La trama de Pablo Ramos
Es el autor de“El origen de la tristeza”.
“La escritura es la única misa en la que yo puedo comulgar”, se define Pablo Ramos.
Pablo Ramos tendrá mucha presencia hoy en la 2ª Feria Patagónica del Libro, organizada por Fundación Cultural Patagonia. El escritor es autor de “El origen de la tristeza”, “El sueño de los murciélagos” y “El camino de la luna”.
Ramos va a participar en forma intensa de la Feria del Libro, con el taller “La arquitectura de la mentira” (ver horarios aparte), en el que abordará la aventura física del personaje de ficción, los diálogos, las tensiones, el desarrollo de la historia, los ejercicios y las herramientas prácticas para trabajar el texto y el subtexto. Y además, presentará uno de sus últimos libros y realizará lecturas de sus textos con acompañamiento musical.
En su último libro de cuentos “El camino de la luna”, el escritor vuelca doce historias que desde lo autorreferencial juegan siempre a desdibujar los límites entre la propia vida y la literatura a través de Gabriel Reyes, su álter ego literario.
Dos citas: “Todo lo que escribo me pasó, o va a pasarme (Carson McCullers) y “Tendré que crear sobre la vida. Y sin mentir. Crear sí, mentir no. Crear no es imaginación, es correr el gran riesgo de poseer la realidad” (Clarice Lispector), así como un introito en el que Pablo cuenta lo que le pasó a Pablo, a Mariana y a David, resumen el espíritu del libro, publicado por Alfaguara.
“La escritura es la única misa en la que yo puedo comulgar”, afirma en una entrevista que realizó el año pasado y en la que recuerda la génesis de “El camino de la luna”, una frase imaginada por tres amigos, impresa en unas remeras con flechas hacia el interior de ellos mismos.
“Esa larga dedicatoria apareció después de los cuentos, a libro cerrado. Vengo de una generación –tiene 47 años– en la que vi a mis amigos caer como palomas por el sida, yo me salvé porque por milagro no me inyecté. Me parecía como demasiado”, reconoce el autor de las novelas “La ley de la ferocidad” y “En cinco minutos levántate María”.
La Mariana de la dedicatoria “fue mi primer gran amor, me llevaba 11 años y la mató la policía. Con ella hablo en el cuento ‘En la boca si estás muerta’. Ese diálogo lo soñé en Salta, había alquilado una casa en Rosario de Lerma, para repararla”.
“Enfermo en la cama, me desperté y con la luz de la leña empecé a escribir el diálogo –recuerda Ramos–. Un veterinario me habló de la vacuna contra la tristeza de las vacas y pongo que me hubiera gustado ser una vaca. ‘¿Una vaca triste?’, pregunta Mariana, no una vaca vacunada. Y en la oscuridad pensé: esto es un cuento”.
Fanático de los gnósticos, Ramos afirma que construye los personajes sin psicología. “Los construyo desde las pasiones, desde los nueve pecados capitales. No me olvido de que el hombre tiene alma, no me olvido del conflicto espiritual”.
El primer cuento (“En el umbral”), “trata sobre mi gran miedo, la vejez y la decadencia, sobre lo que acarrea la enfermedad. Se murió hace poco el padre de un amigo de Alzheimer y eso lo hizo apagarse. El infierno perfecto sería recuperarme un segundo para ver cómo vivo. Acá le pasa a Gabriel cuando cumple 65 años”.
Cuando Gabriel era chiquito, menciona Pablo a su álter ego, tenía miedo. Y esto aparece en “Nadar en lo profundo”, “como si yo hubiese sido condenado a no ser superficial, me gustaría quedarme acá y juntar almejas que no tienen necesidad de nadar en lo profundo. Una metáfora. Me jode ser así, me impide mucho disfrutar de la vida. ¿Por qué no me tomo más livianamente las cosas?”.
(Redacción Central/Télam)
2ª Feria Patagónica del libro de FCP
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