma que es algo que me llamó la atención espontáneamente y si de casualidad tengo las cosas de pintura -que casi siempre las tengo- lo pinto o saco foto y pinto en estudio. Pero casi siempre trato de pintar al aire libre. La montaña es uno de los temas que más me gusta y más me interpela, vamos a llamarlo asi, y también por los cuales la gente me identifica más.


”Cuando el tema sale del interior, yo encuentro allí un montón de simbolismos, es decir, si por ejemplo hoy me llama la atención una flor roja o un horizonte desenfocado, no es lo mismo que un horizonte enfocado o horizontal para el espíritu o la psiquis, eso en realidad te está diciendo algo. O sea, hay un simbolismo atrás de eso. Y eso es lo que más me interesa hoy en día en la pintura. No es lo mismo una montaña con su vista desde abajo, que desde arriba o con árboles o sin árboles, o con piedras o con ríos o cascadas, todo tiene un significado espiritual o genético o un significado psíquico en simbolismos.
”Se dice que la belleza tiene un simbolismo. No es lo mismo que te atraiga una flor roja o una flor blanca, ¿no? Todo tiene su simbolismo. Entonces, en esa lectura, en ese lenguaje, en la búsqueda de la belleza, es donde yo encuentro más satisfacción”.

La playa de Las Grutas y su acantilado es otro de los paisajes patagónicos elegidos por Guido Ferrari.

El método. “Pintar al aire libre tiene un término específico en francés que es ‘plein air’ y que significa al aire libre. Viene del impresionismo, en la segunda mitad del siglo XIX, durante la segunda revolución industrial, que es cuando los artistas pudieron llevar sus instrumentos y pomos de pintura, que antes no se podían transportar al aire libre, y terminar la obra al natural. De esa época y de ese movimiento impresionista yo rescato la vida conectada a la naturaleza y llevo mi oficio hacia allí, a una comunión, un estilo de vida donde no me aleje de lo que considero el mejor alimento. Nos podemos alimentar de otras cosas como fama, poder, likes, pero no hay alimento como la naturaleza, el sol, el agua”.

Falso Filo de Belvedere, en Villa La Angostura, uno de los lugares favoritos de Guido.

Anécdotas. “La montaña siempre trae anécdotas porque siempre propone desafíos nuevos, no solo por la montaña misma, sino por el hecho de hacerlo con las cosas de pintura encima. Nunca calculé el peso, pero es muy pesada, una mochila de 100 litros con las valijas de madera, atriles, óleos que pesan varios kilos porque son pigmentos minerales, las espátulas de hierro… más el agua, las cosas para comer. En la montaña me ha pasado de llegar a la cumbre y que me agarren tormentas de nieve y tratar de pintar igual y de llegar a la cumbre y olvidarme la comida y tener que bajar sin comer y eso es bastante peligroso.
”En las Grutas me fui a pintar a playa y me agarró una de las tormentas de viento de octubre, que son las peores. Tuve que poner piedras al atril para que no se me vuele, el bastidor se me llenó de arena. Pero completé la pintura, que quedó toda llena de arena lo que le dio una textura inesperada pero muy interesante
”Estando en la cumbre del cerro Bayo, comenzó una tormenta de nieve, los copos se empezaron a acumular en la paleta y se empezaron a congelar y también, como la arena, me dio una textura de nieve única. Muchas veces es la mano de la naturaleza la que completa la obra.
”Lo mismo me ha pasado muchas veces con la lluvia. Como el óleo como es a base de aceite no se diluye tan fácilmente, aunque algunos pigmentos sí, entonces puedo pintar bajo una leve lluvia que terminan dejando texturas muy interesantes en las pinturas, como pequeños poritos. Esa es la mano de la Patagonia. Lo más difícil de lidiar al hacer ‘plein air’ en la Patagonia es con el viento, el cambio de clima y de luces.

Villa La Angostura, en la cordillera neuquina, es el lugar donde todo comenzó para Guido Ferrari.

Lugares. “No tengo un lugar preferido, pero si al que mas he ido a pintar y es el cerro Belvedere, por cercanía, por belleza y vistas que me ofrece y porque el sendero tiene su pendiente y su esfuerzo, es un indo sendero para recorrer. En general, toda la Patagonia: Las Grutas, la Ruta 3 hasta Ushuaia, es también muy linda. En Bariloche, estuve en la Mirada del Doctor. Del Camino de los Siete Lagos he pintado muchos lugares, muchos recovecos, y los lagos por supuesto”.

Atardecer en Las Coloradas, playa cercana a Las Grutas hacia el sur.

Excursiones. “Las armo casi siempre igual. Lo primero es el equipo de pintura porque siempre me olvidé cosas por eso es prioridad, más que la comida te diría (risas). Después resuelvo lo otro, si me quedo más tiempo veo qué herramientas levar por si me quedo a dormir. Llevo aislante o carpa, pero solo si llueve o nieva porque casi siempre duermo a la intemperie. Lo más importante son las cosas de pintura”.

Experiencia. “Casi siempre uno intuye, después de tantas excursiones, unas 300 salidas o quizás más a esta altura, uno va afinando la sensación o sentimiento de hacia dónde quiere ir. Cuando comencé lo hacía más boleo digamos, sin saber lo que quería, sino como a descubrir ese paisaje o punto de vista. Hoy con esa experiencia de tantas salidas ya sé dónde ir, el sensor está más certero con lo que el espíritu quiere contar. Con espíritu me refiero a emociones, psiquis, cuerpo…Un pintor acá en Eslovaquia me dijo una frase muy linda y es que cuando uno está pintando es el cuerpo el que está pasando, toda la unión de cuerpo, mente y espíritu están ocurriendo allí en ese hecho artístico que es la pintura”.


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