La vida en torno al primer hotel

La edificación se convirtió en el lugar de encuentro de las distintas colectividades radicadas en la zona, además de ser el hogar de paso de los viajantes que llevaban y traían los pedidos de Buenos Aires. Hoy la construcción cuenta con 47 cuartos.

Por Redacción

Pioneros

A principios del siglo pasado, cuando Jacobacci comenzaba a tomar forma de pueblo con un crecimiento ascendente que llegaba con el tren, los lugares para pernoctar escaseaban. Fue así que Manuel Menéndez, un español de muy buena posición económica, se propuso financiar la construcción del primer hotel al que denominó Argentino. La edificación, emplazada en la esquina de Martín Coronado y avenida San Martín tenía en aquellos años sólo unas pocas camas, pero rápidamente se convirtió en el lugar de encuentro de las distintas colectividades.

En 1921, don Mariano Ponce, decide comprarlo. Este español, nacido en Segovia, había llegado a la Argentina a principios de siglo radicándose en Bahía Blanca. En 1912 llega a Jacobacci para criar ovejas y cortar adobes.

Según recuerda su hijo, también Mariano Ponce, cuando su padre se hace cargo, el hotel tenía pocas habitaciones y un salón grande que funcionaba como restaurante. “Cuidando ovejas y cortando adobes, mi padre juntó unos pesos y con mi tío y la ayuda de un paisano que era muy amigo de él y le prestó plata, compró el hotel y empezó a trabajarlo. Fue en 1921. Tres años después, nací yo y luego mi hermana. Mi madre nos parió en el hotel”, cuenta.

Con el paso del tiempo y una actividad social, comercial y cultural en franco crecimiento, el Hotel Argentino se convirtió en uno de los lugares de reunión del pueblo. Allí se festejaban cumpleaños, era el sitio de encuentros de los inmigrantes que vivían en la zona, de largas estadías de los viajantes de comercios que recorrían la región.

“El hotel tenía una huerta donde se cosechaban las verduras y una granja donde mis padres criaban chanchos y gallinas. De ahí se proveía el restaurante. Se hacían banquetes, fiestas de fin de año, del pueblo, los españoles y árabes se juntaban a recordar y contar historias de sus familias, jugaban a las cartas, los viajantes se quedaban 15 o 20 días porque recibían los pedidos de la zona y los enviaban en el tren a Buenos Aires. La mitad de los ferroviarios iban a comer. Había que estar las 24 horas, porque además de la atención a los clientes, había que cortar leña, hacer jamones, chorizos, pastas… se trabajaba como burro”, agrega.

A lo largo de su vida, el histórico hotel tuvo momentos en los que permaneció cerrado y otros en los que fue alquilado a distintos concesionarios.

A principios de 1980, don Mariano Ponce lo recupera y le realiza distintas mejoras con el objetivo de que la edificación recupere el esplendor de otras épocas. Luego de cumplir con ese anhelo, decide venderlo.

Con el paso de los años el hotel y el crecimiento de Jacobacci, se fue agrandando y modernizando. Actualmente cuenta con 47 camas y una confitería.

Datos

“Se hacían banquetes, fiestas de fin de año, del pueblo, españoles y árabes se juntaban a recordar y contar historias familiares”
Mariano Ponce, al hablar de los años de esplendor del hotel.

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