Liderazgo y colaboración serán claves para el 2025

Hoy termina la edición 50 del Foro Económico Internacional en Davos. De entre los temas surgió el cómo se puede mejorar la capacitación profesional de 1.000 millones de personas en los próximos cinco años. ¿Por qué es necesario? Y, ¿cómo conseguirlo?



Bob Moritz (*)

La mayoría de personas con cargos directivos –como primeras ejecutivas y otras– está segura del impacto de la tecnología en su día a día en el trabajo. Hay una correlación clara entre el optimismo económico y la mejora de la capacitación laboral. Aunque la gente puede sentir miedo hacia el futuro, al fin y al cabo, quiere evolucionar.

Muchas de las conversaciones en Davos esta semana se centraron en cómo podemos mejorar la capacitación profesional de mil millones de personas en los próximos cinco años. Pero, ¿por qué es necesario hacer esto? Y, ¿cómo puede conseguirse?


Déjenme empezar aclarando dos puntos sobre el actual ambiente que nos rodea. El primero es que en un mundo de 7,7 mil millones de personas –de las cuales 3,3 mil millones están desempleadas en la actualidad– actualizar sus habilidades es el comienzo de un nuevo viaje. A largo plazo, todo el mundo va a necesitar mejorar sus habilidades de alguna forma.

En segundo lugar, cuando la gente actualiza sus habilidades, no solo se beneficia la propia persona, sino también los negocios, la economía en la que operan, y la sociedad como un todo.

El informe de PwC Global CEO Survey –presentado en Davos– revela una clara correlación entre optimismo económico, confianza en futuras ganancias y progreso, en relación a la actualización de habilidades profesionales.

Cuando se les pregunta por el crecimiento global en los próximos 12 meses, un 34% de personas con cargos directivos que afirmaron estar por delante en cuanto a habilidades laborales dijeron que “mejorarían”, comparado con solo el 15% de personas con cargos de primeras ejecutivas que apenas están empezando a capacitarse de nuevo.

Y el 38% de personas primeras ejecutivas que se encuentran más avanzadas en el proceso de capacitación, tienen mucha confianza en sus perspectivas de crecimiento para los posteriores 12 meses, en comparación con el 20% que se sienten más atrasadas en su capacitación laboral.

Se ha descubierto que las personas con cargos de primeras ejecutivas que están atajando el problema y llevando a cabo acciones están muy confiadas que aquellas que apenas están en el comienzo de su recorrido de “recapacitación” o que apenas acaban de empezar.


Cambiar la tecnología

La encuesta también ha hallado que las personas con cargos de primeras ejecutivas –CEO en el ranking– que han abrazado la necesidad imperativa de la recapacitación profesional se están dando cuenta de las recompensas a través de los impactos como una mayor productividad de la fuerza de trabajo y la innovación.

En esencia, el significado del trabajo esta cambiando. En una encuesta a 22.000 personas adultas en 11 países, el 53% respondió que la automatización cambiaría de manera significativa o haría su trabajo obsoleto en los próximos diez años.

Pero la mayoría –un 61%– estaba segura del impacto de la tecnología en su día a día en el trabajo, y un 77% dijo que podrían aprender nuevas habilidades o reentrenarse por completo si eso mejorara su empleabilidad en el futuro.

Hay mucho más allá de las habilidades consideradas ‘duras’ como nuevas herramientas digitales y competencias. Las habilidades “blandas” –liderazgo, adaptabilidad, cómo traducir el feedback en cambio medible– son lo que hacen las formaciones en habilidades a corto plazo más duraderas y transformadoras.

Llegar a todas las capas de la sociedad


Muchas de las personas que necesitan re capacitarse son las que menos acceso tienen a este tipo de formación. Para poder llegar al mil millón de personas –y más, con suerte– para el 2025, deberíamos concentrarnos colectivamente en tres partes de la población:

La fuerza laboral actual: hay una gran fuerza de trabajo madura a nivel global, que se hace mayor y se verá afectada por la tecnología y la automatización en la próxima década. Necesitamos encontrar la manera de incluir a este sector puesto que tienen familias, hipotecas y deudas que atender. Un muy buen ejemplo de los esfuerzos que se están haciendo a este respecto es el Luxembourg Digital Skills Bridge project, una iniciativa gubernamental que une a negocios, acuerdos comerciales y formación a proveedores.

La siguiente generación: a medida que la población global envejece, la edad media en muchos países es de menos de 20. Entre los países más jóvenes, millones de personas en este rango de edad se unirá a la fuerza laboral en la próxima década y es vital que estén equipadas con las habilidades que necesiten para conseguir empleo, algo que no necesariamente va a asegurar un título universitario. Como parte de nuestro programa New world. New skills (Nuevo mundo, nuevas habilidades) que PwC lanzará en colaboración con Unicef para actualizar las habilidades de las personas más jóvenes en el sector digital, sobre todo en las comunidades y regiones donde se necesita de forma más acuciante.

Aquellas personas que están excluidas en la actualidad: necesitamos capacitar en nuevas habilidades a las personas que están en riesgo de que se les deje atrás. Esto incluye a las generaciones mayores, que pueden estar ya jubiladas y, sin habilidades adicionales, pueden encontrar problemas a la hora de acceder a servicios o información en el mundo digital. También incluye a gente que está fuera de la población activa en la actualidad y cuyas habilidades se van quedando desactualizadas.

(*) Presidente ejecutivo global de PwC (PricewaterhouseCoopers International)


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