Las claves del éxito de una pyme de Bariloche

Nacida como proyecto familiar hace tres décadas, Casa Elvira tiene hoy más de 60 empleados en 11 sucursales patagónicas.



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Una mezcla de riesgo, cautela, trabajo a destajo, conocimiento de la cultura nacional y el soporte de toda una familia comprometida con la empresa han hecho de Casa Elvira la proveedora de primera elección para miles de familias que buscan equipar su hogar.

Se trata de una pyme netamente patagónica, barilochense de origen, con 11 sucursales en Chubut, Río Negro y Neuquén, desde Esquel a Junín de los Andes.

Identificada desde siempre con el rubro de los electrodomésticos, con el tiempo incorporó a su oferta el segmento de colchonería, mueblería y sillones. Luego sumó telefonía celular y computación portátil y de escritorio, que son hoy los productos más codiciados dentro de lo que es el “aggiornamiento” o el crecimiento de calidad de vida dentro del grupo familiar. Y en los últimos años añadieron ciclomotores, motos y bicicletas.

Presidida por Jorge Elvira, la firma nació un 20 de septiembre de 1989, por lo que acaba de cumplir 30 años de existencia sólida. Este año, cuando cadenas nacionales cerraban sucursales o iban a la quiebra, esta pyme se halla en un plan de expansión regional.

Abrió hace poco locales en Zapala y Cutral Co mientras que para el 2020 prevé incursionar de lleno en la venta online con una tienda virtual para hacer todavía más accesibles los productos de primeras marcas a los hogares patagónicos de localidades aisladas.

P- ¿Cuál ha sido su fórmula para permanecer y expandirse en un momento como este?
R- La fórmula es una sola. Es el contexto, el aprendizaje y también la fortaleza que genera una pyme, donde evidentemente el paso a lo que es una gran empresa –ya sea regional o nacional– en el formato consolidado genera diferencias sustanciales. Una pyme se sigue desenvolviendo –como yo utilizo la expresión a veces con mis hijos– por “tracción a sangre”; son muchas horas de trabajo con mucha dedicación y en un estamento de un escalón menor a la empresa consolidada en su formalidad, donde en los momentos de crisis son avasalladas y arrastradas por los costos estructurales que la propia empresa necesita.

P- Pero aun así la elección suya siempre ha sido expandirse…
R-
Expandirnos siempre dentro de un marco de resguardo y de conservadurismo. La Argentina que hemos vivido históricamente me ha enseñado a ser muy cauto y a generar los pasos con mucha solidez y a no aventurarnos a una apertura masiva de locales porque eso después –en los ciclos inversos de la economía argentina– son los que arrastran a la caída de una empresa y ni hablar de una pyme.

P- ¿También trabaja su familia?
R-
Sí, la empresa nació en su momento con la apoyatura total de mi señora, Stella Marys, y con el correr de los años mis hijos. Martín, el mayor, fue el primero, después lo hizo Agustín y esperemos en el futuro que lo haga Pamela, que está todavía estudiando en Buenos Aires.

La cultura nuestra, argentina, es que 'la heladera de la abuela todavía anda y es buena”.

Jorge Elvira

P- ¿Cuántos empleados tienen?
R-
En este momento estamos entre 60 y70.

P- O sea 60 o 70 familias, ¿eso es una gran responsabilidad?
R-
Es la que a uno a veces lo deja sin dormir porque hoy la mayor preocupación de cualquier emprendimiento –y ni hablar de una pyme donde el contacto con su personal es cotidiano– lo obliga a redoblar el esfuerzo para mantener en pie todo emprendimiento y a veces te quita el sueño. Pero uno lo hace con gusto, es la profesión que eligió en su vida y a la cual le dedicamos todo el tiempo posible para cada día tratar de ser un poco mejor y lograr mantenernos en pie.

P- Después de tantos años, ¿su modo de liderazgo es de delegar responsabilidad o prefiere mantener el control de todo el barco?
R-
Esto es parte del aprendizaje también. A golpes he tenido que aprender a delegar y ahora lo hago con mucho gusto porque los años ya te pesan. Además porque el desarrollo personal de mis hijos y también de un sector de los empleados colaboradores, que son jóvenes y vienen con muy buenas intenciones, buenas ideas, y uno trata de capitalizarlas.

Datos interesantes

30 años
de permanencia en la región patagónica desde Esquel (Chubut) a Río Negro y Neuquén.
7.500 m2
de superficie total entre los distintos salones de exposición al público en las 11 sucursales.

P- ¿Cuál es a su juicio su mayor fortaleza como empresa?
R
- Que bajo ningún punto de vista esto es un logro personal sino que es de equipo. La gran fortaleza es el hecho, en primer lugar, de haber nacido y mantenido en el transcurso de los años el primer nivel de productos en oferta para nuestros consumidores. Siempre hicimos el mayor esfuerzo para tener las mejores marcas y mejores líneas de productos dado que un bien de esta naturaleza –hablamos de bienes durables– es una compra importante dentro del grupo familiar argentino y que trasciende por muchos años. La cultura nuestra argentina es que “la heladera de la abuela todavía anda y es buena”. Entonces siempre vamos a estar actualizados dentro de las posibilidades del mercado tanto de productos nacionales de primera línea como de aquellos que han ingresado de importación para brindar a nuestro cliente el mejor producto porque sabemos que lo va a acompañar por décadas quizás.

"Nos ha ayudado también el hecho de tener una cara visible dentro de nuestra estructura. Nosotros estamos en el día a día. Siempre digo, este (negocio) es como en el almacén del barrio donde el cliente ve a los dueños y nuestro equipo de gente, de colaboradores, son jóvenes que son de las localidades donde abrimos las sucursales. Es una forma de generar una mayor fidelidad en el consumidor porque quizás fueron al colegio o a jugar al fútbol o al baile juntos y esos son temas fundamentales para generar un afianzamiento tanto del comercio como del consumidor".


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