La solidaridad que iluminó un paraje
Se cumple un año de la instalación del generador eólico en Chenqueniyen.
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- El generador eólico de Chenqueniyen cumple hoy un año iluminando a sus pobladores y proveyendo de energía a los equipos de radio, único contacto diario del paraje con Bariloche. El aparato fue construido e instalado por los alumnos del colegio Don Jaime de Nevares, ubicado en el barrio Virgen Misionera de la ciudad cordillerana. La idea nació de dos alumnos oriundos de Chenqueniyen, de origen mapuche, que comentaron la necesidad de generar alternativas pare mejorar la vida en el campo y evitar los éxodos hacia la ciudad. Chenqueniyen está ubicado sobre la ruta nacional 40, a 70 kilómetros al sur de Pilcaniyeu. Los jóvenes del actual 3º 'C' del colegio barilochense se organizaron y formaron grupos de trabajo, cada uno tenía una tarea: armar la torre, poner en marcha el generador, diseñar el tablero con indicaciones de tensión de carga de batería y otras tareas.
«Río Negro» dialogó con los alumnos solidarios, los cuales explicaron paso a paso cada una de las etapas del proyecto. Recordaron que las actividades tuvieron lugar en el marco de la materia «Tecnología», a cargo del docente Claudio Simari. Por cuanto la escuela no tiene formación técnica ni dispone de un taller, muchos trabajos se hicieron en el domicilio del alumno Rubén Carleos. Allí se reunían los sábados a soldar, ajustar tornillos y trabajar en el proyecto. Participaron Leandro Meliqueo, José Luis Fermín, Iván Rey, Ismael Pazos, Rubén Carleos, Víctor Pargade, Juan José Navarro, Juan Carlos Ortiz, Denise Tejerina Cyntia López, coordinados por Simari, Gabriela Nis y Azucena Riechert.
El generador fue donado por una persona de La Pampa. «Estaba en desuso; le cambiamos los diodos, los rulemanes y se reparó la hélice. La Fundación SES (Sustentabilidad, Educación y Solidaridad) de Buenos Aires, donó dinero y con ello, más otras donaciones, se fueron comprando los materiales», explicaron. Los docentes informaron que el proyecto mereció una mención de honor en el marco de un certamen de escuelas solidarias organizado por presidencia de la Nación. Es un generador eólico mediante alternador trifásico de imán permanente, con una potencia máxima de 12 voltios y 90 amperes.
Dispone de regulación automática de velocidad, lo cual protege la hélice de los fuertes vientos y la sobrecarga en la batería. La torre estructural mide 5 metros y la hélice bipala 1.80 metros siendo construida en madera de coihue. Conecta dos lámparas de 60 vatios, tres de 40 y dos radiograbadores.
Los trabajos se llevaron a cabo el año pasado y a fines de octubre un grupito viajó a Chenqueniyen en el automóvil de Simari para reconocer el sitio donde se instalaría el generador y armar la base con cemento. Luego, todo el curso, viajó en un colectivo y lo instalaron el 29 de noviembre.
José Luis Fermín, miembro de la familia radicada en la Línea Sur, dijo que el aparato «les cambió la vida». Viaja periódicamente a visitar sus familiares y controla el grupo generador. «Anduvo bien, salvo una vez que se partió la hélice. Tuvimos que fabricar otra. A partir de allí no hubo más problemas».
No es la única acción solidaria del colegio. Han reparado algunas viviendas y artefactos en casas de abuelos carenciados y jardines de infantes, y también realizaron trabajos en el mismo colegio.
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- El generador eólico de Chenqueniyen cumple hoy un año iluminando a sus pobladores y proveyendo de energía a los equipos de radio, único contacto diario del paraje con Bariloche. El aparato fue construido e instalado por los alumnos del colegio Don Jaime de Nevares, ubicado en el barrio Virgen Misionera de la ciudad cordillerana. La idea nació de dos alumnos oriundos de Chenqueniyen, de origen mapuche, que comentaron la necesidad de generar alternativas pare mejorar la vida en el campo y evitar los éxodos hacia la ciudad. Chenqueniyen está ubicado sobre la ruta nacional 40, a 70 kilómetros al sur de Pilcaniyeu. Los jóvenes del actual 3º 'C' del colegio barilochense se organizaron y formaron grupos de trabajo, cada uno tenía una tarea: armar la torre, poner en marcha el generador, diseñar el tablero con indicaciones de tensión de carga de batería y otras tareas.
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