Largó el remate de tres hoteles de Río Estudiantil

Dejó de operar el año pasado. Empleados esperan cobrar

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Ayer comenzaron los remates de las instalaciones de tres hoteles que pertenecieron a la empresa Río Estudiantil, la mayorista más importante del turismo joven que comercializaba viajes de egresados hacia esta ciudad. La firma dejó de operar el año pasado y numerosos empleados quedaron en la calle. Un total de 186 personas esperan cobrar parte de lo que les deben con el presente remate, el cual incluye centenares de elementos de hotelería y gastronomía.

La primer subasta tuvo lugar ayer en el hotel Ausonia III, donde la martillera Laura Pérez Lavayén procedió a rematar la mayoría de sus instalaciones. Ante un numeroso grupo de empresarios, comerciantes y oportunistas vendió al mejor postor sillones, mesas y sillas de algarrobo, cuchetas, mesitas de luz, colchones, frazadas, almohadas y otros elementos de hotelería.

Hoy, a partir de las 9, la subasta pública se repetirá en el hotel Interlaken, donde también se subastarán elementos de gastronomía y mañana en el Ausonia I, el más grande y con mayor cantidad y variedad de elementos. Allí se rematarán una decena de freezers, heladeras, hornos microondas, máquinas para elaborar pastas, hornos panaderos, freidoras, 1.800 platos y cubiertos y otros elementos, cuyo listado se exhibe en el hotel.

La subasta, sujeta a aprobación judicial, fue ordenada por la Cámara del Trabajo local, a cargo de Carlos María Salaberry en autos «Aguilar Nair Marco y otros c/Transportes Automotores Río S.A. y otra s/sumario». Los compradores de los bienes que se rematen, una vez pagado el precio total y los gastos, podrán retirarlos en carácter de «depositario judicial». Lavayén explicó que esto significa que podrán utilizarlos, pero deberán esperar que el remate sea homologado para venderlos.

El cierre de la empresa Río de la Plata, que llegó a transportar más de 50.000 estudiantes hacia esta ciudad, bien podría ser materia de una novela. En su etapa final, se recuerdan cortes de calles en plena ciudad, humo de gomas quemadas y piquetes en las rutas. Ayer los empleados recordaron que todo fue caótico y «hasta hubo enfrentamiento entre compañeros». Algunos trabajadores intentaron «cobrarse» con elementos del hotel, retirando sábanas, frazadas y otros artículos, lo cual obligó al resto a organizarse y vigilar durante 24 horas el establecimiento.

Eso posibilitó que la mayoría de los elementos se encuentren hoy en buen estado y que casi todas las maquinarias estén en funcionamiento. «El año pasado, para los Juegos de la Araucanía, pusimos el hotel en funcionamiento en 2 días y atendimos sin problemas a unos 700 deportistas», recordaron los trabajadores. «Nos negamos a que esto se convierta en un Bella Vista», afirmo otro de los presentes, en referencia a los destrozos y saqueos ocurridos en el histórico hotel céntrico ante su cierre, el cual también dejó trabajadores en la calle.

Según pudo averiguar este diario, el monto resultante del día de ayer no colmó las expectativas ni de la martillera ni de los empleados que presenciaron la subasta. Demasiados elementos se compraron en grandes lotes por pocos oferentes. Por ello ayer los restantes bienes se agruparon en lotes mas chicos, lo cual permitiría la compra para pequeños complejos de cabañas o inclusive casas de familia.

El interventor de la Unión de Trabajadores Hoteleros Gastronómicos de la República Argentina, seccional Bariloche, Alberto Sasian, informó que el neto del remate será para los trabajadores. Un setenta por ciento de los mismos se encuentran en la actualidad desocupados, en general por tener entre 45 y 55 años de edad y no lograr reinsertarse en el mercado laboral.

El hotel Ausonia I llegó a alojar un millar de estudiantes, récord para la ciudad. No obstante no es el hotel más grande, ya que el Panamericano, por ejemplo, lo duplica en cuartos. No obstante, al agrupar en camas cuchetas a 4 y 6 jóvenes por cuarto, logró ser el más concurrido de la ciudad. Según se informó, pertenece al Banco Provincia de Buenos Aires, bajo una operatoria de leasing y sólo el inmueble vale alrededor de 9 millones de pesos.

El edificio tiene dos cuerpos y cinco plantas cada uno, con un total de 156 habitaciones, un comedor para 450 comensales, salas de estar y otras dependencias. El inmueble fue ampliado y modernizado por Río Estudiantil en 1991 y reinaugurado en 1992. También posee una moderna cocina apta para preparar comida para más de un millar de personas. En el hotel trabajaban unos 120 empleados.

Hugo Treuque, con 12 años de mozo en la empresa, aseguró que los trabajadores «hicimos todo para que el hotel se conserve en buen estado y pueda ser vendido funcionando». Lamentó que esto no haya sucedido y se mostró esperanzado que «con los remates al menos cobremos una parte de la deuda».

Otro de los ex empleados, Jaime Jara, reseño al detalle fechas y acontecimientos de la empresa quebrada. «Creció de golpe y tuvo su época de oro entre 1993 y 1995», dijo. «Refaccionaron varios hoteles, compraban micros y ofrecían un servicio de real categoría», recordó. Posteriormente comenzaron los problemas y conflictos.


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