La visita que no fue



ROCA.- Claudio Kielmasz quedó, literalmente, con el bolso preparado para viajar al Alto Valle hace poco más de un mes. Por primera vez desde que está alojado en la Unidad Federal Nº 15 de Río Gallegos obtuvo un permiso del juez para salir de esa ciudad por razones personales, ajenas a la tramitación de la causa penal. Las otras pocas salidas admitidas en los últimos cuatro años fueron siempre dentro de la localidad, con custodia, para actividades educativas y culturales.

El sábado 10 de octubre estaba invitado al casamiento de su hijo, con quien lentamente fue afianzando el vínculo durante los últimos años, por lo que solicitó un permiso especial para viajar a la región y obtuvo la autorización del juez Juan Pablo Chirinos.

Así lo confirmaron fuentes del juzgado, que destacaron que la salida tuvo el aval de la dirección del establecimiento penitenciario, de la psicóloga que trata a Kielmasz y del Consejo Correccional de la cárcel de Río Gallegos. Sin embargo, la autorización para el viaje se concedió unas 48 horas antes de la ceremonia y para entonces, según se dejó constancia en el expediente, ya no había disponibilidad de pasajes aéreos en ninguna empresa para que viajen juntos Kielmasz y los dos guardias que lo acompañarían en la iglesia. Tampoco era posible gestionar un viaje en colectivo ni se autorizó realizar un traslado con un móvil oficial.

A la autorización concedida por Chirinos se opuso la fiscalía, que planteó inmediatamente una apelación. Aunque el trámite del recurso se declaró abstracto dos días después, cuando el viaje ya se había frustrado.

Las fuentes judiciales confiaron que Kielmasz estaba “muy ilusionado” con el viaje y que incluso había pedido a las autoridades de la cárcel que sus custodios, durante la ceremonia, estuvieran vestidos “de civil” y con vestimenta acorde a la ocasión. (Redacción central)


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