Las avatares de logia neuquina (nota II)

Alejandro M. Dofour, un personaje de la masonería argentina (Rito Azul ), viajó de Constitución a estación Neuquén a mediados de mayo de 1905. A ocho meses de instalada la nueva capital, Dofour se propuso apuntalar el vacilante triángulo «Obreros Luz del Neuquén», pionera formación masónica en el territorio y paso formal para crear una logia sureña, la primera de la Patagonia. El triángulo fundado el 11 de diciembre anterior padecía las frecuentes ausencias de sus fundadores, dos de ellos militares sujetos a traslados continuos.

Dofour, que debía regresar a Buenos Aires en el tren del domingo 28 de mayo, tomó varias y rápidas disposiciones para reorganizar el triángulo, reclutó masones ya iniciados «en otros valles» (provenientes de otros lugares) y hasta urgió a los miembros de la sede central para elevar al grado 3° al «hermano Augusto Grobly». Así se robustecía el asentamiento de la logia. No sólo buscó cofrades instalados en el pueblo y alrededores que dejaron lejanos hogares, sino que estimuló el reclutamiento de profanos afines con la francmasonería.

Este reorganizador debió postergar su regreso, tuvo contacto con funcionarios del gobernador Bouquet Roldán, y se consideraba un hecho consumado que el Secretario de la gobernación, el bogotano y masón Eduardo Talero se afiliara a la logia por fundar. El mismo domingo 28 Dofour afilió en grado uno, al ya iniciado en la Logia Italia, al farmacéutico italiano Ferruccio Verzegnassi. Los ya iniciados que decidían afiliarse a la nueva logia debían presentar su diploma de iniciación y toda otra documentación que certificara su grado y antecedentes.

 

Escuadra, compás y Talero

 

El martes 30 de mayo fue el gran día: se celebró la ceremonia que transformó el «triángulo» en logia. El acta asentaba -con data del rito y alusión a sus símbolos que «…el 30 de mayo de 1905, reunidos en lugar bien cubierto entre la escuadra y el compás, los maestros francmasones que firman al pié, miembros activos y cotizantes del triángulo «Obreros Luz del Neuquén» y deseando levantar un templo a la Verdad y la Justicia, resolvieron erigir en logia regular y perfecta este triángulo bajo los auspicios de la Gran Orden Argentina del Rito Azul…».

Otra acta informativa para elevarla a Buenos Aires y destinada al secretario general Pedro Grande, habla de «una tenida extraordinaria del 31 de mayo…» en la que lo más importante e inicial del orden del día fue la afiliación «del hermano Eduardo Talero del Rito Escocés Antiguo…». Talero figuró con el grado 3° del rito aludido, logia Eureka N° 673 del valle de Blue Fields del Oriente de Nicaragua, asentado como argentino (era colombiano), soltero, abogado. En la nota elevada a Pedro Grande, se señaló que «el Dr. Eduardo Talero era secretario de la gobernación de este territorio».

Los manuscritos originales conforman el voluminoso expediente de la corta vida útil de la logia y se guardan en el archivo de la Gran Logia Argentina, en Buenos Aires. Aquella acta lude a la ritual ceremonia inaugural, pero con pocos detalles. Señala la invitación a Talero «a entrar al Templo…(tras lo que) se procedió a afiliarlo a nuestro rito con todas las formalidades del caso». Su incorporación resultó -por ejercer importantes funciones en el gobierno neuquino- un verdadero espaldarazo a la logia, que lo eligió inmediatamente Venerable. Como «Primer Vigilante» fue elegido José Wallhonrat que ostentaba el grado 3°, era casado, de 46 años; y «Segundo Vigilante» a Augusto Grobly. «Secretario» fue Joaquín Grez.

El «Orador» resultó Terencio (equivocado por Ferruccio) Verzegnassi. El «Tesorero», Andrés Imperiale, que alcanzó el grado 3°, era italiano, de 28 años, soltero y farmacéutico (que en menos de do años aparece afincado en Junín de los Andes, desde donde pedirá instrucciones para no desvincularse de la masonería).

