Las revelaciones que dejan al descubierto la coartada del portero
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BUENOS AIRES.- Jorge Néstor Mangeri sigue detenido en la cárcel de Ezeiza, a la espera de que el juez Javier Ríos, a cargo de la causa por el crimen de Ángeles Rawson, defina su situación procesal. Mientras tanto, siguen surgiendo precisiones sobre el macabro crimen de la estudiante de 16 años ocurrido la semana pasada. Ayer, la agencia “Noticias Argentinas” informó que Mangeri, tras golpear a la víctima, la dio por muerta luego de colocarle detergente en la nariz y constatar que “no salían globitos”. En realidad la chica estaba viva pero desmayada a raíz de la profunda conmoción cerebral que le produjo el brutal golpe que le había aplicado el encargado del edificio. “Jorge Mangeri le puso detergente en las fosas nasales para ver si respiraba y como no salían ‘globitos’ de la nariz pensó que la había matado y allí empezó a preparar la forma en que iba a sacar el cuerpo del sótano y luego su coartada”, dijo la agencia de noticias citando a fuentes judiciales. Según la reconstrucción que pudieron realizar de los últimos minutos de vida de la joven, Mangeri la abordó cuando la chica volvió del colegio, el lunes por la mañana, en el edificio de Ravignani 2360. Allí intentó propasarse con ella y ante la reacción de la chica, la golpeó. La víctima “cayó desmayada inconsciente”. Fue entonces que la ató, metió el cuerpo en una bolsa y esperó a que se hiciera de noche y pasara el camión de la basura. Durante todas esas horas la chica estuvo viva pero desmayada. Su muerte se produjo dentro del camión compactador del Ceamse, que la aplastó hasta provocarle asfixia y numerosas fracturas. No sólo la inesperada licencia médica que pidió Mangeri ese día despertó sospechas. Según surgiría del expediente, los familiares de la víctima habrían manifestado a los investigadores judiciales que les resultó extraño que el portero “no los haya saludado después de conocerse el hallazgo del cadáver”. El viernes pasado, por la noche, el portero fue llevado a declarar por la fuerza pública en calidad de testigo. Fue entonces que alegó haber sido amenazado y “picaneado” por policías federales. La fiscal María Paula Asaro ordenó entonces que lo revisen los forenses y así se descubrió que las heridas más visibles que presentaba Mangeri en realidad intentaban ocultar heridas anteriores –las producidas por la víctima al defenderse–. Finalmente el sábado a la madrugada el hombre pidió hablar a solas con la fiscal y le confesó: “La maté, pero fue un accidente”. Ayer el sospechoso pidió ampliar su declaración indagatoria pero finalmente no lo hizo. También rechazó la propuesta de su propia familia para que el conocido abogado Miguel Ángel Pierri asumiera su defensa, ratificando la designación del defensor oficial Carlos Garay, quien le recomendó no declarar. Mientras tanto, la esposa de Mangeri insistió ayer con la inocencia de su esposo. (Agencias)
CASO ÁNGELES RAWSON
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