La pistola era del policía pero no tenía huellas
Acusados del crimen en Las Lajas, complicados. Hoy, tras los alegatos, el jurado pasará a deliberar.
ZAPALA (AZ).- Con los alegatos finales de las partes ante el jurado popular se cerrará hoy en esta ciudad el juicio por el asesinato del obrero Julio Montecino. Se descuenta que la fiscalía, representada por Sandra González Taboada y Laura Pizzipaulo, solicitará la pena de prisión perpetua para Ramón Zúñiga, su hijo Marcos y Néstor Cid, acusándolos como autores del delito de “homicidio agravado por alevosía”. Los defensores, Miguel Manso y Marcelo Inaudi, en tanto, pedirían la absolución de los acusados invocando una serie de dudas que fueron planteando a lo largo del debate. Ayer, el perito balístico de la policía Cristian Javier Cafaro ratificó “categóricamente” que el arma utilizada para asesinar a Montecino fue la pistola Bersa 9 milímetros que Zúñiga tenía asignada por su condición de efectivo policial. La pericia realizada sobre las vainas y los proyectiles incautados permitieron asegurar que esa pistola fue que la que se usó para acribillar a la víctima mientras dormía. Cafaro, actual jefe de Criminalística de la Policía neuquina, sostuvo sin embargo que pese a todos los exámenes realizados sobre el arma no se pudieron encontrar huellas dactilares. A su turno, la médica forense Daniel Trifilio describió las heridas que presentaba el cuerpo de Montecino y ofreció detalles sobre la autopsia. Reveló que la víctima presentaba tres impactos de bala, de los cual el mortal resultó el que le ingresó a la altura de la pelvis y le desgarró la arteria ilíaca derecha, provocando una profusa hemorragia que lo llevó a un shock hipovolémico y a la muerte en escasos minutos. A eso se sumaron las imágenes que expuso la fiscalía sobre la escena del crimen y la posición en la que quedó la víctima tras recibir los balazos. Por pedido del defensor Marcelo Inaudi se llamó también a declarar en el juicio al secretario de Obras Públicas del municipio de Las Lajas, Jorge Espinoza, quien aseguró que la calle se por la cual algunos testigos aseguraron haber visto circulando la camioneta de Cid esa madrugada se encontraba “cerrada” por la presencia de un badén. Ese testimonio se contrapuso con la versión de un testigo aportado por la fiscalía, de apellido Alcaraz, quien aseguró que esa calle era utilizada habitualmente por los conductores de la localidad. En tanto, los peritos policiales revelaron el contenido de los mensajes de texto que intercambiaron los acusados en la madrugada de los hechos. Mañana, tras los alegatos, el jurados se retirará para deliberar. Serán necesarios ocho votos sobre 12 para alcanzar un eventual veredicto de culpabilidad.
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