Lecturas recomendadas: “La cucaracha”, de Ian McEwan

La profesora Cecilia Boggio sugiere hoy la nouvelle del autor oriundo de Inglaterra, que a través de una hilarante y corrosiva sátira, aborda el tema del Brexit y demás cuestiones que hacen al día a día de Gran Bretaña. Con pasajes imperdibles, este libro promete una gran experiencia.





Quiero comentarles una nouvelle -novela corta o relato largo- que acabo de leer: me refiero a “La cucaracha” (Anagrama 2020). Su autor es el británico Ian McEwan.

No sé si es para recomendar, o si solo lo hago porque me sorprendió el tema abordado. Me llama la atención cómo un escritor que figura en la lista de los candidatos al Premio Nobel toma una situación actual para criticarla con tanta libertad, es decir, cómo logra hablar del Brexit inglés y sus posibles consecuencias y hacerlo a través de una sátira hilarante y corrosiva.


Esta es una obra de ficción. Los nombres y las personas son fruto de la imaginación del autor y cualquier parecido con las cucarachas reales, vivas o muertas, es pura coincidencia.

He aquí el epígrafe con que se advierte al lector, sin embargo no terminan allí las sorpresas. La novela comienza así: “Aquella mañana, al despertar de un intranquilo sueño, Jim Sams, inteligente pero nada profundo, se vio convertido en una criatura gigantesca”.

¿Homenaje a La Metamorfosis de Kafka? Sí, porque lo que seguirá después actualiza ese mundo kafkiano desde otra perspectiva, la de la sátira. También hace un homenaje a través de las iniciales del nombre JS que coinciden con la del famoso escritor irlandés Jonathan Swift, el autor de Los viajes de Gulliver, la brillante crítica a la sociedad y a la condición humana de su tiempo.

Ya nos preparamos para el vertiginoso recorrido de una narración que enumera con humor incisivo los recursos destructivos en boga y denuncia la degradación de la clase política con los peligros que esto acarrea.


La cucaracha convertida en una criatura gigantesca, es decir en un hombre, será nada menos que el primer ministro inglés que se despierta en el dormitorio de su residencia, en el famoso 10 de Dowing Street, y se da cuenta de que está embarcado en una misión sumamente importante.

Comienza así su jornada laboral, con una reunión de gabinete y rápidamente la ex cucaracha se adapta a las rutinas, pero ya con un plan totalmente nuevo: impulsar el reversionismo, una descabellada teoría económica que propone un flujo del dinero contrario a las agujas del reloj, en otras palabras se debe pagar para trabajar y a la vez se recibe dinero para comprar.

Para ello JS recurrirá sin ninguna consideración a las maniobras necesarias para deshacerse de sus oponentes, o usará un accidente de un pesquero inglés en aguas territoriales francesas y en el que mueren algunos tripulantes para hacerlo aparecer como agresión militar de Francia a la soberanía de su país.

En los cuatro capítulos escucharemos una conversación telefónica con Archie Tapper, el presidente de Estados Unidos para convencerlo de las ventajas personales (716.000millones de dólares en un paraíso fiscal) que le traerá el reversionismo.


En Westmister presentará su proyecto y viajará a Europa para convencer a sus pares, hasta tendrá una entrevista en Berlín con la canciller alemana.

Manipula los medios de comunicación para defenestrar a su más lúcido ministro y logra con una elaborada triquiñuela apartar a los opositores en la votación de la ley que permita el reversionismo.

No cuento el desenlace brillantemente descripto y dejo este comentario de un texto mordaz, divertido, vertiginoso y que, lamentablemente, aún es de mucha actualidad.


Algunos datos sobre el autor



Ian McEwan nació en Inglaterra en 1948, hijo de padre militar, vivió sus primeros doce años en el Lejano Oriente, Alemania y norte de África, según los destinos asignados. Ya en su tierra estudio letras y se graduó en Literatura inglesa en la Universidad de Sussex.

Novelista, cuentista y guionista ha publicado entre otros títulos los relatos de Primer amor, últimos ritos, las novelas Amor perdurable, Expiación, Ámsterdam, Sábado y Cáscara de nuez.

Es miembro de la Sociedad de las Artes de Inglaterra y fue nombrado comandante de la Orden del Imperio británico.

Cecilia Boggio.-

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