Las reglas de todos



Desde pequeños, aprendemos paulatinamente a reconocer las consecuencias negativas de nuestros actos, como por ejemplo de las mentiras. Incluso a veces creemos que las trampas no son tan malas, si a través de ellas logramos lo que queremos. Es entonces cuando los padres debemos estar presentes enseñando valores como la honestidad y la confianza, en los que la mentira no tiene lugar. Pero algunos han carecido de una guía que les indique lo que está mal para que al llegar a la adultez esa actitud no persista, algo que en los últimos años, en cada etapa previa a comicios del MPN, se observa. Siempre hay evidencias claras de trampas. Llueven las denuncias desde el sector que no ostenta el poder real en este momento, pero que hasta ayer decía ser parte del oficialismo.

No sólo internamente la trampa es una práctica habitual, esa forma de vida los lleva también a desobedecer ordenanzas de la ciudad, como la de “campañas limpias”, aprobada este mismo año a instancias de… una concejal del MPN del mismo sector de los tramposos.

Naturalizar el engaño que busca intencionalmente obtener provecho, y mecanizarlo, atenta contra el futuro de nuestra democracia y corroe las instituciones republicanas. La esperanza de quienes trabajamos para tener una sociedad y un país mejor también incluye que la trampa no sea un atajo hacia el poder.

Pero, como para el niño que engaña, también hay una posibilidad para el político con esa condición. Debe abandonar esas prácticas porque los neuquinos estamos cansados. Quizás a partir de ahí sí los tramposos reflexionen y aprendan a jugar con las reglas que todos acordamos, las de la democracia y la república.

Francisco Sánchez

Concejal de Neuquén

DNI 23.506.396

Francisco Sánchez

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