“La sociedad clama por lo que deberíamos ser”



Hay que escuchar con bastante atención y mantenerse medianamente informado, no sólo con los medios en general sino también con lecturas de editoriales y en particular de algunos libros –a modo de ejemplo “ La ruta del dinero K” de Daniel Santoro y “La piñata” de Hugo Alconada Mon, textos que fundamentalmente sitúan la verdadera realidad en su punto justo, es decir el relato de los gobiernos populares con la fina ingeniería pergeñada para el robo sistemático al Estado a través de los amigos del poder con su consabido retorno al poder político con, entre otros, los contratos de obras públicas por sobreprecios, pagadas y sin terminar de los Báez, negocios espurios del juego y los combustibles de la mano de Cristóbal López, la AFA con la FIFA, con Messner, la asociación de futbolistas agremiados con Demarchi como su titular, sin olvidarnos de Amado Boudou, Ricardo Jaime, Hebe de Bonafini, los hermanos Schoklender, y así, una larga e interminable lista asociada a la corrupción.

Por otro lado, encontramos la oposición que, con su odio manifiesto, insiste en aumentar la brecha que nos sigue y nos seguirá dividiendo a los argentinos vaya a saber uno hasta cuándo. Lo más lamentable es que quienes así lo hacen son en principio y de alguna manera referentes sociales– Eugenio Zaffaroni, Horacio Verbitsky, Víctor Hugo Morales, Norberto Navarro, Luis D’Elía– por intentar, inclusive a instancias de presionar con el relato a organismos internacionales, recuperar la libertad de Milagro Sala, judicialmente cada día más comprometida junto a sus asesores más directos por hechos, por demás evidentes, de corrupción al Estado y probablemente por la desaparición física de dos militantes de la juventud radical. La desafortunada expresión de D’Elía que asaltó una comisaría y propuso fusilar en la Plaza de Mayo al periodista Jorge Lanata, posiblemente por no aceptar el disenso, por pensar distinto al relato K. Así también las desafortunadas expresiones de Ricardo Forster, exsecretario del plan estratégico del pensamiento nacional: “No quiero que a Macri le vaya bien” y “Si el neoliberalismo triunfa es la tragedia del país”.

Entre ellos tenemos al periodista Brancatelli, ultra-K, quien entre tantos dislates dice que lo de Báez es obsceno, ocultando una verdad periodística que corre por su exclusiva responsabilidad, es decir que lo de la familia K es obsceno, ya que el extinto expresidente Néstor Kirchner fue su mentor y socio. Todavía falta, en esa delicada ingeniería, mencionar a todo el aparato corrupto de las instituciones que formaron parte de la protección y algunos aún siguen en la función pública o son parte de la Legislatura nacional como: Julio De Vido, quien decidía y repartía a discreción los fondos públicos; Ricardo Echegaray, extitular de la AFIP, hoy en la AGN e investigado; José Alberto Sbatella, hoy procesado, y la procuradora de la Nación Alejandra Gils Carbó, a quien se le pide constantemente su renuncia y que debería, por decoro, haberlo hecho el 10 de diciembre de 2015.

Entre otros, Carolina Cayazzo, extitular de la oficina de CNN de España, en sus visitas a nuestro país expresó que lamentaba como faltaban servicios básicos de cloacas, agua corriente, gas, luz y viviendas en los alrededores de grandes urbes, situación que denotaba una pobreza estructural sin precedentes.

Ahora bien, ¿qué clama la sociedad?

Como punto de partida y como colectivo social, decidir hacia dónde vamos y terminar definitivamente con la corrupción en todas sus formas; este reclamo va per saltum a todo el arco del poder judicial. En segundo término, que todos los corruptos cumplan con la sentencia que les corresponde por la figura jurídica por la que son juzgados y que sean despojados de “todos los bienes” mal habidos y que esos miles de millones de dólares sean para paliar el déficit de servicios de los que más lo necesitan.

Lo demás: seguridad, inflación, empleo, impuestos a la Ganancia, etc., se irá corrigiendo muy pronto; esa es mi apuesta y la que creo comparte esta nueva sociedad, sin miedo y con respeto por los que pensamos diferente.

Silvano Giacolla Caruso

DNI 8.119.343

“Encontramos la oposición que, con su odio manifiesto, insiste en aumentar la brecha que nos sigue y nos seguirá dividiendo a los argentinos vaya a saber uno hasta cuándo”.

Silvano Giacolla Caruso

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“Encontramos la oposición que, con su odio manifiesto, insiste en aumentar la brecha que nos sigue y nos seguirá dividiendo a los argentinos vaya a saber uno hasta cuándo”.

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