«Maestro de Ceremonias» fue Tomás Martínez, del grado 3°, 29 años, soltero, empleado y con domicilio en Plaza Huincó (por Huincul). Grez también cubrió la posición de «Maestro» y el ladrillero Domingo Mazzoni, del grado 3°, italiano, de 47 años, casado, quedó como «Hospitalario».

Desde Talero hasta Mazzoni tenían cierta veteranía en los procedimientos y ritos de la masonería, pero Talero agregaba su reconocida oratoria. Por eso pontificó al término de la ceremonia y ciertos párrafos -algunos hasta de tono profético- quedaron estampados en el acta fundacional. Comenzó por agradecer la confianza que le cedían los cofrades «del taller modesto que se acababa de instalar a las puertas del desierto…con el concurso de todos los hermanos, para engrandecerlo y aumentarlo con los hombres de buena voluntad que aspiren a engrosar los fuertes eslabones de esa cadena universal ante la cual se estrellarán los desesperados esfuerzo del oscurantismo, viendo ya traslucir en lontananza, en la cima de la majestuosa cordillera de los Andes, la silueta de un grandioso templo masón consagrado a la libertad y a la fraternidad de todos los pueblos…».

Talero terminó por agradecer a Natalís que encabezó el triángulo básico y dio el paso inicial, lo que fundamentó ser nombrado «Maestro honorario». En aquella jornada fue iniciado el profano español Alvaro Fernández Bayo, casado, de 45 años, veterinario militar y domiciliado en el Regimiento 3 de Caballería de San Martín de los Andes. También se formó una comisión pro templo que integraron Mazzoni, Wallhonrat y Grez, a la vez que Imperiale, ofreció un local para instalación provisoria, mientras que Wallhonrat prometió la provisión sin cargo de los útiles. El reorganizador Dofour, ya con las maletas listas para abordar el tren, fue nombrado delegado de la logia Obreros Luz de Neuquén N° 95 ante el Consejo General de Delegados.

Pero bastó que transcurriera el mes de juni para que el secretario de la gobernación comprobara que no podía atender debidamente las funciones en la logia, a lo que se sumó la necesidad de ausentarse de Neuquén. De manera que el 3 de julio Talero renunció a su cargo de Venerable y lo reemplazó Wallhonrat. También dejó su cargo Tomás Martínez por haber sido destinado a hacerse cargo del juzgado de paz de Plaza Huincul.

Simultáneamente la logia se propuso aceptar cuatro nuevos profanos, algunos de los cuales movilizarían una pequeña rebelión en la logia. Fueron Feliciano Cristina, un español de 29 años, casado e industrial. Benjamín Piuma, que era italiano, comerciante, de 26 años y soltero. Aditardo F. Ozzán, argentino, de 22 años, soltero y profesor (que tendría notoria actuación en Neuquén como educador). Y, finalmente, Aurelio Rodríguez Iturbide (hermano mayor de Emilio, y que pronto se ahogaría entre el Delta y el río de la Plata). Aurelio era español, de 29 años, soltero, estudiante de medicina y remero.

 

Se aproxima el enemigo…

 

Las tres primeras incorporaciones resultaron una medida apresurada, pero la logia pretendía «aumentar el cuadro de este taller con hombres de buena voluntad para ser fuertes ante la lucha que parece se aproxima con el enemigo sempiterno de la luz.-..». Seguía un pedido de diplomas para los faltantes y 12 espadas para el ritual.

El 13 de agosto se propuso a dos profanos más (el acta lleva la clásica caligrafía de Emilio Rodríguez Iturbide). Uno fue el reconocido médico Julio Pelagatti, italiano, de 37 años, casado, y médico de la gobernación, quien al parecer no denunció ser masón pero en la propia logia había «sospecha de que pertenece a la gran familia», y el otro Pedro Caeaux, español, casado, de 40 años y marino afectado a las obras del puerto (en la Boca, Buenos Aires).

