La tos convulsa gana terreno

No se cumplen los esquemas de vacunación.



La tos convulsa o coqueluche es una patología bacteriana aguda que afecta el árbol traqueobronquial y se caracteriza por accesos de tos espasmódica violenta, que se hace más peligrosa cuando afecta a niños pequeños. La transmisión se produce a través de las microgotitas salivales y se estima que es la tercera causa de muerte por enfermedades inmunoprevenibles, después del sarampión y el tétanos neonatal. En los últimos años, se ha producido un aumento de casos no sólo a nivel local, sino también en otras partes del mundo. Se calcula que alrededor de 500.000 personas mueren en el mundo por esta afección cuya incidencia es más alta en los desnutridos e infectados crónicos. En EE.UU., la tasa alcanzada durante 2002 fue de 3,01 por 100 mil habitantes y 15 fallecidos.

Según manifestó el jefe de Infectología del hospital de pediatría Garrahan de Buenos Aires, Roberto Debbag, “en los últimos años en la Argentina y en el resto del mundo hubo un aumento de los casos de tos convulsa que fundamentalmente afecta a dos grupos de edades: a los niños menores de 1 año, entre los primeros tres meses de vida, y a los adolescentes, producto de que los esquemas de pertussis –vacunación contra esta enfermedad, causada por la bacteria Bordetella pertussis– no son completos en la primera infancia, entonces cuando se llega a la adolescencia no se tiene todos los anticuerpos y al estar en contacto con otras personas que tienen tos convulsa, se contagian”.

De acuerdo con lo manifestado por el especialista, quien es además miembro de la Fundación Centro de Estudios Infectológicos (Funcei), se calcula que “hay un 15% de adolescentes en la Argentina que puede estar inadecuadamente vacunado. Hace unos años atrás no había casos de tos convulsa, actualmente se registran centenares de casos por año”.

“Se cumplían mejor los esquemas –aclara–, pero también podrían haber cambios en el germen. Los chicos menores de 2 meses tienen una alta probabilidad de muerte, más del 50% de los chicos se muere. Los adolescentes no tienen probabilidad de muerte pero sí de complicaciones, por ejemplo toser dos meses seguidos. Se dice que en todo adolescente que tose más de 20 días hay que descartar que tenga tuberculosis o tos convulsa.”

Según informó el experto, la tos convulsa afecta a los chicos menores de tres meses porque existen muchas madres jóvenes que al no tener los anticuerpos no se los pasan a los recién nacidos que al estar en contacto con adolescentes o con otras personas infectadas hacen la enfermedad y como las vacunas empiezan a administrarse a los dos primeros meses de vida los que más se afectan son los chicos entres 2 y 3 meses.

El esquema de vacunación para el componente Pertussis indica que deben administrarse los anticuerpos a los 2, 4, y 6 meses, luego a los 18 meses y un refuerzo a los 5 y 7 años.

El infectólogo reconoció que si bien en Argentina “hay buenas tasas de vacunación, existen múltiples factores por los cuales la gente puede no acceder al total de las vacunas”. Se suele atribuir a que los padres no llevan a vacunar a sus hijos: “Esto no es tan así”, señala el Dr. Debbag, para quien “muchas veces las vacunas no llegan bien a quienes las necesitan, a los centros de vacunas, o éstos ponen requisitos que no son necesarios”. “Muchas veces”, agregó, “si un chico tiene tos, o diarrea, o porque toma antibióticos, le dicen que no puede ser vacunado, con lo que aparece lo que llama “oportunidad perdida de vacunación”.

 

Los tipos de vacunas

Según indicó Debbag, el esquema de vacunación en la Argentina es eficiente para los niños y los adultos y son gratuitas. En el calendario oficial en la Argentina se contempla la prevención de tos convulsa a través de vacunas, usándose la denominada “cuádruple”, que combina difteria, tétanos, Bordetella pertussis y Haemophilus influenza, una bacteria que produce enfermedades severas en los chicos.

Existen para el coqueluche las vacunas denominadas acelulares, en las que no se utilizan células enteras de Bordetella pertussis, sino solamente los componentes necesarios para lograr la inmunización.

Tienen la misma eficacia pero menos efectos adversos, comparada con la que se aplica en el sector público, con la que 5 de cada 10 chicos va a tener dolor en el sitio de aplicación y 3 de cada 10 van a tener fiebre. “Las vacunas de pertussis acelulares tienen más del 50% de reducción de efectos adversos, locales y sistémicos, es decir que los chicos tienen poca probabilidad de tener fiebre o dolor en el sitio de aplicación.

Son más caras y están dentro del sector privado o semiprivado –aclara el especialista–.

También existen las vacunas combinadas: hoy en día se combinan cuatro componentes o cinco.

 

Síntomas del coqueluche

Al principio, los síntomas de coqueluche son indistinguibles de otras infecciones del aparato respiratorio. La fiebre por lo general es baja durante todo el curso de la enfermedad. La incubación se extiende entre 7 a 14 días. Luego aparece la tos irritativa que va aumentando, con estadíos de tos continua paroxística y sin inhalación de aire que finaliza con una inspiración profunda, sibilante y sonora (estridor), por la necesidad que tiene el enfermo de recuperar oxígeno .

En esta etapa puede haber expulsión de secreciones mucosas claras, muy adherentes y características de esta enfermedad. En los más chicos pueden manifestarse a través de vómitos. Este cuadro típico es el que permite realizar el diagnóstico, además de los estudios de laboratorio. En los menores de 6 meses y adultos mayores, el cuadro anterior suele no aparecer, pero sí períodos de apnea (suspensión transitoria de la respiración). En el primer grupo, aquellos no vacunados o con esquema básico sin completar (menos de 3 dosis), tienen un alto riesgo: la apnea prolongada trae como consecuencia una deficiente oxigenación cerebral que puede llevar a la muerte.

Como complicaciones de la enfermedad se observan además de la apnea, convulsiones, encefalopatías y neumonías.


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