La roquense que diseñó un centro para niños con cáncer y por su trabajo ganó un premio

Es diseñadora de interiores y mobiliario. El eje principal del proyecto es la humanización de los espacios hospitalarios.



Katherine Monsalve tiene 27 años. Se recibió de diseñadora de interiores y mobiliario. Ahora sigue con Arquitectura. Fotos: Andrés Maripe

Con el trabajo que se recibió, la roquense Katherina Monsalve (27), diseñadora de interiores y mobiliario, ganó un premio en el Festival de Industrias Culturales Neuquén CREA. La joven ahora es estudiante de la carrera de la carrera de Arquitectura, en la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN).

En la categoría “espacios”, el pasado viernes 8, presentó su trabajo final de carrera y obtuvo el segundo premio en el festival que se realizó en el Paseo de la Costa de la capital neuquina.

El proyecto presentado por la estudiante planea la construcción de un Centro Oncológico Infantil. Pero no con cualquier diseño, este tiene un estilo muy particular. Se trata de un espacio humanizado para el tratamiento ambulatorio contra el cáncer infantil, que brinda atención personalizada a cada niño y su familia, en un espacio de contención para realizar el tratamiento y poder albergarse en caso de que ser necesario.

“Me parece muy necesario que exista este estilo de hospitalización en el país, que sea integrador en donde te den alojamiento y puedas realizar el tratamiento, un espacio de escolarización, un comedor y juegos lúdicos”, señaló Katherina.

Lo original de la propuesta, que le llevó ocho meses de trabajo, es que el diseño lo hizo en base a la novela infantil “El Principito”, obra del escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupery, publicada en 1943. “La idea de tomar este libro para conceptualizar el trabajo es demostrar el valor de cada personaje o metáfora que el principito nos deja a los lectores. Cada una de las áreas del centro oncológico está relacionada con una parte del libro”. Así es como la joven buscó contar esa emblemática historia en los diferentes espacios, todos presentan cualidades únicas que otorgan una sensación de calidez y dinamismo, “permitiendo a la familia y pacientes realizar el tratamiento en un espacio adaptado y humanizado”, detalló.

Los sectores de hospitalización que no están diseñados no tienen cualidades espaciales, solo se limitan a concretar su funcionamiento. En muchos casos son ambientes que dan sensación de frialdad y el uso tanto del color como los recursos gráficos no contribuye a generar espacios acogedores, sino más bien espacios que transmiten una experiencia negativa para quien deba permanecer allí.

El eje principal del proyecto es la humanización de los espacios hospitalarios para los niños que atraviesan estos largos tratamientos. La idea es visibilizar y concientizar sobre la importancia que puede tener el diseño de interiores en el ámbito hospitalario, y como puede contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas, durante el proceso de un tratamiento tan negativo como lo es la quimioterapia.

Además el proyecto de Khaterina también fue seleccionado en el catálogo de proyectos del Concurso Nacional de Innovaciones - INNOVAR 2019- que tiene como objetivo impulsar la cultura innovadora en los diferentes ámbitos productivos del país.

La idea de un Centro Oncológico Integrador surge a partir de la Fundación Sendero de Esperanza para el Niño Oncológico (SENO) de Neuquén. Allí la gente trabaja ad honorem y colabora con la gente que no es de la ciudad y no tiene los recursos para que los niños puedan hacer el tratamiento, tener una estadía y acompañamiento. “He presenciado tratamientos oncológicos y pasan horas sentados sin tener nada que los distraiga”, dijo la joven.


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