El 23 de agosto hubo una tenida extraordinaria que produjo cambios en los cargos de la logia. Cuatro días después fueron iniciados los profanos Cristina, Aurelio Rodríguez Iturbide, Piuma y Ozzán.

El 27 de agosto fue afiliado el «hermano de grado 3° de la logia La Paz del valle de Lomas de Zamora Luis López» y se reorganizaron los cargos.

Octubre será un mes turbulento para la logia neuquina ya que en la tenida del día 9 no fueron citados todos los hermanos cofrades. Los presentes urdieron un conflicto que siguió en la asamblea extraordinaria de los días 10 y 11, en las que había fuerte y llamativa ausencia de los masones pioneros del Neuquén. Ya el nueve los separatistas habían propuesto la afiliación masiva al Rito Argentino, con abandono del Azul, a lo que se opusieron los farmacéuticos italianos Verzegnassi e Imperiale.

 

Rodríguez Iturbide, enfermo

 

El 18 de octubre «por motivos de salud algo graves» se ausentó a Buenos Aires Aurelio Rodríguez Iturbide, aunque pidió considerar su voto para el momento de decidir la secesión de la logia. Al mismo tiempo, su hermano Emilio fue objetado por los masones disidentes, que también acusaron de máculas divisionistas a su hermano Aurelio, a Talero, a Grobly y a Mazzoni.

Los rebeldes dieron a la separación un sentido político contra la gobernación, hubo varias actas, y hasta se quedaron con la sede original de la logia.

El 22 de octubre, con letra de Emilio Rodríguez Iturbide y firma del reaparecido Eduardo Talero, los cofrades pioneros procedieron «a radiar de esta logia a los hermanos J. Grez, B. Piuma, F. Cristina y A. Ozzán (se aclaró que el «hermano Augusto Grobly que debe llegar de Bahía Blanca de un momento a otro» estaba de acuerdo con la medida tomada). Para cortar de raíz la disidencia surgida, cambiaron de sede. También propusieron al profano Romano Belli, italiano, soltero, albañil, de 30 años.

El templo inicial alquilado al Dr. Julio Pelagatti quedó en manos de los disidentes, entre quienes Benjamín Piuma dijo haber alquilado esa casa. Pero fue Pascual Claro quien apareció como el flamante inquilino de Pelagatti (el conflicto consumió abundante documentación que se evita reproducir).

Las medidas eran terminantes, porque la logia imponía sus exigencias primero a sus propios miembros. Por esa razón ya el 15 de noviembre de ese mismo 1905 José Wallhonrat dejó de ser «Venerable Maestro».

Lo reemplazó Domingo Mazzoni, a quien su cargo de «Hospitalario» cubrió Tomás Martínez. Y aunque las actas no explican cual es la violación de normas en que cayó el Venerable Wallhonrat, sus cofrades le bajaron el dedo.

Hacia diciembre, la logia parecía consolidarse con la presentación de otros profanos que querían iniciarse y uno de ellos fue Francisco Bueno. Los primeros meses de 1906 darían lugar a iniciar nuevos cofrades, entre ellos el Dr. Julio Pelagatti. También la logia cobraría una incidencia pública notable.

 

 

(Continuará)

fnjuarez@sion.com


Alejandro M. Dofour, un personaje de la masonería argentina (Rito Azul ), viajó de Constitución a estación Neuquén a mediados de mayo de 1905. A ocho meses de instalada la nueva capital, Dofour se propuso apuntalar el vacilante triángulo "Obreros Luz del Neuquén", pionera formación masónica en el territorio y paso formal para crear una logia sureña, la primera de la Patagonia. El triángulo fundado el 11 de diciembre anterior padecía las frecuentes ausencias de sus fundadores, dos de ellos militares sujetos a traslados continuos.

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