Las hojas hablan

Los síntomas de estrés hídrico se “leen” fácilmente.

Tal vez a usted le resulta extravagante el título, pero les puedo asegurar que no exagero y voy a hacer un poco de historia. Yo he trabajado en el INTA Alto Valle desde diciembre de 1966 y por varios años en la sección Fitopatología, o sea el estudio de las enfermedades de los vegetales, en este caso de los frutales de pepita. Allí tuve como superior al ingeniero agrónomo (PhD) Oscar López Raffo, quien se especializó en nutrición vegetal en los Estados Unidos. El y su tutor, el doctor Daniel Bergman (estadounidense de origen judío alemán), realizaron un mapeo nutricional del Alto Valle.

Con bastante certeza ellos sabían “leer” en el follaje de los árboles si les faltaba nitrógeno, fósforo o potasio e incluso la carencia de micronutrientes como boro y manganeso. Ambos me enseñaron a identificar “a ojo” esos primeros síntomas de carencias nutricionales en manzanos. Aún hay chacareros que saben utilizar estas “lecturas” para una primera aproximación, que luego corroboran con un análisis más exhaustivo.

ESTRÉS HÍDRICO

El estrés hídrico puede ser por falta de riego o la combinación con suelos y aguas salitrosas (“sé’gual”, dijo Minguito), porque el origen es la dificultad de absorber agua para mantener turgentes (hidratadas) las partes más tiernas de la planta. Los síntomas comienzan con puntas quemadas en las hojas, le siguen los bordes y termina con toda la lámina foliar, porque cuando se dificulta la absorción de agua, la planta comienza a restringir el flujo hacia las hojas. Las plantas de desierto tiran todo su follaje, el que recuperan rápidamente luego de una lluvia y esa es la clave para su supervivencia.

La solución es bien simple: riego abundante con agua de buena calidad (del sistema de acequias o de la red domiciliaria), mejorar el drenaje del suelo y agregar yeso agrícola o piedras de yeso para “lavar” sales. También ayuda un agregado de azufre en polvo (usado en los viñedos) para neutralizar la alcalinidad del suelo. Todo eso fue lo que se hizo con los tilos sobre calle Sarmiento, frente a nuestra redacción, que con 15 años ahora lucen espléndidos.

No confundir con otros síntomas, como el cambio de color del follaje pero sin bordes quemados.

TEODORICO HILDEBRANDT

ELJARDIN@RIONEGRO.COM.AR

jardinería


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