Leer quizá ayude a saber de qué se trata
Decía Tulio Halperín Donghi que las elecciones presidenciales “siempre agitan la memoria... Que cuando uno votó por primera vez, que en qué lugar lo hizo, que no se arrepiente haber votado a aquel candidato, que se arrepiente haberlo votado... que cómo era el país en aquella elección, que cómo me engañó el tipo al que voté. La elección a presidente siempre es una forma de escudriñarse a sí mismo... ¡Para los historiadores, una elección a presidente es para pasar revista a tantas cosas. Porque se escribe sobre lo que termina y se escribe sobre lo que viene sin saber cómo viene”! Tenía razón el lúcido e irónico Tulio Halperín Donghi. Porque de cara a las urnas de octubre, se acelera en la Argentina la publicación de trabajos sobre el país que tenemos. Y el que pinceló el poder K durante doce años. Debates trata ahora algunos de los perfiles que distinguen esa producción.
CARLOS TORRENGO carlostorrengo@hotmail.com
Partamos de una inexistencia. Si en marcha a las urnas se buscan ensayos sobre la Unión Cívica Radical, su crisis, sus padecimientos por el desvanecimiento de poder que lo agita, el esfuerzo será vano. No los hay. A lo sumo sí se encuentran interesantes trabajos sobre la Alianza que se vertebró alrededor de la UCR. Y cuya suerte –en clave a gobierno– se selló trágicamente en diciembre del 2003. En este marco, “Los años de la Alianza. La crisis del orden neoliberal”, que tiene a Alfredo Pucciarelli y Ana Castellani como compiladores, se destaca como la más rigurosa reflexión y organización de ideas sobre aquel proceso. Por lo demás, el radicalismo parece estar en un curso acelerado de pérdida de interés para la investigación histórica. Quizá el aporte más interesante para conformarse imagen del viejo partido de la Revolución del Parque en su razón a su inserción en el retorno de la democracia provenga del género biográfico. Entonces sí emerge un trabajo importante: “Raúl Alfonsín”, del periodista y correligionario Oscar Muiño. Un libro que revela sustanciosa información sobre aquel mandatario. Su vida. La construcción tenaz de poder. Sus contradicciones. Un Alfonsín pleno, a entrega total a favor de la vida, la democracia. Libro en que Muiño, a un costo que sólo él podrá cuantificar, pone distancia de los seguramente intensos lazos emocionales que lo unieron con Alfonsín desde la militancia y de ser un colaborador directo en un largo tramo del gobierno de aquél. Suena sin embargo a extraño la escasez de memorias escritas sobre un hombre de gravitación en aquel radicalismo. Sólo dos de ellos han incursionado en ese género. Uno, Horacio Jaunarena, exministro de Defensa con su libro “La casa está en orden”, y Jorge Lapeña, exsecretario de Energía, con su “La energía en tiempos de Alfonsín”. Dos trabajos ordenados. Necesarios. ¿Y qué sucede con el peronismo? Sigue siendo el sujeto histórico argentino que más seduce a la investigación de la historia. Y en ese marco, a los becarios extranjeros que llegan al país para palpar, inmiscuirse en su pasado. Especialmente el que se despliega a partir del 17 de octubre del ’45. Todo un interés que abona lo que machacaba Tomás Eloy Martínez: “Nos guste o no, Perón sigue signando nuestras vidas”. O aquella resignada reflexión de don Tulio Halperín Donghi: “Voy a morir en el siglo peronista”. Acertó: se fue hace dos meses. Una mirada detallista sobre lo editado, teniendo al peronismo como fundamento, habla de una desigual calidad. Se destacan en ese extenso espacio las investigaciones del italiano Loris Zanatta, impecable tarea que arroja tres muy buenos libros sobre Eva, el peronismo como tal y la política exterior de Perón. Y también un reciente aporte, que bajo compilación de Marcos Novaro, reúne ocho ensayos de investigadores nacionales y extranjeros: “Peronismo y democracia. Historia y perspectiva de una relación compleja”. Pero asociado al peronismo, claro está, llega el kirchnerismo. Las biografías sobre el desaparecido líder de ese proceso y Cristina se editan sin solución de continuidad. Y en general, o al menos con algunas excepciones como los trabajos de Laura Di Marco –“La Cámpora y Cristina”–, son trabajos escritos por fieles al planeta K. Hay sí un ensayo lamentablemente hoy inhallable: “Néstor Kirchner. La construcción de poder 2003 – 2005”, que debido a su rigurosa elaboración sigue siendo una obra capital para reflexionar al exmandatario. Lo escribió un banquero que no da entrevistas ni ha continuado trabajando en el tema: Carlos Alberto Curi. Y sin duda, “Vamos por todo”, de Novaro y Yeyati, sigue siendo el libro más sesudamente trabajado en dirección a eviscerar la naturaleza del poder K. El resto de las fuerzas políticas, ya el massismo, machismo o etc., etc., recién ahora comienza a interesar a la historia. Un interés que está, si se quiere, en pañales. Pañales de cara a un día de octubre que no está en pañales: el día de la presidencial.
Urnas 2015